Somos Comunidades Cristianas que intentamos con nuestras vidas construir un mundo mejor basados en los valores del Evangelio de Jesús:
Izalzu Ochagavía Ezcároz Jaurrieta Oronz Esparza de Salazar Ibilcieta Sarriés Igal Güesa Izal Gallués Iciz Uscarrés Ustés Navascués Aspurz
Zaraitzu Almiradioetako Elizak
Gure bizitzarekin, eta Jesusen Ebanjelioaren balioetan oinarrituz, mundu hobe bat eraikitzen gabiltzan hainbat Kristau Komunitate gara. Gauzak ondo egiteko asmoarekin elkartutako parrokiak.
Buscamos unas Parroquias que sean Comunidades generadoras de vida, en ella fuimos engendrados por el Bautismo, y ella acompaña a sus hijos desde que nacen hasta que mueren. Escuela en la que nos formamos y maduramos unos con otros en la fe por la evangelización y la formación, como tarea permanente de conversión personal y comunitaria, entendida como un proceso dinámico que nunca acaba, como experiencia profunda de Dios e interiorización de la vida de Cristo (Gál 2,20; Filp 1,21). Debe ser un lugar de encuentro y vínculo de comunión, casa abierta a todos, hogar de los pobres, plataforma misionera, donde aprendemos y vivimos en libertad, fermento de nueva humanidad. Atenta a los signos de los tiempos y a las necesidades de nuestra gente
Bizitza sortzen duen Parrokia baten bila gabiltza, bertan Bataioaren bidez sortu ginen, eta gure seme-alabei jaiotzetik hil arte laguntzen diena. Katekesi eta ebanjelizazioaren fedean hezten eta heltzen garen ikastetxea da, bihurtze pertsonal eta komunitarioko etengabeko zeregin bezala, inoiz bukatzen ez den prozesu dinamiko bat bezala ulertua, Jainkoaren esperientzia sakona eta Kristoren bizitzaren barnerapen bezala (Gal 2,20; Filp 1,21). Topagune eta elkarte-lotura izan behar du, denontzat irekitako etxea, behartuen etxebizitza, plataforma misiolaria, aske ikasi eta bizitu dezakegunak, gizarte berri baten hartzigarria.
Evangelio del día comentado.- Aipauteko egunaren Ebangelioa
DE LA PALABRA A LA EUCARISTÍA
DE LA EUCARISTÍA A LA VIDA
Viernes, 24 de julio de 2026
Semana XVI del Tiempo Ordinario – 4ª del Salterio
La mejor oración es aquella en la cual hay más amor. Charles de Foucauld
La oración cotidiana añade algo nuevo a la vida. Mohandas Karamchand Gandhi
Adoración y escucha atenta, pidiendo perdón a Dios e implorando la remisión de los pecados. SS. Juan Pablo II
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Santo Espíritu de Dios,
En un instante en Pentecostés,
transformaste a los discípulos
miedosos, que se escondían,
en el cenáculo,
en almas fuertes y ardientes.
Tú los hiciste salir de aquel
encierro, lanzándolos a una
grandiosa empresa apostólica.
Transforma ahora nuestros corazones,
débiles y temerosos, en corazones
intrépidos desbordantes de alegría
Comunícanos un ardor indomable,
una caridad dinámica que se
entregue sin reservas a extender
el reino de Dios.
Amén
Evangelio según san Mateo 13,18-23
Salió el sembrador a sembrar
.
Dijo Jesús a sus discípulos:
Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:
Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón.
Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría;
pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende;
ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno."]
Como la lluvia fecunda la tierra y la llena de vida, así la Palabra de Dios. En nosotros está abrir los oídos y nuestro corazón
En la comunidad, la parcela, hay terrenos, personas, con distintas actitudes y proyectos. El sembrador echa su fértil semilla
No siembra en terreno bueno para asegurarse la gran cosecha. Él busca que todos "tengan vida y la tenga en abundancia"
Los estorbos: alejamiento, poco fundamento, interés en muchas cosas. Acercarnos, con ganas, Él lo primero
Frutos garantizados, la semilla es muy buena, pero hay que estar atentos, sólo "el que tenga oídos, que oiga"
La vida es una siembra: yo siembro, yo recojo y otros también; otros siembran , recogen y yo también recojo
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La primera lectura nos habla así de la Palabra de Dios: como la lluvia hace fecunda la tierra y la llena de vida, así la Palabra de Dios hará que se cumpla la voluntad de Dios y nos llenará de vida.
Pero, como dice el Evangelio, el efecto de la Palabra en cada uno de nosotros depende de nuestra capacidad de acogida. Ante unos oídos cerrados, no hay palabra que valga. Ante unos oídos acogedores, la Palabra es capaz de transformar el corazón de la persona y hacer que produzca frutos para la vida de la persona y de la humanidad.
Domingo tras domingo escuchamos la Palabra de Dios. En nuestras manos está abrir nuestros oídos y nuestro corazón para que esa Palabra pueda hacer realidad la voluntad de Dios. Acogerla, aceptar sus exigencias –que nos llevan a vivir una vida más plena– es una actitud básica de nuestra vida cristiana.
Sin ese alimento de la Palabra, nuestra vida terminará siendo tan infecunda como las rocas, las zarzas o el camino.
¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en mi vida?
¿Leo de vez en cuando la Palabra de Dios, además de la que escucho en misa?
¿Me preocupo de entenderla y acogerla?
¿Sigo sus enseñanzas?
En caso de que no la entienda, ¿procuro informarme?
Tanto el grupo representado por los buenos terrenos, como el grupo representado por los terrenos no receptivos, forman parte de la misma parcela. Los dos están en la misma geografía, en la misma historia y en el mismo momento.
No hay excusa válida para justificar la falta de acogida y de respuesta.
Esta parábola se refiere a una realidad de la comunidad cristiana sobre la que ya se había hecho una profunda recepción. En la comunidad, representada por la parcela, se encuentran terrenos, es decir personas, con diferentes actitudes y proyectos. No se puede saber de antemano qué respuesta va a dar cada quien.
Lo único que se sabe es que el sembrador reparte con generosidad su fértil semilla.
En el desarrollo del proceso de cultivo se sabe quién es apto y quién no.
Pero no basándonos en criterios arbitrarios, sino en el fruto que cada quien muestra.
La expresión ‘dar frutos’ tiene un valor muy preciso en la Biblia y se refiere siempre a la respuesta positiva del ser humano al proyecto de Dios.
Pero no a cualquier proyecto presentado en nombre de Dios, sino a la propuesta de los profetas que Jesús de Nazaret ha llamado ‘reinado de Dios’.
Es decir, una experiencia humana donde sea posible el amor solidario, la libertad para hacer el bien y la justicia responsable
La parábola del sembrador nos pone en contacto con la profecía consoladora de Isaías.
La palabra de Dios actúa en la historia humana en las personas que cultivan el terreno sorprendente del amor solidario, de la escucha atenta del hermano y del servicio generoso y desinteresado a los excluidos.
La palabra de Dios se hace fecunda en las comunidades y personas que asumen una actitud responsable ante la historia y no permiten que la ‘buena nueva del Evangelio’ se convierta en consigna barata ni en cliché de espiritualizaciones alienadoras y superfluas, sino que procuran siempre que la palabra del profeta sea eficaz en la historia.
Hoy Jesús comienza a introducirnos en los misterios del Reino, a través de esta forma tan característica de presentarnos su dinámica por medio de "parábolas".
La semilla es la palabra proclamada, y el sembrador es Él mismo. Éste no busca sembrar en el mejor de los terrenos para asegurarse la mejor de las cosechas. Él ha venido para que todos "tengan vida y la tenga en abundancia".
Así, las semillas arrojadas por generosos puños producen el porcentaje de rendimiento que las posibilidades “toponímicas” les permiten. Según la profundidad de la fe, será la posibilidad de rendimiento en los frutos.
Aunque estos vienen, en cierta forma, garantizados por la potencia vital de la Palabra-semilla, no es menor la responsabilidad que cabe en la atenta audición de la misma.
—Pido al Señor el ansia del profeta: "Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba, tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón".
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Anécdotas que ilustran el evangelio
Lo que siembres, eso segarás
Un día el amo de Lukman, un fabulista oriental, le envió a que sembrara cebada.
Lukman fue y sembró avena. En la época de la cosecha, cuando el amo vio que estaba creciendo la avena, le pidió una explicación al esclavo.
Lukman le dijo que había sembrado avena, en la esperanza segura de que cosecharía cebada.
El amo entonces le dijo que debía estar loco, a lo que Lukman le respondió:
- Tú mismo, señor mío, continuamente estás sembrando en el mundo la semilla del mal, y sin embargo, esperas en el día de la resurrección recoger el fruto de la virtud.
Por eso creí que sembrando avena podría cosechar cebada.
ORACIÓN
TE SUMERGES EN NOSOTROS
Te sumerges con nosotros
en las aguas del pecado,
compartiendo nuestra muerte
y manchándote de barro.
Cuando resurges del río
el Jordán se ha transformado,
toda la creación se asombra
tu Reino ya está llegando.
Caminas junto a nosotros,
estás siempre a nuestro lado,
eres el rostro de Dios.
Jesús, amigo, hermano.
(Javi Montes, sj)
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https://www.youtube.com/watch?v=0rX-uS4hnhs
Cada mañana
Una mañana el sembrador
salió a los campos para sembrar.
Una mañana el sembrador,
sembró en mi vida su bondad.
CADA MAÑANA EL SEMBRADOR,
SEMBRANDO ESTÁ EN MI CORAZÓN,
CADA MAÑANA EL SEMBRADOR,
ESPERA EL TRIGO DE MI AMOR.
Una mañana el sembrador
sembró el camino y el pedregal.
Una mañana el sembrador
no pudo entrar en mi heredad.
ESTRIBILLO.
Una mañana el sembrador
en tierra buena quiso sembrar.
Una mañana el sembrador
tan sólo espinas pudo hallar.
ESTRIBILLO.
Una mañana el sembrador
en cada grano cien quiere hallar.
Una mañana el sembrador
sembró en mi vida con afán.
ESTRIBILLO.
** Aprender y no practicar, es arar y no sembrar **
CONTIGO SIEMPRE
ABBÁ
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DE LA PALABRA A LA EUCARISTÍA
DE LA EUCARISTÍA A LA VIDA
Jueves, 23 de julio de 2026
Semana XVI del Tiempo Ordinario – 4ª del Salterio
Nuestras necesidades son tan profundas que no debemos cesar de orar hasta que estemos en el cielo
La oración no es para cambiar los planes de Dios. Es para confiar y descansar en Su soberana voluntad
Si no permanecemos en la oración, vamos a permanecer en la tentación
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Recibe, ¡Espíritu Santo!,
la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser,
que te hago en este día
para que te dignes ser en adelante,
en cada uno de los instantes de mi vida,
en cada una de mis acciones:
mi Director, mi Luz, mi Guía,
mi Fuerza y todo el Amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas
a tus divinas operaciones
y quiero ser siempre dócil
a tus santas inspiraciones.
Amén
Evangelio según san Mateo 13, 10-17
A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no
Se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron:
Por qué les hablas en parábolas?"
Él les contestó:
A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.
Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender.
Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías:
"Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver;
porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos;
para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo les cure."
¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!
Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron."
Jesús no quiere transmitir unos conocimientos abstractos, nos quiere guiar hacia el misterio de Dios
A través de las cosas ordinarias nos dice quiénes somos y qué debemos hacer y cambia nuestra vida
Dios no nos puede obligar a aceptar su propuesta. Escogemos el rechazo o la novedad del Evangelio.
Somos reticentes a que en la comunidad surja algo nuevo por incapacidad de renunciar a lo propio
Pidamos convencimiento de que la propuesta de Jesús es vida para mí, para la comunidad, el mundo
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Con esto hemos vuelto a las palabras del Señor sobre el mirar y no ver, el oír y no entender.
Jesús no quiere transmitir unos conocimientos abstractos que nada tendrían que ver con nosotros en lo más hondo.
Nos debe guiar hacia el misterio de Dios, hacia esa luz que nuestros ojos no pueden soportar y que por ello evitamos.
Para hacérnosla más accesible, nos muestra cómo se refleja la luz divina en las cosas de este mundo y en las realidades de nuestra vida diaria.
A través de lo cotidiano quiere indicarnos el verdadero fundamento de todas las cosas y así la verdadera dirección que hemos de tomar en la vida de cada día para seguir el recto camino.
Nos muestra a Dios, no un Dios abstracto, sino el Dios que actúa, que entra en nuestras vidas y nos quiere tomar de la mano.
A través de las cosas ordinarias nos muestra quiénes somos y qué debemos hacer en consecuencia; nos transmite un conocimiento que nos compromete, que no sólo nos trae nuevos conocimientos, sino que cambia nuestras vidas.
Es un conocimiento que nos trae un regalo: Dios está en camino hacia ti.
Pero es también un conocimiento que plantea una exigencia: cree y déjate guiar por la fe.
Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret, 1ª parte, p. 80.
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Las parábolas de Jesús reflejan no sólo su capacidad de captar el mundo simbólico, de lo que sucede en lo profundo de la vida misma de sus oyentes, sino la forma más apropiada que él ha encontrado para trasmitirnos su propia vivencia de Dios y del Espíritu.
Dios no nos puede obligar a aceptar su propuesta.
Las personas se excluyen libremente de participar en el proyecto de Dios sea por la soberbia de espíritu, el endurecimiento del corazón o la autosuficiencia de la inteligencia.
Al igual que algunos miembros de la comunidad de Mateo, seguimos experimentando el rechazo a la novedad del Evangelio.
Tenemos muchas reticencias a que en medio de la comunidad surja algo nuevo por nuestra propia incapacidad de renunciar a lo propio.
No podemos resistirnos a la misión compartida, a propuestas intercomunitarias, a proyectos mancomunados por la reivindicación de los derechos, al ejercicio del reconocimiento de lo diferente y a la práctica de la justicia.
¿Acepto la propuesta de Jesús en vida?
ORACIÓN
ALABAR
Si te has parado a contemplar el cielo,
un bosque, un arroyo,
que te han impresionado por algo
que has llamado «belleza»,
si has sentido de pronto ganas de cantar,
o de correr un buen trecho,
por algo que has llamado «alegría»,
si te has preguntado asombrado
cómo alguien cercano a ti
te puede querer
precisamente a ti...
¡puedes entender lo que significa alabar!
Carlo Maria Martini
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https://www.youtube.com/watch?v=6F992kx2SHw
EL AMOR NO DICE BASTA
El amor no dice basta (bis)
Amor y más amor que nunca dice basta (bis)
Sólo el amor de Dios es lo que realmente importa,
todo lo demás sobra.
Hacedlo todo por amor, nada hagáis por fuerza,
sólo el amor queda.
Busquemos a Jesús que si lo tenemos a él,
entonces lo tendremos todo.
Ama a tus hermanos y Dios te amará a ti,
esto quiere el Señor: ama.
** La Fe en Dios no hace las cosas fáciles,
las hace posibles **
CONTIGO SIEMPRE
ABBÁ
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DE LA PALABRA A LA EUCARISTÍA
DE LA EUCARISTÍA A LA VIDA
Miércoles, 22 de julio de 2026
Semana XVI del Tiempo Ordinario – 4ª del Salterio
Háblale a Dios más con el corazón que con los labios, en ciertos casos hazlo sólo con el corazón. La oración es nuestra mejor arma, una llave que abre el corazón de Dios. Padre Pío
La oración es un encuentro amoroso entre Dios y tú, en la verdad. Pedro Finkler
“Verdadero descanso es la oración”. San Francisco de Asís
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo,
Concédeme la luz y la paz interior
para ir hablándote paso a paso y sentirme escuchado.
Dame fuerza en la prueba interior,
tu purificación para conmigo.
Te siento como el Podador,
estás arrancando de cuajo lo que no sirve
Estás transparentando la toma de conciencia
de mis propias respuestas interiores para convertirme.
Cuando nos purificas
nos da la luz a nuestra vista espiritual,
para poder ver con toda claridad
nuestra naturaleza humana: miseria, fragilidad.
Amén.
Evangelio según san Juan 20,1.11-18
Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro,
y vio la losa quitada del sepulcro.
Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando.
Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco,
sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
"Mujer, ¿por qué lloras?"
Ella les contesta:
"Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto."
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
"Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
"Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré."
Jesús le dice:
"¡María!"
Ella se vuelve y le dice:
"¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!"
Jesús le dice:
"Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles:
"Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."
María Magdalena llora, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús sólo cuando Él la llama por su nombre;
los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de derrota, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por el misterioso viandante. ¡Cada uno por caminos diferentes!
Buscaban entre los muertos al que está vivo, y fue el mismo Señor el que corrigió el rumbo.
Y yo, ¿qué hago? ¿Qué camino sigo para encontrar al Cristo vivo?
Él estará siempre cerca de nosotros para corregir el rumbo si nosotros nos hemos equivocado.
"¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?"
Esta pregunta nos hace superar la tentación de mirar hacia atrás, a lo que fue ayer, y nos empuja a avanzar hacia el futuro.
Jesús no está en la tumba, él es el Resucitado, el Viviente, el que siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y lo hace andar atrayéndolo hacia Él.
"Ayer" es la tumba de Jesús y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y la justicia;
"hoy" es la resurrección perenne a la que nos impulsa el Espíritu Santo, que nos da plena libertad.»
La práctica de evocar a nuestros santos y santas en la Iglesia está relacionada con el acontecimiento central que conforma nuestra identidad de cristianos:
el memorial litúrgico de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús, el Cristo.
Hoy, el motivo de esta celebración nos lo da la memoria de una mujer paradigmática: María Magdalena. En ella recogemos el sentido de las memorias que hacemos de los santos y santas, ya que ellos y ellas, han vivido la presencia del resucitado en sus vidas.
María Magdalena al anunciar a los discípulos de ayer y de hoy, ¡He visto al Señor! opera como fuerza liberadora que da energía a nuestra conciencia personal y colectiva, a nuestra resistencia y esperanza, a nuestra imaginación y a nuestro amor.
Ella Invita a la Iglesia y a las comunidades cristianas a salir de la pasividad y las lanza al compromiso activo en favor de todos aquellos que gritan justicia, paz, perdón y reconciliación;
e invita a todas las mujeres seguidoras de Jesús de Nazaret a que levanten la voz con autoridad y esperanza desde el poder del Espíritu del Resucitado, porque ellas están llamadas a ser profetisas de Dios como símbolo de humanización.
¿Cómo vivo la presencia del Resucitado en mi vida?
ORACIÓN
UN AMOR CASTO Y PURO
Un amor casto y puro
calladamente:
más grande que la vida
y que la muerte.
Dulce su casa,
y su marido en ella
se contemplaba.
Era su amor de madre
como una rosa:
pétalos de fragancia
y espinas rojas.
Y era su seno
un arrullo de lirios
y de silencios.
Olor a roja viña
y a tierna hogaza:
y su mano prudente
acariciaba.
Sus dedos limpios
iban tejiendo lana
para sus hijos.
Y Dios desde su cielo
se sonreía,
por la casta frescura
de fuente limpia.
Amor callado
que vestía al Cordero
de rojo y blanco.
Amén.
************* *************
https://www.youtube.com/watch?v=r1ZhajHLLGk
NO BUSQUÉIS ENTRE LOS MUERTOS A LA VIDA
No busquéis entre los muertos a la Vida.
No lloréis entre las sombras a la Luz.
Cantad porque la muerte está vencida.
Cantad que Dios es el Señor Jesús.
1. No busquéis por las montañas ni los valles.
No busquéis en las estrellas junto al sol.
Buscadle por las plazas y las calles;
en cada ser que vive está el Señor.
2. No quedéis mirando al cielo o a las nubes,
esperando un nuevo gran libertador.
Mirad la luz que sale de las sombras,
es la fuerza salvadora del Señor.
3. No te canses recorriendo tu camino,
si la luz de nuestra Pascua no es tu luz.
No sueñes vanamente tu destino;
no hay vida, si no está el Señor Jesús.
(Autor: V. Mateu)
** "Los cristianos se hacen, no nacen" **
CONTIGO SIEMPRE
ABBÁ
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DE LA PALABRA A LA EUCARISTÍA
DE LA EUCARISTÍA A LA VIDA
Martes, 21 de julio de 2026
Semana XVI del Tiempo Ordinario – 4ª del Salterio
La oración es el método más efectivo de renovación y transformación porque al orar la persona se vincula a Dios y no al problema.
La oración es el pequeño nervio que mueve el músculo del Omnipotente.
Como el pan es el alimento para el cuerpo, la oración es el primer alimento del espíritu. San Juan Bosco
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo,
transfórmanos,
Haz de nuestra vida algo que valga la pena
algo que sea útil.
Queremos ayudar a los demás,
sembrar tu palabra, y extender el Reino,
Pero en tu ausencia, nuestros ideales
se han convertido en quimeras, nuestros
intentos en fracasos, y nuestros sueños
solo han engendrado desilusiones.
Danos el don de la Fortaleza
Amén
Evangelio según san Mateo 12, 46-50
Señalando con la mano a los discípulos, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos"
Estaba Jesús hablando a la gente,
cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablan con él.
Uno se lo avisó:
Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo."
Pero él contestó al que le avisaba:
¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?"
Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo:
Estos son mi madre y mis hermanos.
El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre."
Haciendo su voluntad, somos hijos del Padre y hermanos de Jesús. Fidelidad, amor, obediencia
Somos una familia de discípulos de Jesús presentes en todos los ámbitos y situaciones del mundo
La familia de Dios da paz, solidaridad, hospitalidad, generosidad, respeto, compasión reconciliación
Nos llama con dulzura hermanos, para que nos tratemos así y vivamos unidos por el amor del Padre
María, Madre de Jesús Dios y Madre nuestra nos pide: HAGAN LO QUE ÉL LES DICE…
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Si reconocemos a Dios como Padre y hacemos su voluntad, somos hermanos de Jesús…
Porque la fidelidad y el amor se demuestra en la obediencia y la docilidad ante la misión que el Padre nos confía…
Entender el Amor a la manera de Jesús, implica decirle Si a Dios:
Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad…
Si somos fieles a ese amor y a esa misión, el día en que estemos cara a cara con El, Jesús dirá:
Es mi hermano o mi hermana, porque ha asumido la voluntad de mi Padre…
María, Madre de Dios y Madre nuestra nos pide: HAGAN LO QUE EL LES DICE…
Kary Rojas
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El evangelio nos permite reconocer el rostro de nuestra verdadera familia.
Jesús define a sus discípulos como familia de él y de Dios.
No pretende negar los vínculos biológicos, sino afirmar la primacía de los vínculos libremente elegidos en la comunidad del reino que acoge con cuidado, en equidad y diferencia a todos sus miembros.
Somos una familia de discípulos de Jesús presentes en el mundo, en nuestra casa, en la escuela, la universidad, en diversos trabajos, oficios o profesiones, para hacer que acontezca, con testimonio de vida y con la palabra acogedora, el evangelio de justicia, a los más pequeños, los empobrecidos, marginados, explotados, desplazados, perseguidos, asesinados y desaparecidos.
Esta condición de miembros de la familia de Dios es la que nos ha de mover a buscar siempre y por encima de todo: la paz, la solidaridad, la hospitalidad, la generosidad, el respeto, la compasión y la reconciliación en una humanidad rota e infligida por la guerra, las discriminaciones y las fronteras excluyentes.
¿Me siento parte de la familia de Jesús?
(Koinonía)
Extendiendo sus brazos hacia sus discípulos dice estos son mis hermanos, porque sus íntimos reconocen al seguir a Jesús quien es el único Padre, y nos enseña que somos la gran familia de Dios.
Es así como hoy formamos la gran familia cristiana, unidos por el parentesco espiritual.
Este es un reconocimiento de nuestra fraterna unión con todos y nos invita a reflexionar cómo debemos vivir como verdadera familia comprometidos al proyecto de la construcción del Reino de Dios.
Esta es una invitación a ser parte de la familia de Jesús, compartiendo nuestra vida con El, como buenos hermanos, ayudándonos, siendo solidario, compartiendo las necesidades de esta gran familia, apoyándonos, a vivir sin egoísmo, a compartir la misma mesa, y a obedecer al mismo Padre.
TODO EL QUE HACE LA VOLUNTAD DE MI PADRE, ÉSE ES MI HERMANO
Es infinita la bondad de nuestro Hermano Jesús, ante todo los que hablaba, muestra su divina inclinación a hacer el bien, como en todo y siempre dispuesto a señalar cual es nuestro camino para el Reino, esto es, haciendo la voluntad del Padre, y nos llama con dulzura, suavidad y amabilidad hermanos, para que aprendamos a tratarnos como tal y para vivir unidos por el amor del Padre.
Hoy más que nunca, nos urge comprender este llamado que nos hace Jesús, formamos una comunidad cristiana, unidos por lazos de parentesco espiritual, unida entre sí por el amor al Padre que está en los cielos, y cumpliendo su voluntad.
Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano.
Es así, como debemos tener entre nosotros un trato de hermanos, viviendo fraternalmente,
con amor de hermanos, con gran respeto entre sí, afectuosos y en comunión.
Cristo Jesús viva en nuestros corazones
(Pedro Sergio Donoso Brant)
ORACIÓN
A ABRIR CAMINO ME LLAMAS
No hay caminos en mi vida, Señor;
apenas senderos
que hoy abro y mañana desaparecen.
Yo estoy en la edad de los caminos:
caminos cruzados, caminos paralelos.
Yo vivo en encrucijada
y mi brújula, Señor,
no marca el norte.
Yo corro cansado hacia la meta
y el polvo del camino
se me agarra a cada paso,
como la oscuridad a la noche.
Yo voy a galope caminando,
y a tientas busco un rastro,
y sigo unas pisadas. Y me digo:
¿Dónde me lleva el camino?
¿Eres quien ha extendido
a lo largo de mi vida un camino?
¿Cuál es el mío?
Si Tú me lo has dado
me pertenece.
¿Dónde me lleva? Si Tú lo has trazado
quiero saber la meta.
Señor, yo busco tu camino (sólo uno),
y me fío de tu Palabra.
Dame fuerza, tesón a cada paso
para caminar contigo.
Yo busco ahora un camino, Señor.
Tú, que eres Camino,
da luz verde a mi vida
pues a abrir camino Tú me llamas.
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https://www.youtube.com/watch?v=5SOdu2pg9dc
PADRE NUESTRO DE LA VIDA
Padre Nuestro de la vida,
mío, de ese y de aquel
que vive en toda criatura
y ellos así han de creer.
Quisiera realzar tu nombre
viviendo aquí bajo el sol
tu mensaje de aquel monte
de pobreza, paz y amor.
Danos pan para vivir
sólo el momento presente,
ya que el día de mañana
quizás aquí no me encuentre.
No mires lo que hice mal
que yo no veré a mi deudor
y en mi camino hacia Ti
que no caiga en tentación.
Amén, amén,
que no caiga en tentación,
amén, amén,
que sea así siempre, Señor.
(Brotes de Olivo)
** El mejor momento del día es ahora **
CONTIGO SIEMPRE
ABBÁ
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DE LA PALABRA A LA EUCARISTÍA
DE LA EUCARISTÍA A LA VIDA
Lunes, 20 de julio de 2026
Semana XVI del Tiempo Ordinario – 4ª del Salterio
Orar es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador. Santo Cura de Ars
La oración es la elevación del alma hacia Dios y la petición de lo que se necesita de Dios. San Pedro Damián en Catena Aurea, vol. III, p. 304)
La oración es la vida misma de la unidad, de ser uno con Cristo. Madre Teresa de Calcuta
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo,
eres el alma de mi alma,
te adoro humildemente.
Ilumíname, fortifícame,
guíame, consuélame.
Y en cuanto corresponde
al plan eterno Padre Dios revélame tus deseos.
Dame a conocer lo que el Amor eterno desea en mí.
Dame a conocer lo que debo realizar.
Dame a conocer lo que debo sufrir.
Dame a conocer lo que con
silenciosa modestia y en oración,
debo aceptar,
cargar y soportar.
Espíritu Santo, dame a conocer
tu voluntad y la voluntad del Padre.
Pues toda mi vida no quiero ser otra cosa
que un continuado perpetuo Sí
a los deseos y al querer del eterno Padre Dios.
Amén.
Evangelio según san Mateo 12, 38-42
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará
Algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús:
Maestro, queremos ver un signo tuyo."
Él les contestó:
Esta generación perversa y adúltera exige un signo;
pero no se le dará más signo que el de Jonás.
Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo;
pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.
Cuando juzguen a esta generación,
los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen,
porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás,
y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen,
porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón,
Hay una grave enfermedad que amenaza hoy a los cristianos: el «síndrome de Jonás», aquello que hace sentirse perfectos y limpios como recién salidos de la tintorería, al contrario de aquellos a quienes juzgamos pecadores y por lo tanto condenados a arreglárselas solos, sin nuestra ayuda. Jesús en cambio recuerda que para salvarnos es necesario seguir el «signo de Jonás», o sea, la misericordia del Señor.
Jesús usa una «palabra fuerte» para dirigirse a un grupo de personas llamándolas «generación perversa». Es una palabra que casi parece un insulto: esta generación es una generación perversa. ¡Es muy fuerte! Jesús, tan bueno, tan humilde, tan manso, pero dice esta palabra.
Sin embargo, Él no se refería ciertamente a la gente que le seguía; se refería más bien a los doctores de la ley, a los que buscaban ponerle a prueba, hacerle caer en una trampa. Era toda gente que le pedía signos, pruebas. Y Jesús responde que el único signo que se les dará será «el signo de Jonás».
¿Pero cuál es el signo de Jonás? Antes de explicar este signo, os invitó a reflexionar sobre otro detalle que se deduce de la narración evangélica: «el síndrome de Jonás», lo que el profeta tenía en su corazón. Él «no quería ir a Nínive y huyó a España». Pensaba que tenía las ideas claras: «la doctrina es ésta, se debe creer esto. Si ellos son pecadores, que se las arreglen; ¡yo no tengo que ver! Este es el síndrome de Jonás». Y Jesús lo condena. Por ejemplo, en el capítulo vigésimo tercero de san Mateo los que creen en este síndrome son llamados hipócritas. No quieren la salvación de esa pobre gente. Dios dice a Jonás: pobre gente, no distinguen la derecha de la izquierda, son ignorantes, pecadores. Pero Jonás continúa insistiendo: ¡ellos quieren justicia! Yo observo todos los mandamientos; ellos que se las arreglen.
He aquí el síndrome de Jonás, que golpea a quienes no tienen el celo por la conversión de la gente, buscan una santidad —me permito la palabra— una santidad de tintorería, o sea, toda bella, bien hecha, pero sin el celo que nos lleva a predicar al Señor. El Señor ante esta generación, enferma del síndrome de Jonás, promete el signo de Jonás. El Evangelio de san Mateo se dice: pero Jonás estuvo en la ballena tres noches y tres días… La referencia es a Jesús en el sepulcro, a su muerte y a su resurrección. Y éste es el signo que Jesús promete: contra la hipocresía, contra esta actitud de religiosidad perfecta, contra esta actitud de un grupo de fariseos.
Para aclarar más el concepto, nos podemos referir a otra parábola del Evangelio que representa bien lo que Jesús quiere decir. Es la parábola del fariseo y del publicano que oran en el templo (Lucas 14, 10-14). El fariseo está tan seguro ante el altar que dice: te doy gracias Dios porque no soy como todos estos de Nínive ni siquiera como ese que está allí. Y ese que estaba allí era el publicano, que decía sólo: Señor ten piedad de mí que soy pecador.
El signo que Jesús promete es su perdón a través de su muerte y de su resurrección. El signo que Jesús promete es su misericordia, la que ya pedía Dios desde hace tiempo: misericordia quiero, y no sacrificios. Así que el verdadero signo de Jonás es aquél que nos da la confianza de estar salvados por la sangre de Cristo. Hay muchos cristianos que piensan que están salvados sólo por lo que hacen, por sus obras. Las obras son necesarias, pero son una consecuencia, una respuesta a ese amor misericordioso que nos salva. Las obras solas, sin este amor misericordioso, no son suficientes.
Por lo tanto el síndrome de Jonás afecta a quienes tienen confianza sólo en su justicia personal, en sus obras. Y cuando Jesús dice esta generación perversa, se refiere a todos aquellos que tienen en sí el síndrome de Jonás. Pero hay más: El síndrome de Jonás nos lleva a la hipocresía, a esa suficiencia que creemos alcanzar porque somos cristianos limpios, perfectos, porque realizamos estas obras, observamos los mandamientos, todo. Una grave enfermedad, el síndrome de Jonás. Mientras que el signo de Jonás es la misericordia de Dios en Jesucristo muerto y resucitado por nosotros, por nuestra salvación.
El signo de Jonás nos llama. Que la liturgia del día, nos ayude a comprender y a hacer una elección: «¿Queremos seguir el síndrome de Jonás o el signo de Jonás?».
Entre sacrificios y signos andan las dos lecturas de hoy.
Vamos a ver la primera porque nos dice algo que es muy importante para nuestra vida cristiana. Hay muchos que piensan que Dios exige nuestros sacrificios para perdonarnos.
Se entiende que nosotros somos pecadores, que con ese pecado hemos ofendido a Dios y que la única solución posible es que le desagraviemos. ¿Cómo? Ofreciéndole algo a cambio para compensarle por el daño que le hemos hecho.
Haremos sacrificios (desde no comer carne una temporada hasta dejar de fumar o levantarnos a misa temprano durante un tiempo hasta... muchas otras cosas que se nos pueden ocurrir).
De ahí, a veces damos un paso al frente. Y pensamos que si queremos conseguir que Dios nos haga un favor, tenemos que ofrecerle algo a cambio.
Si vamos todos los domingos a misa y rezamos el rosario todos los días, entonces Dios nos salvará. O nos perdonará. O hará que nuestro hijo encuentre trabajo o que se cure nuestro familiar.
Al final, convertimos nuestra relación con Dios en una especie de intercambio comercial. Compramos algo y pagamos el precio correspondiente. Nos equivocamos de medio a medio. La relación con Dios es de amor y el amor nunca se compra ni se vende. Nos quiere porque sí, porque somos sus hijos e hijas. Por eso, y sólo por eso, y precisamente por eso, Dios quiere nuestro bien. El bien de todos, sin excepción.
Lo que Dios quiere de nosotros no es que hagamos sacrificios sin sentido (hacer una peregrinación de rodillas puede ser muy sacrificado, pero es de dudar que le agrade a Dios. Y no me lo invento. Simplemente aplico lo que dice la lectura de hoy del profeta Miqueas: “Te han explicado, hombre, el bien, lo que Dios desea de ti: simplemente, que respetes el derecho, que ames la misericordia y que andes humilde con tu Dios.” Así de sencillo: respetar el derecho y amar la misericordia. Ese es el sacrificio que Dios quiere de nosotros. Para que sus hijos e hijas vivamos en amor y familia, que Dios no tiene más contento que ése.
Y ése es también el verdadero signo que Dios quiere ofrecer al mundo. Nada de milagros en el cielo en los que las estrellas caen o se nubla el sol.
El milagro, el verdadero milagro, el único milagro se produce cuando hombres y mujeres respetan la justicia y practican la misericordia.
Cuando promueven la vida y rechazan la muerte.
Cuando acogen a los condenados y les devuelven la esperanza.
Allí donde una comunidad cristiana vive de esa manera, están siendo testigos del Reino.
(José Luis Latorre, cmf en ciudadredonda)
ORACIÓN
EL PUENTE
Para librarte de ti mismo,
lanza un puente
más allá del abismo de la soledad
que tu egoísmo ha creado.
Intenta ver mas allá de ti mismo.
Intenta escuchar a algún otro,
y sobre todo
prueba en esforzarte por amar
en vez de amarte a ti solo...
Si quieres ser,
perdona que te lo diga,
tienes que librarte ante todo
del exceso de poseer
que tanto te llena,
de pies a cabeza.
(Helder Cámara)
************* *************
https://www.youtube.com/watch?v=pj12H16DSAA
DE RODILLAS, SEÑOR, DE RODILLAS
De rodillas, Señor, de rodillas
y en el polvo inclinada la frente
hoy venimos a Ti, Dios clemente,
con amante y con fiel corazón.
Aquí estamos, Señor, aquí estamos
Anegados en llanto los ojos;
que se acaben, Señor, tus enojos,
pues somos tus hijos al fin.
Imposible, Señor, imposible
que despidas tus hijos ahora,
cuando el alma te siente y te adora
en el santo Misterio de Amor.
Por tu Amor, alentados venimos
que, si Tú eres Señor de señores,
también eres, Jesús Dios de Amores,
infinito en amar y en sufrir.
Que, si un tiempo, ingrato olvidara
por el mundo tu amor y tu gloria,
lamentando tan tristes memorias,
hoy, humilde, te pide perdón.
** Callando se aprende a oír,
oyendo se aprende a hablar,
hablando se aprende a callar **
CONTIGO SIEMPRE
ABBÁ
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DE LA PALABRA A LA EUCARISTÍA
DE LA EUCARISTÍA A LA VIDA
Domingo, 19 de julio de 2026
Semana XVI del Tiempo Ordinario – 4ª del Salterio
Orar es “una actitud interior, antes que una serie de prácticas y fórmulas, un modo de estar frente a Dios, antes que realizar actos de culto o pronunciar palabras” Benedicto XVI
La oración es una cita con el Médico de nuestras almas, nuestro Creador y Redentor. P. Guillermo Serra, LC
La oración está en todo, en todos los gestos. Madre Teresa de Calcuta
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo,
sé que tu forma de amarme es purificarme.
¿pero cuál es hoy mi respuesta?
En la alternativa, sabes que muchas veces elijo mi propio parecer
y evado la respuesta evangélica
que me haría vivir en paz
y hasta soportar con alegría la cruz.
Me doy cuenta que aspiro
a pensar y actuar sobrenaturalmente
con medios y actitudes exclusivamente humanos,
apareciendo entonces por doquier,
las contradicciones
que frustran, desconsuelan y angustian.
ILUMÍNAME
Amén
Evangelio según san Mateo 13, 24-30 (o bien, 13, 24-43)
Dejadlos crecer juntos hasta la siega
Jesús propuso otra parábola a la gente:
El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña.
Entonces fueron los criados a decirle al amo:
"Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?"
Él les dijo:
"Un enemigo lo ha hecho."
Los criados le preguntaron:
"¿Quieres que vayamos a arrancarla?"
Pero él les respondió:
"No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo.
Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores:
'Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla,
y el trigo almacenadlo en mi granero.’
--- ---
(del versículo 31 al 43, las parábolas del grano de mostaza y de la levadura, más la explicación de la cizaña)
Campo de trigo: en nosotros ha sembrado algo pequeño, pero de una fuerza vital que no se suprime
Custodiar y alimentar la gracia recibida, que "mientras todos dormían" su enemigo siembra cizaña
Muchos son cizaña pero se convierten en trigo. Si cuando son malos no los toleramos, no cambiarán
Construir proyectos compartidos para un nuevo orden mundial en convivencia, fe, esperanza, amor
No eliminar a los malos que siempre son los otros. Ver signos del Reino de Dios que hay alrededor
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Jesús compara el Reino de los cielos con un campo de trigo para darnos a entender que dentro de nosotros se ha sembrado algo pequeño y escondido, que sin embargo tiene una fuerza vital que no puede suprimirse.
A pesar de los obstáculos, la semilla se desarrollará y el fruto madurará.
Este fruto será bueno sólo si se cultiva el terreno de la vida según la voluntad divina.
Por eso, en la parábola de la cizaña, Jesús advierte que, después de la siembra del dueño, "mientras todos dormían", aparece "su enemigo", que siembra la cizaña.
Esto significa que tenemos que estar preparados para custodiar la gracia recibida desde el día del bautismo, alimentando la fe en el Señor, que impide que el mal eche raíces.
San Agustín, comentando esta parábola, observa que "primero muchos son cizaña y luego se convierten en grano bueno". Y agrega:
"si éstos, cuando son malos, no fueran tolerados con paciencia, no lograrían el laudable cambio".
Benedicto XVI, 17 de julio de 2011
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El evangelio nos coloca ante dos fenómenos en los que vive el ser humano y la sociedad de hoy:
el síndrome de la impaciencia personal y colectiva y la agudización de las dinámicas del mal.
El Reino pertenece a Dios y acontece en lo humano y se concretiza en el “campo” del mundo,
allí donde nacen anhelos de justicia, bondad y paz;
allí donde el mal ha destruido toda esperanza.
Por tanto, hemos de estar en la búsqueda y construcción de proyectos compartidos que garanticen un nuevo orden mundial distinto, donde sea posible una convivencia responsable, incluyente, que respete y reconozca las diferencias y luche con justicia contra la violencia.
No podemos caer en un desmalezado proceso de “vivan los buenos y eliminemos a los malos”.
Sin duda, las decisiones personales y colectivas, las opciones radicales que hagamos y los principios de convivencia y sostenibilidad que erijamos harán posible un mundo habitable para nosotros y para las próximas generaciones.
¿Qué signos del Reino de Dios aparecen en mi entorno?
ORACIÓN
SEÑOR DE LA JUSTA CERCANÍA
Cualquier segundo es una puerta
para entrar en tiempo.
Todo centímetro es una tierra
que lleva tu huella.
Cada color y cada aroma
me hacen sentir tu fantasía
jugando hacia el infinito.
En cada mirada se asoma
la intimidad de tu misterio.
Todo golpe de azada
cae sobre la tierra
con certeza de cosecha.
Cada canto verdadero
trae hasta mi corazón
el rumor de la fiesta
que ya empezó eterna
al final de mi camino.
Señor, no puedes perderte
en una clandestinidad absoluta:
yo me moriría en tu ausencia.
Ni puedes revelarte en toda tu grandeza:
yo quedaría absorbido
en el resplandor de tu gloria.
Tú eres el Señor de la justa cercanía,
del sacramento necesario
que nos permite irnos haciendo,
sin tanto frío y noche
que quede crudo nuestro barro,
ni tanto sol y mediodía
que tu fuego nos calcine.
Benjamín G. Buelta
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https://www.youtube.com/watch?v=_DtgAzUM528
CÚRAME
Si pudiera borrar las cosas que enferman tanto mi alma,
si pudiera desdecirme de tanta palabra airada
si pudiera deshacer, tanto daño como he hecho
si pudiera comprender que un abrazo es un comienzo
Si pudiera confiar en tu amor y no en mis fuerzas
Si pudiera caminar hacia Ti y abrir mi puerta
Si pudiera descifrar las marañas de mi mente
Si pudiera no sentirme tan enferma, tan doliente....
MÍRAME, PUES TU MIRADA ME ILUMINA EL CORAZÓN
TÓCAME CON TU CARICIA QUE BENDICE MI ORACION
ESTRÉCHAME CON TU ABRAZO
ALZAME, TENME EN TUS BRAZOS
ACOMPÁÑAME POR SIEMPRE Y NO TEMERÉ EL CANSANCIO
GUIAME, DAME TU MANO, PARA NO PERDER LA SENDA
MUÉSTRAME CON TU PRESENCIA LA BELLEZA DE ESTA TIERRA
CURAME CON TU AMOR
LIMPIAME, SANA MI VIDA
CANTARÉ TU DESMESURA CADA UNO DE MIS DÍAS
Yo quiero darte posada
quiero ampliar la mirada
ser refugio para otros
despojarme, darlo todo
quiero acogerte en mi casa
cúrame, Señor...mi Dios...
cúrame el alma
cúrame el alma
cúrame el alma
AYUDA para la CELEBRACIÓN
“DEJADLOS CRECER JUNTOS HASTA LA SIEGA”
Monición de Entrada. ¡Bienvenidos a la celebración de nuestra fe! En la parábola de hoy Jesús nos dice que en ese campo un adversario sembró durante la noche semillas que no eran del Espíritu de Dios. El dueño del campo tiene paciencia, no quiere que se arranque el trigo, por querer arrancar la hierba mala.
Esta parábola es el anuncio de la paciencia y de la misericordia de Dios, que espera de cada persona una respuesta de amor. Jesús nos invita a la paciencia que nos hace tolerar, comprender, padecer y soportar los contratiempos y las adversidades con fortaleza, sin apurarnos sabiendo que Dios tiene la última palabra.
Creer y querer a un Dios que tiene paciencia con nosotros, porque también en nosotros hay cosas buenas y malas creciendo juntas, es una invitación a no juzgar apresuradamente, ni querer hacer justicia por nuestras propias manos.
Dios nos tiene una infinita paciencia y tiene una gran esperanza, porque siempre está mirando lo que hay de bueno en nosotros, y está esperando que lo malo cambie.
Acto penitencial: Ministro. Jesús, Dios amigo, hoy queremos pedirte perdón por juzgar mal a los demás.
–Porque a veces silenciamos y desoímos la Palabra de Dios.
Señor ten piedad
–Porque separamos con frecuencia la oración de la vida.
Cristo, ten piedad.
–Porque nos desentendemos de los problemas de la gente.
Señor, ten piedad.
Comunidad: Por tu misericordia, Señor, quítanos la carga pesada de nuestros pecados y llévanos a la vida eterna. Amén
Oración colecta: Comunidad. Padre bueno, que has querido enseñarnos con parábolas para que seamos nosotros quienes lleguemos a descubrir qué nos quieres enseñar, permítenos descubrir cuál es el verdadero sentido de lo que nos dices.
Lecturas
1ra Lectura. Del libro de la Sabiduría, escrito hacia el año 132 antes de Cristo. En este pasaje escuchamos cómo el sabio es el que medita la historia, viendo en toda ella que el poder de Dios es el principio de su justicia y de su misericordia.
2da Lectura. Carta de San Pablo a los Romanos. Escrita hacia el año 57 después de Cristo. En la oración, lo primero que tiene que pedir el hombre, es la inspiración divina, para pedir como Dios lo quiere.
Evangelio. Escrito por San Mateo hacia el año 80 después de Cristo. Hoy Jesús nos dice que, previo a la instalación definitiva del Reino de Dios, tendrá que haber un combate constante entre el trigo y la cizaña.
Pedimos a nuestro Dios Padre y Madre.
Ministro: Y ahora hermanos, hagamos nuestros los deseos y necesidades de los hombres de nuestro mundo y presentémoslos al Padre, en esta humilde y fervorosa plegaria.: Que veamos a los demás como tú les ves, Señor.
+ Por la Iglesia que somos todos, para que siempre nos llegue tu misericordia y seamos profetas de la esperanza, del optimismo, de la utopía y sembradores de sueños de un mundo nuevo, oremos...
+ Hoy pedimos por Nigeria que atraviesan una crisis desencadenada por la violencia radical islámica. donde grupos extremistas cometen ataques sistemáticos contra comunidades cristianas. Dios, dale paz a sus corazones.
+ Hoy, nuevamente tenemos elecciones, te pedimos Señor que ilumines a los Diputados, Senadores, y Presidente, del Gobierno y los demás. Que dirijan con Justicia y verdad en favor de todo el pueblo y no en favor de sus partidos.
Comunidad: Te suplicamos, Señor, que escuches nuestra plegaria y nos infundas tu Espíritu para que nos enseñes a ser verdaderos discípulos de Jesús. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio: Ministro: Queremos ser conscientes de que hablamos contigo, Dios y Señor nuestro, Padre y Madre nuestra, que creas y mantienes de continuo todo el universo. No quisiéramos repetir esas viejas y equivocadas imágenes de Ti, que te hacen lejano, controlador, justiciero, y además culpable de todos los males que sufrimos.
Comunidad: Confesamos muy al contrario que eres un Dios bueno, que nos amas infinitamente y a todos por igual, somos nosotros quienes hemos de solucionar los problemas de la gente, claro, con tu inspiración. Nos alegra el alma recitar en tu honor este himno de gloria: Santo, santo…
Oración Eucarística
Ministro: Asumimos el fuerte compromiso de imitarte, Jesús, aunque reconocemos que no es fácil. Envíanos tu espíritu, Padre Dios, que nos mueva a vivir como Jesús. Hemos llenado este mundo de calamidades, nuestro primer deber es abrir los ojos y no mirar para otro lado. Cerca y lejos, en todas partes, muchos hermanos están pasando hambre. Comunidad: Te pedimos por el Papa Francisco y nuestro Obispo Francisco. Tenemos que provocar, como Iglesia que somos, la alegría y sembrar esperanza, solucionar los problemas reales y construir comunidad.
Ministro: A Ti levanto mis ojos Señor, recordando a las personas que en vida dejaron huella en mi corazón y hoy viven en tu presencia. Les mandamos nuestra oración con todo nuestro amor y juntos decimos: Por Cristo con Él y en Él…
Oración de envío.
Con gran descaro, Señor,
creemos que somos «trigo»
y los demás son «cizaña»,
sembrada por el «Maligno».
Somos siervos insensibles,
esclavos de nuestro instinto:
eliminar, «arrancar»
a todos los enemigos.
Tú, Señor, eres piadoso,
fiel, clemente, compasivo.
Tienes paciencia, respetas
nuestra vida y nuestro ritmo.
Hasta el «tiempo de la siega»,
Tú te reservas el «juicio».
Entonces separarás
la paja del trigo limpio.
Hoy, te pedimos, Señor,
imitar tu noble estilo:
No juzgar, no condenar,
ser con todos comprensivos.
Muchas personas se cruzan,
Señor, en nuestro camino,
esperando una sonrisa,
un gesto de amor, un mimo.
Comemos tu mismo Pan,
bebemos tu mismo Vino.
Que nos sintamos, Señor,
todos hermanos y amigos.
** Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña **
CONTIGO SIEMPRE
ABBÁ
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DE LA PALABRA A LA EUCARISTÍA
DE LA EUCARISTÍA A LA VIDA
Sábado, 18 de julio de 2026
Semana XV del Tiempo Ordinario – 3ª del Salterio
Orar juntos es un momento precioso para hacer aún más sólida la vida familiar, la amistad! ¡Aprendamos a rezar cada vez más en familia y como familia! SS. Francisco
La oración, unida con ese divino sacrificio de la Misa, Tiene una fuerza indecible; de modo que por este medio abunda el alma de celestiales favores como apoyada sobre su Amado. San Francisco de Sales
Esta era la oración de Cristo, la oblación de su vida en el sacrificio de la Cruz. Jean Lafrance
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo,
Acrecienta en nosotros el Amor y la Sabiduría de Cristo
para que obrando según la Voluntad del Padre
en quienes vives como un solo Dios verdadero
fructifiquemos en Jesucristo en
caridad, bondad y afabilidad,
paciencia, mansedumbre y entereza,
fidelidad, continencia y castidad
modestia, gozo y paz
y alcánzanos de Él lo que nosotros
no sabemos pedir.
Amén.
Evangelio según san Mateo 12,14-21
Los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.
Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron.
Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.
Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías:
«Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto.
Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones.
No porfiará, no gritará, no voceará por las calles.
“Recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios”.
Jesús que predica y Jesús que cura.
Toda la jornada era así: predica al pueblo, enseña la Ley, enseña el Evangelio.
Y la gente lo busca para escucharlo y también porque sana a los enfermos.
“Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados…
Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios”.
Y nosotros estamos delante de Jesús en esta celebración: Jesús es quien preside esta celebración. Nosotros, sacerdotes, estamos en el nombre de Jesús, pero es Él quien preside, Él es el verdadero Sacerdote que ofrece el sacrificio al Padre.
Podemos preguntarnos si yo dejo que Jesús me predique. Cada uno de nosotros:
“¿Dejo que Jesús me predique, o yo sé todo?
¿Escucho a Jesús o prefiero escuchar cualquier otra cosa, incluso habladurías de la gente, historias?
Escuchar a Jesús. Escuchar la predicación de Jesús. “¿Y cómo puedo hacer esto, padre?
¿En qué canal de televisión habla Jesús?”.
Te habla en el Evangelio. Y esta es una costumbre que aún no tenemos: ir a buscar la palabra de Jesús en el Evangelio.
Llevar siempre un Evangelio con nosotros, pequeño, y tenerlo al alcance de la mano.»
“Al salir de la sinagoga los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús”, dice el Evangelio de hoy. ¿Qué ha ocurrido? Jesús ha quebrantado el descanso sabático, sagrado y de estricto cumplimiento para todo judío y además ha aprobado el hecho de que sus discípulos hayan comido espigas de trigo ese mismo día.
Para los fariseos Jesús se ha convertido en un peligro público de la religión imperante.
Hay que eliminarlo por el bien del pueblo y para guardar las tradiciones de la Ley dada por Moisés. El hombre Jesús se ha convertido en la conciencia crítica de la sociedad y de la religión y molesta, porque pone en evidencia la autoridad de los dirigentes religiosos y su ceguera.
Los fariseos antes que convertirse prefieren matar al mensajero que anuncia la justicia.
Para Jesús la persona está antes que la Ley; y todavía son más importantes los enfermos, los hambrientos, los necesitados. Socorrer a la persona es lo prioritario, y para hacer el bien no hay ningún día sagrado, pues la caridad es lo más urgente ya que es el primer y principal mandamiento de la Ley de Dios. Hacer el bien no puede esperar.
Los cristianos vivimos en el mundo, pero no podemos vivir según los criterios del mundo.
Nuestra presencia debiera ser también esa conciencia crítica de los abusos, atropellos, injusticias, vejaciones, olvidos…que diariamente se dan en la convivencia humana.
Nuestra voz se tiene que oír para anunciar y denunciar el pecado e indicar el camino a seguir. Somos buenos creyentes cuando decimos la palabra oportuna frente al mal y cuando hacemos lo que tenemos que hacer; el miedo al qué dirán o pensarán, las habladurías y los chismes no pueden cerrarnos la boca ni paralizar nuestras manos para hacer el bien.
La verdad y la caridad son las dos manos del cristiano.
** Dios no busca un corazón perfecto sino un corazón dispuesto **
CONTIGO SIEMPRE
ABBÁ
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DE LA PALABRA A LA EUCARISTÍA
DE LA EUCARISTÍA A LA VIDA
Viernes, 17 de julio de 2026
Semana XV del Tiempo Ordinario – 3ª del Salterio
La oración es también un arma para los débiles y para cuantos sufren alguna injusticia. Es el arma de la lucha espiritual que la Iglesia libra en el mundo, pues no dispone de otras armas. SS. Juan Pablo II
La oración es una entrega de corazones, un intercambio de latidos para al final encontrar el mismo ritmo y latir al unísono. P. Guillermo Serra, LC
¡Debemos creer! Y entonces la oración hace milagros, SS. Francisco
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo,
amplía nuestra conciencia
para que atentos, sin distracción,
a Tu soplo inspirador
las vivencias de cada instante nos sean provechosas.
En Ti pongo mi confianza,
pues nos guardas a la sombra de Tu Amor.
Purifícanos de nuestras imperfecciones
conscientes e inconscientes y
auméntanos en fortaleza, consejo, ciencia e inteligencia
y, según Tu maternal designio,
crea en nosotros
una mente santa, un corazón puro y un cuerpo sano.
Amén
Evangelio según san Mateo 12,1-8
Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado;
los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.
Los fariseos, al verlo, le dijeron:
«Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.»
Les replicó:
«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre?
Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida
ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes.
¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?
Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.
Si comprendierais lo que significa "quiero misericordia y no sacrificio",
Jesús busca alcanzar y salvar a los lejanos, curar heridas, reintegrar a todos en la familia de Dios
Eso asusta a quien huye de la apertura, de cambiar esquemas espirituales, o la pureza ritualista
Dos lógicas de pensamiento y de fe: miedo de perder a los salvados, deseo de salvar a los perdidos
Ante una persona necesitada la única respuesta humana y evangélica es la ayuda y la solidaridad
Si el fundamentalismo-ritualismo se impone, el corazón se endurece y se olvida de la misericordia
Papa Francisco: “El nombre de Dios es misericordia”. Vivirlo es honrar a Dios y sintonizar con Jesús
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Meditación del Papa
«“Misericordia quiero y no sacrificio”. Jesús, nuevo Moisés, quiso curar al leproso, quiere tocar, ha querido reintegrar en la comunidad, sin auto limitarse por los prejuicios;
sin adecuarse a la mentalidad dominante de la gente;
sin preocuparse para nada del contagio.
Jesús respondió a la súplica del leproso sin dilación y sin los consabidos aplazamientos para estudiar la situación y todas sus eventuales consecuencias.
Para Jesús lo que cuenta, sobre todo, es alcanzar y salvar a los lejanos, curar las heridas de los enfermos, reintegrar a todos en la familia de Dios.
Y eso escandaliza a algunos. Jesús no tiene miedo de este tipo de escándalo.
Él no piensa en las personas obtusas que se escandalizan incluso de una curación,
o de cualquier apertura,
a cualquier paso que no entre en sus esquemas mentales o espirituales,
a cualquier caricia o ternura que no corresponda a su forma de pensar y a su pureza ritualista.
Él ha querido integrar a los marginados, salvar a los que están fuera del campamento.
Son dos lógicas de pensamiento y de fe:
el miedo de perder a los salvados y el deseo de salvar a los perdidos.
(S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015)
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“Quiero que seáis compasivos y no me ofrezcáis sacrificios”, dice Jesús hoy.
Ante una persona necesitada (enfermo, hambriento, refugiado, parado, disminuido…) la única respuesta humana y evangélica es la ayuda y la solidaridad.
Lo demás es anteponer intereses personales o grupales.
Cuando está en juego la vida de una persona lo primero es salvarla y darle un porvenir digno.
La ley jamás debe estar sobre el ser humano, pues para Jesús Dios es respetado y honrado cuando cuidamos de los más necesitados.
Ya decía San Ireneo: “La gloria de Dios es que el hombre vida”.
No podemos gastar nuestras fuerzas en cumplimientos de ritos, liturgias y tratados que perjudican a los necesitados…y que sin la misericordia no dicen nada a Dios. Aquí se aplica aquella palabra de Jesús: “que vuestro lenguaje sea sí o no”, no caben la ambigüedad y las interpretaciones.
Cuando las doctrinas fundamentalistas se imponen, el corazón se endurece y se olvida de la compasión y la misericordia, y la persona es capaz de matar pensando que da gloria a Dios o que está haciendo un bien a la humanidad,
Por eso Jesús establece que la ley más importante es ser compasivos y misericordiosos.
La bondad de corazón es la gozosa y clara señal de la identificación con Cristo que vino a perdonar y a servir a todos.
El Papa Francisco ha dicho: “El nombre de Dios es misericordia”.
Y vivir la misericordia, es decir “corazón ante la miseria humana”, es honrar y respetar a Dios, y estar en sintonía perfecta con la vida de Jesús.
Y hay que estar muy atentos “al espíritu fariseo” –la ley por la ley- porque es como un mal crónico que sigue afectando a personas e instituciones religiosas y humanas.
Además esa actitud lleva a los cristianos a “absolutizar” ciertas normas inmemoriales que fueron respuesta válida a problemas concretos de otra época, pero que ahora ya no sirven porque han cambiado la realidad y las circunstancias.
Todo culto cristiano, personal o público, desvinculado de un compromiso serio y eficiente por el pobre y el excluido será un culto vacío, sin misericordia y farisaico.
(José Luis Latorre, cmf en ciudadredonda)
ORACIÓN
AMO, SEÑOR TUS SENDAS
Amo Señor tus sendas, y me es suave la carga
que en mis hombros pusiste;
pero a veces encuentro que la jornada es larga,
que el cielo ante mis ojos de tinieblas se viste,
que el agua del camino es amarga, es amarga,
que se enfría este ardiente corazón que me diste;
y una sombría y honda desolación me embarga,
y siento el alma triste y hasta la muerte triste...
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