NUESTRAS PARROQUIAS

Buscamos unas Parroquias que sean Comunidades generadoras de vida, en ella fuimos engendrados por el Bautismo, y ella acompaña a sus hijos desde que nacen hasta que mueren. Escuela en la que nos formamos y maduramos unos con otros en la fe por la evangelización y la formación, como tarea permanente de conversión personal y comunitaria, entendida como un proceso dinámico que nunca acaba, como experiencia profunda de Dios e interiorización de la vida de Cristo (Gál 2,20; Filp 1,21). Debe ser un lugar de encuentro y vínculo de comunión, casa abierta a todos, hogar de los pobres, plataforma misionera, donde aprendemos y vivimos en libertad, fermento de nueva humanidad. Atenta a los signos de los tiempos y a las necesidades de nuestra gente


Bizitza sortzen duen Parrokia baten bila gabiltza, bertan Bataioaren bidez sortu ginen, eta gure seme-alabei jaiotzetik hil arte laguntzen diena. Katekesi eta ebanjelizazioaren fedean hezten eta heltzen garen ikastetxea da, bihurtze pertsonal eta komunitarioko etengabeko zeregin bezala, inoiz bukatzen ez den prozesu dinamiko bat bezala ulertua, Jainkoaren esperientzia sakona eta Kristoren bizitzaren barnerapen bezala (Gal 2,20; Filp 1,21). Topagune eta elkarte-lotura izan behar du, denontzat irekitako etxea, behartuen etxebizitza, plataforma misiolaria, aske ikasi eta bizitu dezakegunak, gizarte berri baten hartzigarria.


viernes, abril 24, 2026

Un papa sobre tierra ensangrentada

 La reciente visita pastoral del papa León XIV por cuatro países africanos marca un punto de inflexión en las relaciones diplomáticas y pastorales de su pontificado. 
Durante su recorrido por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, el pontífice abordó frontal y directamente el problema del neocolonialismo. La explotación desmedida de los recursos naturales y la desigualdad social fueron señaladas como grandes obstáculos para el progreso humano en sus dimensiones social e individual. 
 En territorio ecuatoguineano la agenda del papa destacó por la firme defensa de los marginados sociales en centros psiquiátricos y el recuerdo activo de que los privados de libertad también tienen sitio en el Reino de Dios. El diálogo con líderes políticos angoleños valió como espacio para exigir el fin de la corrupción y superar las viejas divisiones históricas. La parada en Camerún estuvo marcada por una exigencia de paz dirigida a los responsables de los diferentes conflictos armados locales, como el que ha roto la vida en la región angloparlante. 
El estilo comunicativo de León XIV se ha consolidado durante este viaje apostólico, dejando ver cómo el pontífice expone con firmeza su oposición a las desviaciones del modelo socioeconómico al tiempo que mantiene la doctrina frente a los complejos desafíos contemporáneos.



jueves, abril 16, 2026

 VOLVEMOS A LA LUNA



La misión Artemis II ha culminado con éxito y, con ello, todo parece indicar que el hombre vuelve a la Luna, la misma que acompaña nuestros sueños y nos fascina, a pequeños y mayores, desde el principio de los tiempos. Un viaje espacial que anticipa el primero de otros grandes logros y nos recuerda la capacidad de fascinación del ser humano, su deseo de saber más y de ahondar, de esta manera, en el misterio del universo, desvelando así la grandeza de su Creador.

Como el joven que se da cuenta de lo maravillosa que es su vida cuando viaja a otro país, quizás nos pase algo parecido. Vemos la belleza de nuestro planeta desde lejos y entonces las diferencias insalvables se vuelven matices; nos reconocemos todos como una gran familia, porque desde el espacio no existen las fronteras. Es la naturaleza desbordante la que nos fascina, porque cuanto más buceamos en lo profundo de la ciencia, más podemos maravillarnos. Es el don del ser humano para empequeñecerse al mirar al cielo y poder admirar.

El conocimiento también es un camino hacia la paz, porque tomar perspectiva nos ayuda a agradecer todo lo que tenemos y a relativizar las cosas frente a un mundo que nos impresiona, al comprender mejor la realidad en toda su complejidad. Ojalá este paso de la humanidad nos sirva para llegar a lo profundo, para asomarnos como niños a la inmensidad y reconocer cómo Dios nos sostiene y nos da vida, llamando al ser humano a vivir en comunión con Él una vez más, porque el hombre del siglo XXI también es capaz de lo mejor.

viernes, abril 03, 2026

SEMANA SANTA

 


En un mundo fracturado por la polarización, el individualismo extremo y la violencia estructural, celebrar la Semana Santa no puede ser un acto de repliegue espiritual. El contexto actual nos desafía a vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús no como un ritual del pasado, sino como un manifiesto de resistencia esperanza y compromiso social.

1. El Lavatorio de Pies: Un Antídoto contra el Egoísmo
En una sociedad que rinde culto al "yo" y al éxito personal, el gesto de Jesús lavando los pies a sus discípulos cobra una relevancia política y social. Ser una Iglesia solidaria hoy significa agacharse para tocar las heridas de los excluidos: los migrantes, los nuevos pobres y quienes sufren la soledad. La solidaridad no es dar lo que sobra, sino reconocer la dignidad del otro en un plano de igualdad absoluta.
2. Una Cruz que Denuncia la Violencia y la Polarización
La Cruz representa el destino de quien se atrevió a romper los muros del odio. En un mundo polarizado donde el "diferente" es visto como un enemigo, la Semana Santa nos recuerda que el pecado social se manifiesta en la división. Ser una Iglesia luchadora por la justicia implica denunciar los discursos de odio y construir puentes allí donde otros levantan muros. La pasión de Cristo se sigue viviendo hoy en las víctimas de la guerra y en quienes son silenciados por defender la verdad.
3. Sinodalidad: Caminar Juntos en el Triduo Pascual
El Papa Francisco nos ha llamado a la sinodalidad, que no es otra cosa que "caminar juntos". Esta Semana Santa es la oportunidad para fortalecer la vida comunitaria. No somos espectadores de una liturgia; somos un pueblo que camina unido. La sinodalidad nos pide escuchar todas las voces, especialmente las que están en los márgenes, transformando nuestras parroquias en hogares de acogida y no en aduanas espirituales.
4. La Resurrección como Triunfo de la Justicia
La Pascua no es un final feliz mágico, sino la validación de que el amor entregado es más fuerte que la muerte y la opresión. La Iglesia del siglo XXI está llamada a ser una comunidad de esperanza activa. Celebrar la Resurrección en un mundo violento es creer que otro sistema es posible: uno basado en el bien común, la paz y el cuidado de la casa común.
Conclusión: De la Liturgia a la Calle
Vivir una Semana Santa coherente hoy significa salir del templo con la convicción de que la fe es inseparable de la justicia social. Ser una Iglesia sinodal y comunitaria es convertir cada procesión en una marcha por la dignidad humana y cada oración en un compromiso por la paz.

domingo, marzo 29, 2026

Domingo de Ramos

 


DOMINGO DE RAMOS

El Domingo de Ramos no es solo el recuerdo de una entrada triunfal en Jerusalén, sino la manifestación viva de una comunidad que se reconoce en camino. Al alzar los ramos, no lo hacemos como individuos aislados, sino como un solo cuerpo que camina unido, reflejando esa Iglesia Sinodal a la que estamos llamados: una que escucha, acompaña y no deja a nadie atrás.
Esta celebración nos invita a un compromiso real. La misma multitud que aclamó a Jesús fue la que, días después, se dispersó. Nuestra reflexión hoy debe ser: ¿mi compromiso es solo de "palmas y vitoreos" o estoy dispuesto a caminar con el otro en sus momentos de cruz? Ser comunidad implica sostener la esperanza del vecino cuando el silencio del Sábado Santo parece ganarlo todo.
La oración en este día es el puente entre el júbilo y la entrega. No es un rezo estático, sino un diálogo activo que nos prepara para la entrega total. En cada "Hosanna", debe haber un compromiso de servicio; en cada momento de silencio, una apertura para entender qué necesita mi comunidad hoy. Es en la oración compartida donde descubrimos que la verdadera realeza de Jesús —y la nuestra como sus seguidores— no reside en el poder, sino en la capacidad de servir y amar hasta el extremo.



miércoles, marzo 11, 2026

Cuaresma: un camino hacia dentro que nos lleva hacia los demás

Cuaresma: un camino hacia dentro que nos lleva hacia los demás



La Cuaresma es un tiempo especial en la vida cristiana. Durante cuarenta días, la Iglesia nos invita a detenernos, a revisar el corazón y a prepararnos para la Pascua. No es simplemente un periodo de prácticas externas o de pequeños sacrificios aislados; es, sobre todo, una oportunidad para mirar hacia dentro y preguntarnos cómo estamos viviendo nuestra fe y nuestra relación con los demás.

Con frecuencia podemos caer en la tentación de entender la Cuaresma como algo meramente exterior: dejar de comer algo que nos gusta, cumplir ciertas normas o asistir a más celebraciones. Sin embargo, el verdadero sentido de este tiempo va mucho más allá. Lo esencial no es lo que se ve, sino lo que ocurre en lo profundo del corazón. Es un camino de conversión interior, de sinceridad con uno mismo y con Dios, de reconocer nuestras fragilidades y abrirnos a la gracia.

La Cuaresma es también un tiempo profundamente comunitario. No caminamos solos. Como Iglesia, como pueblo creyente, avanzamos juntos. La oración compartida, las celebraciones, los encuentros parroquiales y los gestos de fraternidad nos recuerdan que la fe no es individualista. Somos comunidad, y en comunidad aprendemos a sostenernos, a perdonarnos y a animarnos mutuamente.

Este camino interior tiene necesariamente una consecuencia exterior: el servicio. Cuando el corazón se transforma, la vida cambia. La oración auténtica nos impulsa a mirar a quienes sufren, a salir de nuestra comodidad y a acercarnos a los pobres, a los solos, a los olvidados. La limosna y la solidaridad no son actos de buena imagen, sino expresiones concretas de un amor que ha sido renovado por dentro.

El encuentro con los pobres no es solo un gesto asistencial; es un encuentro con Cristo mismo presente en el hermano necesitado. En la Cuaresma aprendemos que la verdadera riqueza no está en lo que acumulamos, sino en lo que compartimos. Descubrimos que el ayuno más agradable a Dios es aquel que rompe las cadenas de la indiferencia y abre espacios de justicia y compasión.

Así, la Cuaresma se convierte en un camino de transformación: del corazón a la comunidad, de la oración al servicio, del encuentro con Dios al encuentro con los demás. Y en ese proceso, poco a poco, nos vamos preparando para celebrar la Pascua con un corazón renovado y más fraterno.

viernes, marzo 06, 2026

Cuaresma: caminar juntos.

 

Cuaresma: caminar juntos.


Cada año, la Cuaresma vuelve a colocarnos ante lo esencial de la fe. No es solo un tiempo de prácticas personales o de propósitos individuales, sino un camino que hacemos como comunidad, como Iglesia que peregrina unida hacia la Pascua. Es un tiempo para volver al Evangelio, para mirar a Cristo y redescubrir cómo quiere que vivamos.

Con frecuencia pensamos la Cuaresma como un periodo de renuncias: dejar algo, hacer un pequeño sacrificio, proponernos una oración más intensa. Todo eso es bueno, pero la Cuaresma cristiana no se agota en lo individual. La conversión a la que nos llama el Señor es siempre una conversión del corazón que nos lleva hacia los demás, especialmente hacia los más pobres y olvidados.

Jesús no vivió su misión en soledad. Formó una comunidad de discípulos, caminó con ellos, compartió la mesa, escuchó sus miedos y los envió a servir. La fe cristiana nace de ese encuentro con Cristo, pero crece y se fortalece en comunidad. Nadie se salva solo; caminamos juntos.

Por eso, la Cuaresma es también un tiempo para preguntarnos: ¿cómo es nuestra comunidad? ¿Es un lugar donde todos encuentran acogida? ¿Hay espacio para el pobre, el enfermo, el que está solo, el que llega de lejos? ¿O nos hemos acostumbrado a una fe cómoda, sin riesgos?

La Iglesia primitiva era reconocida porque “miraban cómo se amaban”. Ese amor no era un sentimiento abstracto, sino una vida compartida, un pan repartido, una ayuda concreta al necesitado. La limosna, la oración y el ayuno —las prácticas tradicionales de la Cuaresma— no son gestos aislados, sino caminos que nos enseñan a salir de nosotros mismos.

El ayuno nos libera del egoísmo y del exceso.
La oración nos abre a Dios y a los hermanos.
La limosna nos recuerda que lo que tenemos es para compartir.

Cuando una comunidad vive así, la Cuaresma deja de ser un tiempo triste o pesado y se convierte en un camino de esperanza. Descubrimos que el Señor ya está presente en medio de nosotros, especialmente en los más pobres. Ellos no son un problema que resolver, sino un lugar donde Dios nos espera.

Tal vez este año no podamos hacer grandes gestos, pero sí pequeños pasos concretos: visitar a alguien que está solo, participar más activamente en la vida parroquial, colaborar como voluntariado, escuchar con paciencia, compartir tiempo y recursos.

La Cuaresma es un camino hacia la Pascua, hacia la vida nueva. Y esa vida nueva no es solo para nosotros, sino para todos. Cuando caminamos juntos y ponemos nuestra fe al servicio de los más pequeños, la comunidad se convierte en signo del Reino de Dios.

Que esta Cuaresma nos encuentre más unidos, más sencillos y más disponibles para servir. Porque allí donde una comunidad se abre al pobre, allí ya comienza la Pascua.

domingo, febrero 22, 2026

Nuestra Cuaresma

 CELEBRAMOS EL PERDÓN DE DIOS MISERICORDIA JUNTOS...

Con profunda alegría comenzamos este tiempo litúrgico como nos sugiere el Profeta Joel: "Rasgando el corazón, no las vestiduras". Las celebraciones penitenciales en cada uno de nuestros pueblos serán testimonio de este profundo "deseo". Poder limpiar nuestra casa personal, para así poder entregarnos con mayor compromiso a nuestros hermanos. Con la certeza de un Dios de Amor, Bondad y Misericordia iniciamos este camino del Perdón:

Celebración de Navascués: 



Celebración en Jaurrieta