Somos Comunidades Cristianas que intentamos con nuestras vidas construir un mundo mejor basados en los valores del Evangelio de Jesús: Izalzu Ochagavía Ezcároz Jaurrieta Oronz Esparza de Salazar Ibilcieta Sarriés Igal Güesa Izal Gallués Iciz Uscarrés Ustés Navascués Aspurz Zaraitzu Almiradioetako Elizak Gure bizitzarekin, eta Jesusen Ebanjelioaren balioetan oinarrituz, mundu hobe bat eraikitzen gabiltzan hainbat Kristau Komunitate gara. Gauzak ondo egiteko asmoarekin elkartutako parrokiak.
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NUESTRAS PARROQUIAS
Bizitza sortzen duen Parrokia baten bila gabiltza, bertan Bataioaren bidez sortu ginen, eta gure seme-alabei jaiotzetik hil arte laguntzen diena. Katekesi eta ebanjelizazioaren fedean hezten eta heltzen garen ikastetxea da, bihurtze pertsonal eta komunitarioko etengabeko zeregin bezala, inoiz bukatzen ez den prozesu dinamiko bat bezala ulertua, Jainkoaren esperientzia sakona eta Kristoren bizitzaren barnerapen bezala (Gal 2,20; Filp 1,21). Topagune eta elkarte-lotura izan behar du, denontzat irekitako etxea, behartuen etxebizitza, plataforma misiolaria, aske ikasi eta bizitu dezakegunak, gizarte berri baten hartzigarria.
viernes, abril 24, 2026
Un papa sobre tierra ensangrentada
jueves, abril 16, 2026
VOLVEMOS A LA LUNA
Como el joven que se da cuenta de lo maravillosa que es su vida cuando viaja a otro país, quizás nos pase algo parecido. Vemos la belleza de nuestro planeta desde lejos y entonces las diferencias insalvables se vuelven matices; nos reconocemos todos como una gran familia, porque desde el espacio no existen las fronteras. Es la naturaleza desbordante la que nos fascina, porque cuanto más buceamos en lo profundo de la ciencia, más podemos maravillarnos. Es el don del ser humano para empequeñecerse al mirar al cielo y poder admirar.
El conocimiento también es un camino hacia la paz, porque tomar perspectiva nos ayuda a agradecer todo lo que tenemos y a relativizar las cosas frente a un mundo que nos impresiona, al comprender mejor la realidad en toda su complejidad. Ojalá este paso de la humanidad nos sirva para llegar a lo profundo, para asomarnos como niños a la inmensidad y reconocer cómo Dios nos sostiene y nos da vida, llamando al ser humano a vivir en comunión con Él una vez más, porque el hombre del siglo XXI también es capaz de lo mejor.
viernes, abril 03, 2026
SEMANA SANTA
En un mundo fracturado por la polarización, el individualismo extremo y la violencia estructural, celebrar la Semana Santa no puede ser un acto de repliegue espiritual. El contexto actual nos desafía a vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús no como un ritual del pasado, sino como un manifiesto de resistencia esperanza y compromiso social.
domingo, marzo 29, 2026
Domingo de Ramos
DOMINGO DE RAMOS
miércoles, marzo 11, 2026
Cuaresma: un camino hacia dentro que nos lleva hacia los demás
Cuaresma: un camino hacia dentro que nos lleva hacia los demás
La Cuaresma es un tiempo especial en la vida cristiana. Durante cuarenta días, la Iglesia nos invita a detenernos, a revisar el corazón y a prepararnos para la Pascua. No es simplemente un periodo de prácticas externas o de pequeños sacrificios aislados; es, sobre todo, una oportunidad para mirar hacia dentro y preguntarnos cómo estamos viviendo nuestra fe y nuestra relación con los demás.
Con frecuencia podemos caer en la tentación de entender la Cuaresma como algo meramente exterior: dejar de comer algo que nos gusta, cumplir ciertas normas o asistir a más celebraciones. Sin embargo, el verdadero sentido de este tiempo va mucho más allá. Lo esencial no es lo que se ve, sino lo que ocurre en lo profundo del corazón. Es un camino de conversión interior, de sinceridad con uno mismo y con Dios, de reconocer nuestras fragilidades y abrirnos a la gracia.
La Cuaresma es también un tiempo profundamente comunitario. No caminamos solos. Como Iglesia, como pueblo creyente, avanzamos juntos. La oración compartida, las celebraciones, los encuentros parroquiales y los gestos de fraternidad nos recuerdan que la fe no es individualista. Somos comunidad, y en comunidad aprendemos a sostenernos, a perdonarnos y a animarnos mutuamente.
Este camino interior tiene necesariamente una consecuencia exterior: el servicio. Cuando el corazón se transforma, la vida cambia. La oración auténtica nos impulsa a mirar a quienes sufren, a salir de nuestra comodidad y a acercarnos a los pobres, a los solos, a los olvidados. La limosna y la solidaridad no son actos de buena imagen, sino expresiones concretas de un amor que ha sido renovado por dentro.
El encuentro con los pobres no es solo un gesto asistencial; es un encuentro con Cristo mismo presente en el hermano necesitado. En la Cuaresma aprendemos que la verdadera riqueza no está en lo que acumulamos, sino en lo que compartimos. Descubrimos que el ayuno más agradable a Dios es aquel que rompe las cadenas de la indiferencia y abre espacios de justicia y compasión.
Así, la Cuaresma se convierte en un camino de
transformación: del corazón a la comunidad, de la oración al servicio, del
encuentro con Dios al encuentro con los demás. Y en ese proceso, poco a poco,
nos vamos preparando para celebrar la Pascua con un corazón renovado y más
fraterno.
viernes, marzo 06, 2026
Cuaresma: caminar juntos.
Cuaresma:
caminar juntos.
Cada año, la Cuaresma vuelve a colocarnos ante lo esencial de la fe. No es solo
un tiempo de prácticas personales o de propósitos individuales, sino un camino
que hacemos como comunidad, como Iglesia que peregrina unida hacia la Pascua.
Es un tiempo para volver al Evangelio, para mirar a Cristo y redescubrir cómo
quiere que vivamos.
Con frecuencia pensamos la Cuaresma como un periodo de
renuncias: dejar algo, hacer un pequeño sacrificio, proponernos una oración más
intensa. Todo eso es bueno, pero la Cuaresma cristiana no se agota en lo
individual. La conversión a la que nos llama el Señor es siempre una conversión
del corazón que nos lleva hacia los demás, especialmente hacia los más pobres y
olvidados.
Jesús no vivió su misión en soledad. Formó una comunidad de
discípulos, caminó con ellos, compartió la mesa, escuchó sus miedos y los envió
a servir. La fe cristiana nace de ese encuentro con Cristo, pero crece y se
fortalece en comunidad. Nadie se salva solo; caminamos juntos.
Por eso, la Cuaresma es también un tiempo para
preguntarnos: ¿cómo es nuestra comunidad? ¿Es un lugar donde todos encuentran
acogida? ¿Hay espacio para el pobre, el enfermo, el que está solo, el que llega
de lejos? ¿O nos hemos acostumbrado a una fe cómoda, sin riesgos?
La Iglesia primitiva era reconocida porque “miraban cómo se
amaban”. Ese amor no era un sentimiento abstracto, sino una vida compartida, un
pan repartido, una ayuda concreta al necesitado. La limosna, la oración y el
ayuno —las prácticas tradicionales de la Cuaresma— no son gestos aislados, sino
caminos que nos enseñan a salir de nosotros mismos.
El ayuno nos libera del egoísmo y del exceso.
La oración nos abre a Dios y a los hermanos.
La limosna nos recuerda que lo que tenemos es para compartir.
Cuando una comunidad vive así, la Cuaresma deja de ser un
tiempo triste o pesado y se convierte en un camino de esperanza. Descubrimos
que el Señor ya está presente en medio de nosotros, especialmente en los más
pobres. Ellos no son un problema que resolver, sino un lugar donde Dios nos
espera.
Tal vez este año no podamos hacer grandes gestos, pero sí
pequeños pasos concretos: visitar a alguien que está solo, participar más
activamente en la vida parroquial, colaborar como voluntariado, escuchar con
paciencia, compartir tiempo y recursos.
La Cuaresma es un camino hacia la Pascua, hacia la vida
nueva. Y esa vida nueva no es solo para nosotros, sino para todos. Cuando
caminamos juntos y ponemos nuestra fe al servicio de los más pequeños, la
comunidad se convierte en signo del Reino de Dios.
domingo, febrero 22, 2026
Nuestra Cuaresma
CELEBRAMOS EL PERDÓN DE DIOS MISERICORDIA JUNTOS...
Con profunda alegría comenzamos este tiempo litúrgico como nos sugiere el Profeta Joel: "Rasgando el corazón, no las vestiduras". Las celebraciones penitenciales en cada uno de nuestros pueblos serán testimonio de este profundo "deseo". Poder limpiar nuestra casa personal, para así poder entregarnos con mayor compromiso a nuestros hermanos. Con la certeza de un Dios de Amor, Bondad y Misericordia iniciamos este camino del Perdón:
Celebración de Navascués:





