NUESTRAS PARROQUIAS

Buscamos unas Parroquias que sean Comunidades generadoras de vida, en ella fuimos engendrados por el Bautismo, y ella acompaña a sus hijos desde que nacen hasta que mueren. Escuela en la que nos formamos y maduramos unos con otros en la fe por la evangelización y la formación, como tarea permanente de conversión personal y comunitaria, entendida como un proceso dinámico que nunca acaba, como experiencia profunda de Dios e interiorización de la vida de Cristo (Gál 2,20; Filp 1,21). Debe ser un lugar de encuentro y vínculo de comunión, casa abierta a todos, hogar de los pobres, plataforma misionera, donde aprendemos y vivimos en libertad, fermento de nueva humanidad. Atenta a los signos de los tiempos y a las necesidades de nuestra gente


Bizitza sortzen duen Parrokia baten bila gabiltza, bertan Bataioaren bidez sortu ginen, eta gure seme-alabei jaiotzetik hil arte laguntzen diena. Katekesi eta ebanjelizazioaren fedean hezten eta heltzen garen ikastetxea da, bihurtze pertsonal eta komunitarioko etengabeko zeregin bezala, inoiz bukatzen ez den prozesu dinamiko bat bezala ulertua, Jainkoaren esperientzia sakona eta Kristoren bizitzaren barnerapen bezala (Gal 2,20; Filp 1,21). Topagune eta elkarte-lotura izan behar du, denontzat irekitako etxea, behartuen etxebizitza, plataforma misiolaria, aske ikasi eta bizitu dezakegunak, gizarte berri baten hartzigarria.


jueves, julio 09, 2026

La misa, depende del cura?



Seguramente, la mayoría de nosotros hemos visto sacerdotes que son muy rigurosos con la Liturgia. Que cuidan la misa de forma milimétrica en cada movimiento del cuerpo y hasta en el timbre de voz, todo leído de tal forma que si no estás acostumbrado puede rozar la teatralidad, agradando al riguroso y provocando aburrimiento en el liberador. Y por otro lado, también podemos haber asistido a misas donde el sacerdote se inventa la misa, cuenta bromas y poco se parece a lo que el común de los mortales llamamos una misa normal, y también con algo de teatralidad, agradando al liberal e indignando al riguroso.

Y quizás aquí está el problema, y una de las grandes tensiones de la pastoral, seas o no seas cura. Es la tensión -y también la tentación- de pensar que tú eres el centro de todo. Y que si te quieren a ti, querrán a Dios, lo cuál es algo peligroso. Evidentemente todo ayuda, pero la realidad es que -al menos en pastoral- debemos ayudar a las personas a conectar con Dios, no con nuestra excentricidad o con nuestra oratoria, que seguro que es maravillosa. Lo visible debe apuntar a lo invisible, al misterio de Dios que nos invita y nos convoca.

El objetivo de las celebraciones y de la pastoral no es que hablen muy bien de ti, sino que la gente se encuentre con Jesús. En definitiva, ser transparente a la voluntad del Dios, y también al misterio de Dios que nos desborda y que nos invita a ser mejores.


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