ante Ti. Sufro por (……...) todo ello lo pongo contigo
como tu cruz fue salvadora.
Lunes, 29 Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo (Mt 16,13-19)
Dios, haces una nueva alianza en Cristo y sigues creándote un pueblo con gentes de toda nación,
Que tu Iglesia halle la unidad en el Espíritu;
que tu Iglesia, camine siempre en unión de los hombres como fermento y alma del mundo renovándolo y guiándolo hacia Jesucristo hasta transformarlo en familia de Dios.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén
Haz de mi vida una roca firme sobre tu palabra.
Guía a tu Iglesia y mantennos unidos en tu amor.
Martes, 30 «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!» «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!» Se puso en pie, increpó al viento y al lago, y vino una gran calma «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!» (Mt 8,23-27)
¿Cuál es hoy el mar agitado para nosotros
¿las aguas de la vida amenazaron ahogarme?
¿Qué me salvó?
Necesito tu ayuda, para confiar en Ti, aunque
duermas y parezca que "no te enteras de mi vida"
Peligro-miedo-gritar al Señor-serenidad que nos da-
-milagro-superación de situaciones: todo tan humano
Creo, Señor, creo, Señor, pero aumenta mi fe.
Con fe venceré al miedo en medio de las olas.
Aun en la tempestad, Jesús está con nosotros.
Miércoles, 1-7 Dos endemoniados gritaban: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Vienes para atormentarnos? mándanos a la piara de cerdos. Le rogaron que se retirase de allí (Mt 8,28-34)
Es fuerte el mal, el desánimo, pero Jesús puede más
Es descomunal tu poder; el Mal te teme, yo te adoro
Aumenta mi fe, si creo en Ti, ya he vencido al poder
Venga a nosotros Tu Reino, eso nos hará libres
¿Cómo expulsar los poderes que todavía me atan?
¿Qué es lo que hoy oprime y maltrata a la gente?
La pregunta sería buena: ¿qué tenemos contigo?
Señor y Salvador mío, tu poder es ilimitado.
Ante tu poder salvador pongo nuestros problemas.
Jueves, 2 Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: ¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa (Mt 9,1-8)
Tu acción sanadora proviene de Dios Padre y su preocupación por defender al débil, hacer justicia al pobre, liberar al oprimido del mal: pura misericordia.
Sanas a la persona perdonándola, reconciliándola e integrándola socialmente. Si así obramos, hacemos el reino de Dios. Toma mi vida para que así sea.
Que por nuestra fe, Tú puedas hacer milagros
¡Venga a nosotros tu reino! Amén
¿Busco el perdón divino, sanación física o espiritual?
Señor, perdona mis pecados y renueva mi corazón.
Dame fe para levantarme y seguirte cada día
Viernes, 3 Hemos visto al Señor. Paz a vosotros No seas incrédulo, sino creyente. Dichosos los que crean sin haber visto (Jn 20,24-29)
Jesús resucitado trae paz a los corazones afligidos, nos sana y nos conduce a la fe.
Lo imagino tomándome cariñosamente de la mano y dejándome sentir su presencia física a mi lado. ¿Qué le digo, agradecido?
¿Aprecio la gran bendición y el regalo que significa mi fe cristiana? Que siempre, y más en la duda, te vea como Señor mío y Dios mío
Es bonito adorar muchas veces, especialmente en la Eucaristía diciendo “Señor mío y Dios mío”
Sábado, 4 ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?"¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? El vino nuevo en odres nuevos (Mt 9,14-17)
Que no caiga en la observancia de cosas externas y olvide tu llamado a la plenitud, a la integridad
Ayúdame ayude a no remendar las cosas, sino a estar listo/a para ser hecho/a de nuevo.
Los apóstoles no podían estar tristes cuando estaban con Cristo,
porque Él es quien da la felicidad con su sola presencia.
Dame valor para renunciar a todo lo que me aparte de Ti;
generosidad para ayunar siempre de mí mismo,
así me llenaré de tu amor y tu gracia.
Es lo único que busco, lo único que quiero Señor.
Domingo, 5 Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las revelaste a la gente sencilla. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, yo os aliviaré (Mt 11,25-30)
Reviso las cosas pequeñas que a diario vivo, y
me doy cuenta que ahí es donde más me
encuentro con el Señor. Compartiré esta experiencia de sentir al Señor en lo pequeño.
Pongo mis agobios y los de todos en las manos de Dios y pido que nos dé alivio.
Las grandes ciudades, los listos, la familia, ninguno,
sólo los sencillos le entendieron. ¡Hazme humilde!
¡Cuánto animas, eres el hombro donde apoyarnos!
Por todos los cansados y agobiados;
¿qué podemos hacer por ellos Tú y nosotros juntos?
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