NUESTRAS PARROQUIAS

Buscamos unas Parroquias que sean Comunidades generadoras de vida, en ella fuimos engendrados por el Bautismo, y ella acompaña a sus hijos desde que nacen hasta que mueren. Escuela en la que nos formamos y maduramos unos con otros en la fe por la evangelización y la formación, como tarea permanente de conversión personal y comunitaria, entendida como un proceso dinámico que nunca acaba, como experiencia profunda de Dios e interiorización de la vida de Cristo (Gál 2,20; Filp 1,21). Debe ser un lugar de encuentro y vínculo de comunión, casa abierta a todos, hogar de los pobres, plataforma misionera, donde aprendemos y vivimos en libertad, fermento de nueva humanidad. Atenta a los signos de los tiempos y a las necesidades de nuestra gente


Bizitza sortzen duen Parrokia baten bila gabiltza, bertan Bataioaren bidez sortu ginen, eta gure seme-alabei jaiotzetik hil arte laguntzen diena. Katekesi eta ebanjelizazioaren fedean hezten eta heltzen garen ikastetxea da, bihurtze pertsonal eta komunitarioko etengabeko zeregin bezala, inoiz bukatzen ez den prozesu dinamiko bat bezala ulertua, Jainkoaren esperientzia sakona eta Kristoren bizitzaren barnerapen bezala (Gal 2,20; Filp 1,21). Topagune eta elkarte-lotura izan behar du, denontzat irekitako etxea, behartuen etxebizitza, plataforma misiolaria, aske ikasi eta bizitu dezakegunak, gizarte berri baten hartzigarria.


Cursos ofrecidos

LA MINISTERIALIDAD EN LA IGLESIA 

Tema  5 SÍNODOS Y SINODALIDAD

Dario Vitali. Italiano
Sacerdote de la diócesis Velletri-Segni. Italia. Profesor en el Istituti di Scienze Religiose di Latina e Velletri y en el Istituto Teologico Leoniano di Anagni (Fr). Actualmente es profesor ordinario de Eclesiología de la Pontificia Università Gregoriana di Roma.

Video 2: La sinodalidad en el magisterio de Pablo VI y
Francisco (1965-2019)


 

Agenor Brighenti.  Brasileño. Presbítero y doctor en Teología (Universidad Católica de Lovaina) es licenciado en Filosofía (Universidad del Sur de Santa Catarina – Unisul) y especialista en Planeamiento y Pastoral Social (Itepal, CELAM). Profesor y director del Instituto Teológico de Santa Catarina (Itesc), también enseña en la Universidad Pontificia de México.
Video 1: ¿Qué es un Sínodo?


 

 

TEMA 4  ministerios laicales II


. DOCUMENTOS VATICANO II


Lumen Gentium
7. Pero como todos los miembros del cuerpo humano, aunque sean muchos, constituyen un cuerpo, así los fieles en Cristo (cf. 1 Cor., 12,12). También en la constitución del cuerpo de Cristo hay variedad de miembros y de ministerios.
Uno mismo es el Espíritu que distribuye sus diversos dones para el bien de la Iglesia, según susriquezas y la diversidad de los ministerios (cf. 1 Cor., 12,1-11). Entre todos estos dones sobresale la gracia de los apóstoles, a cuya autoridad subordina el mismo Espíritu incluso a los carismáticos (cf. 1 Cor., 14).
8. El sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial o jerárquico se ordena el uno para el otro, aunque cada cual participa de forma peculiar del sacerdocio de Cristo. Su diferencia es esencial no solo gradual.

9. El Espíritu Santo reparte gracias especiales entre los fieles de cualquier estado o condición y distribuye sus dones a cada uno según quiere. Con estos dones hace que estén preparados y dispuestos a asumir tareas o ministerios que contribuyen a renovar y construir más y más la Iglesia, según aquellas palabras: A cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común
10. Así, pues, los Obispos, junto con los presbíteros y diáconos, recibieron el ministerio de la comunidad para presidir sobre la grey en nombre de Dios como pastores, como maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros dotados de autoridad.
11. Estos pastores, elegidos para apacentar la grey del Señor, son los ministros de Cristo y los dispensadores de los misterios de Dios (cf. 1 Cor., 4,1), y a ellos está encomendado el testimonio del Evangelio de la gracia de Dios (cf. Rom. 15,16; Act., 20,24) y la administración del Espíritu y de la justicia en gloria (cf. 2 Cor., 3,8-9).
12. Cristo, a quien el Padre santificó y envió al mundo (Jn., 10,36), ha hecho participantes de su consagración y de su misión a los Obispos por medio de los apóstoles y de sus sucesores. Ellos han encomendado legítimamente el oficio de su ministerio en diverso grado a diversos sujetos en la Iglesia. Así, el ministerio eclesiástico de divina institución es ejercitado en diversas categorías por aquellos que ya desde antiguo se llamaron Obispos presbíteros, diáconos.


13. En el grado inferior de la jerarquía están los diáconos, que reciben la imposición de manos no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio. Así confortados con la gracia sacramental en comunión con el Obispo y su presbiterio, sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad.
Es oficio propio del diácono, según la autoridad competente se lo indicare, la administración solemne del bautismo, el conservar y distribuir la Eucaristía, el asistir en nombre de la Iglesia y bendecir los matrimonios, llevar el viático a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y oración de los fieles, administrar los sacramentales, presidir los ritos de funerales y sepelios.
Dedicados a los oficios de caridad y administración, recuerden los diáconos el aviso de San Policarpo: "Misericordiosos, diligentes, procedan en su conducta conforme a la verdad del Señor, que se hizo servidor de todos".
Teniendo en cuenta que, según la disciplina actualmente vigente en la Iglesia latina, en muchasregiones no hay quien fácilmente desempeñe estas funciones tan necesarias para la vida de la Iglesia, se podrá restablecer en adelante el diaconado como grado propio y permanente en la jerarquía.
Tocará a las distintas conferencias episcopales el decidir, oportuno para la atención de los fieles, y en dónde, el establecer estos diáconos. Con el consentimiento del Romano Pontífice,
este diaconado se podrá conferir a hombres de edad madura, aunque estén casados, o también a jóvenes idóneos; pero para éstos debe mantenerse firme la ley del celibato.


14. Por el nombre de laicos se entiende aquí todos los fieles cristianos, a excepción de los miembros que han recibido un orden sagrado y los que están en estado religioso reconocido por la Iglesia, es decir, los fieles cristianos que, por estar incorporados a Cristo mediante el bautismo, constituidos en Pueblo de Dios y hechos partícipes a su manera de la función sacerdotal, profética y real de Jesucristo, ejercen, por su parte, la misión de todo el pueblocristiano en la Iglesia y en el mundo.


15. Aunque no todos en la Iglesia marchan por el mismo camino, sin embargo, todos están llamados a la santidad y han alcanzado la misma fe por la justicia de Dios (cf. 2; Pe., 1,1). Y si es cierto que algunos, por voluntad de Cristo, han sido constituidos para los demás como

doctores, dispensadores de los misterios y pastores, sin embargo, se da una verdadera igualdad entre todos en lo referente a la dignidad y a la acción común de todos los fieles para

la edificación del Cuerpo de Cristo.

16. Además de este apostolado, que es tarea de todos los fieles, los laicos pueden también ser llamados de diversas maneras a cooperar más directamente con el apostolado de la jerarquía;

como lo fueron aquellos hombres y mujeres que ayudaban al apóstol Pablo en el anuncio del Evangelio, trabajando mucho por el Señor (cf. Flp 4,3; Rom 16,3ss). Además, poseen aptitudes

para que la Jerarquía los escoja para ciertas funciones eclesiásticas orientadas a un fin espiritu

17. los laicos están llamados todos, como miembros vivos, a contribuir al crecimiento y santificación incesante de la Iglesia con todas sus fuerza

18. Por tanto, los laicos, también cuando se ocupan de las cosas temporales, pueden y deben realizar una acción preciosa en orden a la evangelización del mundo. Porque si bien algunos de entre ellos, al faltar los sagrados ministros o estar impedidos éstos en caso de persecución, les suplen en determinados oficios sagrados en la medida de sus facultades, y aunque muchos de llos consumen todas sus energías en el trabajo apostólico, conviene, sin embargo, que todoscooperen a la dilatación e incremento del Reino de Cristo en el mund

19. Los laicos, como todos los fieles cristianos, tienen el derecho de recibir con abundancia, de los sagrados pastores, de entre los bienes espirituales de la Iglesia, ante todo, los auxilios de laPalabra de Dios y de los sacramentos; y han de hacerles saber, con aquella libertad y confianzadigna de Dios y de los hermanos en Cristo, sus necesidades y sus deseos. En la medida de los conocimientos, de la competencia y del prestigio que poseen, tienen elderecho y, en algún caso, la obligación de manifestar su parecer sobre aquellas cosas que dicen relación al bien de la Iglesia. Hágase esto, si las circunstancias lo requieren, mediante instituciones establecidas al efectopor la Iglesia, y siempre con veracidad, fortaleza y prudencia, con reverencia y caridad haciaaquellos que, por razón de su oficio sagrado, personifican a Cristo.

Procuren los seglares, como los demás fieles, siguiendo el ejemplo de Cristo, que con su obediencia hasta la muerte abrió a todos los hombres el gozoso camino de la libertad de los hijos de Dios, aceptar con prontitud y cristiana obediencia todo lo que los sagrados pastores, como representantes de Cristo, establecen en la Iglesia actuando de maestros y gobernantes.

Y no dejen de encomendar a Dios en sus oraciones a sus prelados, para que, ya que viven en continua vigilancia, obligados a dar cuenta de nuestras almas, cumplan esto con gozo y no con angustia (cf. Hebr., 13,17).

Los sagrados pastores, por su parte, reconozcan y promuevan la dignidad y la responsabilida de los laicos en la Iglesia. Hagan uso gustosamente de sus prudentes consejos, encárguenles, con confianza, tareas en servicio de la Iglesia, y déjenles libertad y espacio para actuar, eincluso denles ánimo para que ellos, espontáneamente, asuman tareas propias.

Consideren atentamente en Cristo, con amor de padres, las iniciativas, las peticiones y los deseos propuestos por los laicos. Y reconozcan cumplidamente los pastores la justa libertad que a todos compete dentro de la sociedad tempora De este trato familiar entre los laicos y pastores son de esperar muchos bienes para la Iglesia, porque así se robustece en los seglares el sentido de su propia responsabilidad, se fomenta e entusiasmo y se asocian con mayor facilidad las fuerzas de los fieles a la obra de los pastores. Pues estos últimos, ayudados por la experiencia de los laicos, pueden juzgar con mayor precisión y aptitud lo mismo los asuntos espirituales que los temporales, de suerte que la Iglesia entera, fortalecida por todos sus miembros, pueda cumplir con mayor eficacia su misión en favor de la vida del mundo.

· Ad Gentes


15. La comunidad cristiana ha de establecerse, desde el principio de tal forma que, en lposible, sea capaz de satisfacer por sí misma sus propias necesidades.

(...) Ahora bien, para la implantación de la Iglesia y el desarrollo de la comunidad cristiana son necesarios varios ministerios que todos deben favorecer y cultivas diligentemente, con la vocación de una suscitada de entre la misma congregación de los fieles, entre los que se cuentan las funciones de los sacerdotes, de los diáconos y de los catequistas y la Acción Católica.


· Sacrosanctum Concilium


Sacramentos

59. Los sacramentos están ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del Cuerpo de Cristo y, en definitiva, a dar culto a Dios; pero, en cuanto signos, también tienen unfin pedagógico. No sólo suponen la fe, sino que, a la vez, la alimentan, la robustecen y la expresan por medio de palabras y de cosas; por esto se llaman sacramentos de la "fe".

Confieren ciertamente la gracia, pero también su celebración prepara perfectamente a los fieles para recibir fructuosamente la misma gracia, rendir el culto a dios y practicar la caridad.

Por consiguiente, es de suma importancia que los fieles comprendan fácilmente los signos sacramentales y reciban con la mayor frecuencia posible aquellos sacramentos que han sido instituidos para alimentar la vida cristiana.


Sacramentales

60. La santa madre Iglesia instituyó, además, los sacramentales. Estos son signos sagrados creados según el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se expresan efectos, sobre todo de carácter espiritual, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida.

Relación con el misterio pascual

61. Por tanto, la Liturgia de los sacramentos y de los sacramentales hace que, en los fieles bien dispuestos, casi todos los actos de la vida sean santificados por la gracia divina que emana delmisterio pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, del cual todos los sacramentosy sacramentales reciben su poder, y hace también que el uso honesto de las cosas materiales pueda ordenarse a la santificación del hombre y alabanza de Dios.



· Gravissimum Educationis.


8. ... El Sagrado Concilio declara que la función de estos maestros es verdadero apostolado,muy conveniente y necesario también en nuestros tiempos, constituyendo a la vez un verdadero servicio prestado a la sociedad.


· Presbyterorum Ordinis


2. Mas el mismo Señor constituyó a algunos ministros, que ostentando la potestad sagrada en la sociedad de los fieles, tuvieran el poder sagrado del Orden para ofrecer el sacrificio y perdonar los pecados y desempeñaran públicamente, en nombre de Cristo, la función sacerdotal en favor de los hombres para que los fieles se fundieran en un solo cuerpo, en que "no todos los miembros tienen la misma función" (Rom., 12,4). (...) El ministerio de los presbíteros, por estar unido al Orden episcopal, participa de la autoridad con la que Cristo mismo forma, santifica y rige su Cuerpo. por lo cual, el sacerdocio de los presbíteros supone, ciertamente, los sacramentos de la iniciación cristiana, pero se confiere por el sacramento peculiar por el que los presbíteros, por la unción del Espíritu Santo quedan marcados con un carácter especial que los configura con Cristo Sacerdotes, de tal forma que pueden obrar en nombre de Cristo Cabeza.

Por participar en su grado del ministerio de los Apóstoles, Dios concede a los presbíteros la gracia de ser entre las gentes ministros de Jesucristo, desempeñando el sagrado ministerio del Evangelio, para que sea grata la oblación de los pueblos, santificada por el Espíritu Santo. Pues, por el mensaje apostólico del Evangelio se convoca y congrega el Pueblo de Dios, de forma que santificados por el Espíritu Santo todos los que pertenecen a este Pueblo, se ofrecen a sí mismos "como hostia viva, santa, agradable a Dios" (Rom., 12,1).

 


Tema 3   ministerios laicales

La Liturgia Católica: MINISTROS EXTRAORDINARIOS DE LA COMUNIÓN

MINISTERIOS CREADOS POR JESÚS

 Lc 6, 13-16

13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó

también apóstoles.

14 A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y

Bartolomé, 15 a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; 16 a Judas de

Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.

Mt 10,2

1 Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia.

2 Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano

Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan;

3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; 4 Simón el

Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó.

Mc 1, 16-20.

16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las

redes en el mar, pues eran pescadores.

17 Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres». 18 Al

instante, dejando las redes, le siguieron.

19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan;

estaban también en la barca arreglando las redes;

20 y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.

 

MINISTERIOS DESIGNADOS POR EL ESPÍRITU SANTO

Rom 12, 6-8

6 Pero teniendo dones diferentes, según la gracia que nos ha sido dada, si es el don de

profecía, ejerzámoslo en la medida de nuestra fe; 7 si es el ministerio, en el ministerio; la

enseñanza, enseñando; 8 la exhortación, exhortando. El que da, con sencillez; el que preside,

con solicitud; el que ejerce la misericordia, con jovialidad.

1 Cor 12, 8-11

4 Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; 5 diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6 diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos. 7 A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común, 8 Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el único Espíritu; 10 a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. 11 Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad.

1 Cor 12, 28

27 Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte. 28 Y

así los puso Dios en la Iglesia, primeramente como apóstoles; en segundo lugar como profetas; en tercer lugar como maestros; luego, los milagros; luego, el don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas. 29 ¿Acaso todos son apóstoles? O ¿todos

profetas? ¿Todos maestros? ¿Todos con poder de milagros? 30 ¿Todos con carisma de

curaciones? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? 31 ¡Aspirad a los carismas superiores! Y aun os voy a mostrar un camino más excelente.

Ef 4,11

11 El mismo «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros,

pastores y maestros, 12 para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del

ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo.

 

MINISTERIOS DE LA IGLESIA

Hch 6, 1-6;

1 Por aquellos días, al multiplicarse los discípulos, hubo quejas de los helenistas contra los

hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana.

2 Los Doce convocaron la asamblea de los discípulos y dijeron: «No parece bien que nosotros

abandonemos la Palabra de Dios por servir a las mesas.

3 Por tanto, hermanos, buscad de entre vosotros a siete hombres, de buena fama, llenos de

Espíritu y de sabiduría, y los pondremos al frente de este cargo; 4 mientras que nosotros nos

dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra».

5 Pareció bien la propuesta a toda la asamblea y escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía; 6 los presentaron a los apóstoles y, habiendo hecho oración, les impusieron las

manos.

Hch 13, 1-3;

1 Había en la Iglesia fundada en Antioquía profetas y maestros: Bernabé, Simeón llamado

Níger, Lucio el cirenense, Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo. 2

Mientras estaban celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: «Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado». 3 Entonces, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron.

1Cor 16,3;

3 Cuando me halle ahí, enviaré a los que hayáis considerado dignos, acompañados de cartas,

para que lleven a Jerusalén vuestra liberalidad.

 1 Tes 5,12;

12 Os pedimos, hermanos, que tengáis en consideración a los que trabajan entre vosotros,

os presiden en el Señor y os amonestan.

Rm 16, 1

1 Os recomiendo a Febe, nuestra hermana, diaconisa de la Iglesia de Cencreas

DOCUMENTOS VATICANO II

Apostolicam Actuositatem

1. Y este apostolado se hace más urgente porque ha crecido muchísimo, como es justo, la

autonomía de muchos sectores de la vida humana, y a veces con cierta separación del orden

ético y religioso y con gran peligro de la vida cristiana. Además, en muchas regiones, en que los

sacerdotes son muy escasos, o, como sucede con frecuencia, se ven privados de libertad en su

ministerio, sin la ayuda de los laicos, la Iglesia a duras penas podría estar presente y trabajar.

Prueba de esta múltiple y urgente necesidad, y respuesta feliz al mismo tiempo, es la acción

del Espíritu Santo, que impele hoy a los laicos más y más conscientes de su responsabilidad, y

los inclina en todas partes al servicio de Cristo y de la Iglesia.

2. En la Iglesia hay variedad de ministerios, pero unidad de misión. A los Apóstoles y a sus

sucesores les confirió Cristo el encargo de enseñar, de santificar y de regir en su mismo

nombre y autoridad. mas también los laicos hechos partícipes del ministerio sacerdotal,

profético y real de Cristo, cumplen su cometido en la misión de todo el pueblo de Dios en la

Iglesia y en el mundo.

 

En realidad, ejercen el apostolado con su trabajo para la evangelización y santificación de los

hombres, y para la función y el desempeño de los negocios temporales, llevado a cabo con

espíritu evangélico de forma que su laboriosidad en este aspecto sea un claro testimonio de

Cristo y sirva para la salvación de los hombres. Pero siendo propio del estado de los laicos el

vivir en medio del mundo y de los negocios temporales, ellos son llamados por Dios para que,

fervientes en el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento.

6. Esto se realiza principalmente por el ministerio de la palabra y de los Sacramentos,

encomendado especialmente al clero, en el que los laicos tienen que desempeñar también un

papel importante, para ser "cooperadores de la verdad" incoactivamente aquí en la tierra,

plenamente en el cielo (3 Jn., 8). En este orden sobre todo se completan mutuamente el

apostolado de los laicos y el ministerio pastoral. A los laicos se les presentan innumerables

ocasiones para el ejercicio del apostolado de la evangelización y de la santificación. El mismo

testimonio de la vida cristiana y las obras buenas, realizadas con espíritu sobrenatural, tienen

eficacia para atraer a los hombres hacia la fe y hacia Dios, pues dice el Señor: "Así ha de lucir

vuestra luz ante los hombres, para que viendo vuestras buenas obras glorifiquen a vuestro

Padre que está en los cielos" (Mt., 5,16).

10. Los laicos tienen su papel activo en la vida y en la acción de la Iglesia, como partícipes que son del oficio de Cristo Sacerdote, profeta y rey. Su acción dentro de las comunidades de la Iglesia es tan necesaria que sin ella el mismo apostolado de los pastores muchas veces no

puede conseguir plenamente su efecto.

15. Los laicos pueden ejercitar su labor de apostolado o como individuos o reunidos en

diversas comunidades o asociaciones. Importancia y multiplicidad del apostolado individual

16. El apostolado que se desarrolla individualmente, y que fluye con abundancia de la fuente

de la vida verdaderamente cristiana (Cf. Jn., 4,14), es el principio y fundamento de todo

apostolado seglar, incluso el asociado, y nada puede sustituirle.

Todos los laicos, de cualquier condición que sean son llamados y obligados a este apostolado,

útil siempre y en todas partes, y en algunas circunstancias el único apto y posible, aunque no

tengan ocasión o posibilidad para cooperar en asociaciones.

Hay muchas formas de apostolado con que los laicos edifican a la Iglesia y santifican al mundo, animándolo en Cristo.


 

La forma peculiar del apostolado individual y, al mismo tiempo, signo muy en consonancia con nuestros tiempos, y que manifiesta a Cristo viviente en sus fieles, es el testimonio de toda la vida seglar que fluye de la fe, de la esperanza y de la caridad. Con el apostolado de la palabra, enteramente necesario en algunas circunstancias, anuncian los laicos a Cristo, explican su doctrina, la difunden cada uno según su condición y saber y la profesan fielmente.

Cooperando, además, como ciudadanos de este mundo, en lo que se refiere a la ordenación y

dirección del orden temporal, conviene que los laicos busquen a la luz de la fe motivos más

elevados de obrar en la vida familiar, profesional y social, y los manifiesten a los otros

oportunamente, conscientes de que con ello se hacen cooperadores de Dios Creador,

Redentor y Santificador y de que lo glorifican.

Por fin vivifiquen los laicos su vida con la caridad y manifiéstenla en las obras como mejor

puedan.

Piensen todos que con el culto público y la oración, con la penitencia y con la libre aceptación

de los trabajos y calamidades de la vida, por la que se asemejan a Cristo paciente (Cf. 2 Cor.,

4,10; Col., 1,24), pueden llegar a todos los hombres y ayudar a la salvación de todo el mundo.

17. Este apostolado individual urge con gran apremio en aquellas regiones en que la

persecución desencadenada impide gravemente la libertad de la Iglesia. Los laicos, supliendo

en cuanto pueden a los sacerdotes en estas circunstancias difíciles, exponiendo su propia

libertad y en ocasiones su vida, enseñan a los que están junto así a la doctrina cristiana, los

instruyen en la vida religiosa y en el pensamiento católico, y los inducen a la frecuente

recepción de los Sacramentos y a las prácticas de piedad, sobre todo eucarística. El Sacrosanto Concilio, al tiempo que da de todo corazón gracias a Dios, que no deja de suscitar laicos de fortaleza heroica en medio de las persecuciones, aun en nuestros días, los abraza con afecto paterno y con gratitud.

El apostolado individual tiene un campo propio en las regiones en que los católicos son pocos y están dispersos. Allí los laicos, que solamente ejercen el apostolado individual por las causas dichas, o por motivos especiales surgidos por la propia labor profesional, re reúnen a dialogar oportunamente en pequeños grupos, sin forma alguna estrictamente dicha de institución o de organización, de forma que aparezca siempre delante de los otros el signo de la comunidad de la Iglesia, como verdadero testimonio de amor. De este modo, ayudándose unos a otros espiritualmente por la amistad y la comunicación de experiencias, se preparan para superar las esventajas de una vida y de un trabajo demasiado aislado y para producir mayores frutos en

el apostolado.

19. Las asociaciones del apostolado son muy variadas; unas se proponen el fin general

apostólico de la Iglesia; otras, buscan de un modo especial los fines de evangelización y de

santificación; otras, persiguen la inspiración cristiana del orden social; otras, dan testimonio de

Cristo, especialmente por las obras de misericordia y de caridad.

Entre estas asociaciones hay que considerar primeramente las que favorecen y alientan una

unidad más íntima entre la vida práctica de los miembros y su fe. Las asociaciones no se

establecen para si mismas, sino que deben servir a la misión que la Iglesia tiene que realizar en

el mundo; su fuerza apostólica depende de la conformidad con los fines de la Iglesia y del

testimonio cristiano y espíritu evangélico de cada uno de sus miembros y de toda la asociación.

El cometido universal de la misión de la Iglesia, considerando a un tiempo el progreso de los

institutos y el avance arrollador de la sociedad actual, exige que las obras apostólicas de los

católicos perfeccionen más y más las formas asociadas en el campo internacional. las

Organizaciones Internacionales conseguirán mejor su fin si los grupos que en ellas se juntan y

sus miembros se unen a ellas más estrechamente.

Guardada la sumisión debida a la autoridad eclesiástica, pueden los laicos fundar y regir

asociaciones, y una vez fundadas, darles un nombre. Hay, sin embargo, que evitar la dispersión e fuerzas que surge al promoverse, sin causa suficiente, nuevas asociaciones y trabajos, o si e mantienen más de lo conveniente asociaciones y métodos anticuados. No siempre será  oportuno el aplicar sin discriminación a otras naciones las formas que se establecen en alguna de ellas.

20. b) Los laicos, cooperando, según su condición, con la jerarquía, ofrecen su experiencia y

asumen la responsabilidad en la dirección de estas organizaciones, en el examen diligente de

las condiciones en que ha de ejercerse la acción pastoral de la Iglesia y en la elaboración y

desarrollo del método de acción.

Laicos que se entregan con título especial al servicio de la Iglesia

22. Dignos de especial honor y recomendación en la Iglesia son los laicos, solteros o casados,

que se consagran para siempre o temporalmente con su pericia profesional al servicio de esas

instituciones y de sus obras. Sirve de gozo a la Iglesia el que cada día aumenta el número de los laicos que prestan el propio ministerio a las asociaciones y obras de apostolado o dentro de la ación, o en el ámbito internacional o, sobre todo, en las comunidades católicas de misiones y e Iglesias nuevas.

Reciban a estos laicos los Pastores de la Iglesia con gusto y gratitud, procuren satisfacer lo

mejor posible las exigencias de la justicia, de la equidad y de la caridad, según su condición,

sobre todo en cuanto al congruo sustento suyo y de sus familias, y ellos disfruten de la

instrucción necesaria, del consuelo y del aliento espiritual.

23. El apostolado de los laicos, ya se desarrolle individualmente, ya por fieles asociados, ha de cupar su lugar correspondiente en el apostolado de toda la Iglesia; más aún, el elemento

esencial del apostolado cristiano es la unión con quienes el Espíritu Santo puso para regir su

Iglesia (Cf. Act., 20,28). No es menos necesaria la cooperación entre las varias formas de

apostolado, que ha de ordenar la Jerarquía convenientemente.

Pues, a fin de promover el espíritu de unidad para que resplandezca en todo el apostolado de

la Iglesia la caridad fraterna, para que se consigan los fines comunes y se eviten las

emulaciones perniciosas, se requiere un mutuo aprecio de todas las formas de apostolado de

la Iglesia y una coordinación conveniente, conservando el carácter propio de cada una.

Cosa sumamente necesaria, porque la acción peculiar de la Iglesia requiere la armonía y la

cooperación apostólica del clero secular y regular, de los religiosos y laicos.

24. Finalmente, la Jerarquía encomienda a los laicos algunas funciones que están muy

estrechamente unidas con los ministerios de los pastores, como en la explicación de la

doctrina cristiana, en ciertos actos litúrgicos, en cura de almas. En virtud de esta misión, los

laicos, en cuanto al ejercicio de su misión, están plenamente sometidos a la dirección superior

de la Iglesia.

 

Tema 2

Modelos de Iglesia en la historia

La Iglesia tiene una larga historia de ya 2000 años. En estos largos siglos, la Iglesia a sufrido toda serie de vicisitudes y transformaciones:

  • De la Iglesia de las catacumbas a religión oficial del Imperio Romano
  • De maestra de Europa en la Edad Media a ser desafiada por la cultura y los poderes públicos en la Modernidad
  • De la actitud apologética y defensiva de los siglos XVIII y XIX a la apertura al mundo propugnada por el Concilio Vaticano II y el Sínodo de la Sinodalidad.

Modelos de Iglesia

El teólogo norteamericano Avery Dulles ha propuesto cinco modelos de iglesia que explican las diferentes concepciones acerca de la Iglesia.

1.  Iglesia como sociedad perfecta

Se subrayan los elementos institucionales. Lo formal y lo externo prima sobre lo interior. Sentimiento de superioridad frente a las “sociedades mundanas”, que esconde un espíritu defensivo. Protagonismo del clero y pasividad del laicado. Fue predominante en los años preconciliares. Pertenecer a la iglesia es acatar las normas y obedecer a sus representantes oficiales

2.  Iglesia como comunión mística

En reacción contra la visión tan juridicista del modelo anterior, se subrayan los elementos interiores de la Iglesia: la experiencia del Espíritu, y la comunión entre los miembros, que se entiende ante todo como amor y amistad. Ser miembro significa estar en comunión con Dios por su Espíritu. Esta comunión es fuente de una comunión entre los hermanos basada en una experiencia común del Espíritu y en una común dignidad como Hijos de Dios. Tiene el peligro de quedarse en un “espiritualismo” que no potencie el sentido misionero y la acción concreta a favor de la justicia

3.  Modelo sacramental

No confundirlo con una iglesia que se dedica fundamentalmente a administrar sacramentos, algo más propio del primer modelo. En este modelo, la iglesia se entiende a sí misma como sacramento. Un sacramento es la presencia visible de lo invisible. La Iglesia a través de su existencia concreta y visible hace perceptible la comunión invisible entre Dios y la humanidad. Es de algún modo, una síntesis de los dos modelos anteriores. Lo visible (modelo 1) es mediación sacramental de los invisible (modelo 2)

4.  Modelo heraldo

La Iglesia se entiende a sí misma como anunciadora (heraldo) del evangelio. Está en función de una misión, que consiste en el anuncio explícito de la Buena Noticia de Jesucristo. En este modelo, la Iglesia deja de mirarse a sí misma y se abre a la misión, que entiende como dar a conocer a Jesucristo.

Tiene el peligro de quedarse en las palabras, la predicación no es creíble si no es también signo concreto y real. Por eso, este modelo también necesita ser complementado por los anteriores.


5.  Modelo servidora

La misión de la Iglesia no es solo proclamar a Jesucristo sino servir a los pobres, olvidados, marginados... Este es el aspecto subrayado por este modelo. En situaciones de secularización, el único lenguaje inteligible es el del servicio. Sirviendo a los pobres la Iglesia realiza su ser. Sin embargo, privado de las otras dimensiones, la Iglesia puede convertirse en una ONG más.

Estos cinco modelos (y quizás otros que se podrían pensar) son complementarios. Ninguna se basta para dar plenitud de la vocación de ser iglesia. Cuando se absolutiza uno de estos modelos con exclusión de los demás se produce una Iglesia unidimensional que falsea el don de Dios.

 

 

TODOS SON CLERICALISTAS, ES DECIR, LAS DESCICIONES IMPORTANTES LAS TOMA SOLAMENTE EL CLERO, EL SEGLAR... OBEDECE.

La Eclesiología del Concilio Vaticano II

La eclesiología dominante antes del Concilio Vaticano II (1961-65) era el del modelo 1: iglesia como sociedad perfecta. Los otros modelos estaban de algún modo presentes, pero más como propuestas teóricas que como realidades. Un grupo de la curia romana presentó un borrador sobre la Constitución de la Iglesia que esperaba se aprobara sin muchos problemas. Lo que sucedió fue algo muy distinto

A través de seis redacciones distintas y profundas transformaciones, se llegó a un amplio consenso sobre qué es la Iglesia. La Constitución Dogmática “Lumen Gentium” aprobado en 1964 por 2151 votos a favor y 5 en contra se convirtió en el nuevo paradigma de la eclesiología y en la columna vertebral de los documentos conciliares.

Este documento (que puede descargarse de la red en versión española desde: http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/index_sp.htm). Se articula en ocho capítulos:

1. La Iglesia es Misterio en cuanto hace visible lo invisible de Dios Trinidad

2. La Iglesia es el Pueblo de Dios. En ella todos los cristianos gozan de igual dignidad y son corresponsables.

3. y 4. Tratan respectivamente de la vocación ministerial (sacerdotes y obispos) y de la vocación laical. Ambos son complementarios. Se abandona el esquema anterior de subordinación

5 y 6. También están en relación. En el capítulo quinto se aborda la vocación universal a la santidad (antes reservada a los religiosos) y en el sexto habla de una forma renovada sobre la vida religiosa

7. Carácter peregrino e itinerante de la Iglesia

8. María, “miembro de la Iglesia” y su “modelo más acabado”

La nueva conciencia eclesial

·        Más sacramental que institucional

·        Más comunión de comunidades que sociedad perfecta

·        Más misionera y dinámica

·        Más corresponsable e igualitaria

  • Más Sinodal

·        Pueblo de Dios en cuyo interior y a cuyo servicio está la jerarquía

·        Peregrina y provisional, dinámica más que estática

·        Concreta en cada comunidad local

·        Acogedora y humanista frente a los valores del mundo

·        Abierta al diálogo ecuménico

 


 

Tema 1  Breve historia de nuestra Iglesia

Iglesias en la historia

La Iglesia fue instituida por Jesús para hacer llegar el evangelios a todos los pueblos. En ciertas ocasiones, ha cumplido esta misión con transparencia y en otras ha hecho casi ininteligible el mensaje de su fundador. La historia es la que nos enseña que cómo se ha dado esta mezcla de bien y mal, de acierto y error, y nos ayuda a adquirir perspectiva ante los problemas y los retos del presente. La historia nos enseña a tener una visión madura de la realidad.

En el caso de la Iglesia, la historia nos introduce, además, a un sano relativismo, que nos ayuda a discernir qué es esencial y qué es circunstancial en la práctica ética y espiritual de los cristianos.

Por poner un ejemplo, hay personas que piensan que la forma tradicional de recibir la comunión es hacerlo en la boca, y que lo “moderno” es hacerlo en la mano. Pues bien, es más bien al contrario. La costumbre general en los primeros ocho siglos era hacerlo en la mano abierta. Al acentuarse durante la Edad Media la separación entre laicos y clérigos, se reservó a estos últimos –a aquellos cuyas manos supuestamente estaban “consagradas”—el privilegio de tocar las especies sagradas. El Concilio Vaticano II al restablecer la práctica de la comunión en la mano, no hizo sino volver a la forma más “tradicional”.

Pero ninguna de las dos formas de recibir la comunión pertenece a lo llama la teología “Tradición” –con mayúsculas—. Tradición en teología es aquello esencial de la fe que se remonta a la época de los apóstoles. El modo de recibir al comunión no está incluido en el núcleo de la fe.

Cosas semejantes podemos decir de otras prácticas eclesiales tales como la confesión personal, que se impuso progresivamente durante los últimos siglos del primer milenio, o del celibato sacerdotal. No pertenecen a la Tradición de la Iglesia.

Vamosa hacer un rápido recorrido por los casi veinte siglos que median entre el primer Pentecostés y año 2022, fijándonos, sobre todo, en el origen de las distintas iglesias, y en la relación de éstas con el nacimiento de lo que hoy llamamos Europa.

Los Orígenes

La Iglesia nacida de la experiencia de la resurrección de Jesucristo y de la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés fue un grupo de hombres y mujeres que descubrieron que Jesús era, efectivamente, el Cristo, Hijo de Dios, y se sintieron convocados a vivir según sus enseñanzas, mientras aguardaban su vuelta inminente. Además de formar una comunidad que se reunía a rezar, compartían sus bienes, y asumieron la responsabilidad de extender el mensaje del evangelio.

Ahora bien, estos discípulos de Jesús no tienen conciencia aún de se miembros de una nueva religión. Todos son judíos y siguen siéndolo después del bautismo. No construyen un nuevo templo, sino que siguen rezando en el templo judío de Jerusalén. El libro de los Hechos de los Apóstoles dice sobre la primera comunidad cristiana en Jerusalén “Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (2,46).

Según el libro de Hechos, la misión cristiana se extendió muy pronto fuera de los límites de Israel. El “fichaje” de Pablo de Tarso fue crucial a la hora de extender el mensaje cristiano a lo ancho del mar Mediterráneo, pero también trabajaron en esta tarea misioneros y misioneras, muchos de cuyos nombres no han llegado hasta nosotros.

Esta expansión de la Iglesia fuera de los límites étnicos de Israel fue la que provocó la primera crisis importante de la Iglesia, una crisis ampliamente documentada en el libro de Hechos (particularmente capítulo 15) y en las cartas paulinas (sobre todo Gálatas y Romanos).

La mayoría de los cristianos eran entonces judíos y entendían que la Iglesia era una parte de Israel, de hecho, el verdadero Israel. Aunque Jesús había relativizado algunas prácticas propias de la religión judía, como el estricto cumplimiento del sábado, nada había dicho contra otras prácticas, en concreto, con la circuncisión. Jesús estaba circuncidado, también los estaban los apóstoles, y todos los primeros cristianos varones.

¿Había que exigir la circuncisión a todos los cristianos como algo deseado por Dios o se podía “cambiar” esta práctica? Pablo opinaba que a los cristianos no-judíos no había que exigirles la circuncisión, pero otros muchos creían que sí.

Algunos de estos misioneros “conservadores” llegaron a Galacia (actual Turquía central) a exigir a los cristianos no-judíos evangelizados por Pablo que tenían que circuncidarse. La reacción de Pablo fue frontal. En su Carta a los Gálatas, escribe: “Mirad, yo, Pablo, os digo que si os dejáis circuncidar, Cristo de nada os aprovechará” (5,2) y unas líneas más abajo: “ojalá los que os molestan se la cortaran” (5,12). Para evitar que se discriminara a los no-judíos dentro de la Iglesia, Pablo llega a enfrentarse en público con Pedro (Gal 2,11-21).

Aquella crisis se zanjó con una valiente apertura a los no-judíos (gentiles) que implicó no exigir a los no-judíos prácticas y costumbres que pertenecían a la peculiaridad cultural del pueblo judío, pero que no formaban parte del mensaje del evangelio.

La afluencia de nuevos cristianos provenientes de la gentilidad y la pérdida de las señas de identidad judía de los cristianos provenientes del judaísmo, hizo que la Iglesia se desvinculara definitivamente del judaísmo a finales del s. I de nuestra era.

El siglo primero termina con una Iglesia cristiana con identidad propia, con un cuerpo propio de Escrituras Sagradas y una cierta organización jerárquica (en la Carta a Tito, escrita a finales del s. I, se habla de se habla de obispos, sacerdotes y diáconos, pero las denominaciones “obispo” y “sacerdote” designan al mismo oficio)


 

La Iglesia en el Imperio Romano

El siglo segundo es un siglo de controversias y de necesarias clarificaciones. Esta vez la polémica no es contra los judíos, sino contra las tendencias heterodoxas nacidas del seno del cristianismo, especialmente los gnósticos. Estos negaban, entre otras cosas, la plena humanidad de Jesucristo o la bondad del cuerpo humano.

Sabemos relativamente poco de este siglo II, pero sabemos que al final de este periodo, la Iglesia ha realizado esa mínima clarificación doctrinal sin la cual no era posible seguir existiendo. Ahora tiene una lista de libros del Nuevo Testamento (canon),  una doctrina más sistematizada y un método para transmitir sus enseñanzas, basado fundamentalmente en un proceso de iniciación cristiana.

El siglo III es un siglo importante para la Iglesia. Es el siglo en el que se da una gran expansión y el salto definitivo hacia las capas superiores de la sociedad. Algunos de los mejores intelectuales de este siglo son cristianos o tienen una fuerte influencia cristiana.

También es el siglo de las persecuciones. Los cristianos habían sufrido persecución desde los primeros tiempos, pero esta persecución nunca había sido sistemática. A mediados del siglo III, se dictan edictos imperiales promulgando la persecución de los cristianos en toda la extensión del Imperio Romano. Los mártires se cuentan por miles.

A comienzos del s. IV, exactamente en el año 313, la situación da un vuelco inesperado. El emperador Constantino promulga el Edicto de Milán, garantizando a los cristianos “la plena y libre facultad de practicar su religión”. ¿Por qué este giro?

Según la versión oficial, antes de la decisiva batalla del Puente Milvio, el emperador vio en sueños una cruz y con la inscripción “con esta señal vencerás”. Agradecido por la victoria a Cristo, legalizó el cristianismo.

Una lectura más crítica de la situación nos presenta a un emperador enfrascado en una guerra civil, con un imperio en franca decadencia. El cristianismo, lejos de desaparecer con el martirio, proliferaba. El emperador tenía todo que ganar y nada que perder atrayendo a su lado a estos cristianos, entre los cuales había muchas personas de valía. A partir del edicto, algunos clérigos ganaron gran influencia en los asuntos del estado, y el emperador, en los de la Iglesia. Fue el emperador, y no el papa, quién convocó el Concilio de Nicea en el año 325.

El siglo IV es el siglo de la cristianización del Imperio, si exceptuamos el breve interludio de Juliano el Apóstata (361-363). Al final de este siglo (año 380), el emperador Teodosio hace del cristianismo la religión oficial del Imperio, ordenando que “todos los pueblos regidos por nuestra clemencia y templanza profesen la religión que el divino apóstol Pedro enseñó a los romanos”. Inmediatamente, quedó prohibido todo culto pagano, se destruyeron numerosos templos, y se impidió a los paganos el acceso a cargos públicos.

Si el siglo IV es el de la cristianización del Imperio Romano, el siglo V es el de su derrumbe en Occidente. Los así llamados pueblos bárbaros asumen el poder en la mitad occidental del Imperio, tanto en Europa como en el norte de África. Con la pérdida de unidad política, los pueblos del Occidente de Europa sufren una regresión cultural. En todo ese vasto territorio, el número de las personas capaces de leer y escribir llega a un mínimo, poniendo en peligro la pervivencia de conocimientos largamente acumulados por la cultura grecorromana.

La Iglesia, pedagoga de Europa

En este contexto de decadencia cultural y de división política, la única institución que permanece es la Iglesia. Casi todas las personas capaces de leer y de escribir son clérigos. La Iglesia se convierte en la pedagoga de Europa.

Especial relevancia tiene en este contexto la obra de los monjes. Los monasterios se convierten en lugares de referencia espiritual, ética e intelectual, que ayudan a una sociedad devastada volver a construirse cultural, moral y políticamente.

En esta situación de desolación, la Iglesia también asume un protagonismo político. A partir del pontificado de Gregorio Magno (590-604), el Papa dispuso de un territorio propio entorno a Roma.

Al principio, los papas reconocían la soberanía del emperador de Bizancio, y eran sus aliados políticos. Pero las cosas cambian con Carlomagno. Este rey franco lleva adelante un proyecto de unificación política de Europa Occidental, y pide el apoyo del Papa. Éste le corona como emperador en el año 800, provocando las iras del de Constantinopla. El desencuentro entre el Este y el Oeste de Europa no hará sino crecer a partir de entonces, con el papado se encuadrado políticamente en el lado occidental.

Las disputas entre las iglesias de Occidente y Oriente llevarán a la consumación del Cisma a través de un intercambio de excomuniones en el año 1054. El motivo oficial de estas excomuniones es la cuestión del filioque. Los latinos sostienen que el Espíritu Santo proviene del Padre y del Hijo, mientras los orientales afirman que sólo proviene del Padre. Mutuamente se acusan de herejía. No es necesario ser muy crítico para descubrir el trasfondo político de la disputa.

La reorganización política y el desarrollo cultural del Occidente europeo sigue su ritmo lento pero seguro durante toda la Edad Media. Surgen las ciudades y las universidades, se forjan identidades nacionales y sus lenguas empiezan a ser apreciadas y escritas. Nace el arte románico primero y el gótico después. Se desarrolla la música y despegan las matemáticas y las ciencias naturales. La filosofía y la teología alcanzan una gran sofisticación. Europa está naciendo.

Durante todo este periodo, la Iglesia mantiene su liderazgo no solo religioso sino también moral y cultural en todos los nuevos reinos occidentales. Su influencia política es también muy grande, así como su poderío económico, basado en sus inmensas posesiones. A medida que pasa el tiempo, sin embargo, los conflictos con el poder político se hacen cada vez más arduos.

El Renacimiento

Durante el s. XV, un cambio cultural de grandes proporciones se avista en el horizonte. El Renacimiento trae nuevas ideas basadas en la centralidad del ser humano, su libertad, su inteligencia y creatividad. Es el humanismo. Se proclama la excelencia de la razón y de la libertad humanas; se prestigia a los científicos y a los artistas. Al mismo tiempo, los grandes estados nacionales europeos alcanzan unidad y madurez. Se inventa la imprenta, que permite la rápida difusión de las ideas, otros avances técnicos permitirán, entre otras cosas, la navegación oceánica y el acceso a nuevos mundos.

Es en este trasfondo histórico en el que se encuadra la segunda gran ruptura de la cristiandad. Martín Lutero (1486-1546) protesta contra una religiosidad legalista y sin alma, y denuncia los abusos de la jerarquía eclesiástica, especialmente la venta de indulgencias. Proclama que el hombre no se salva por sus obras sino por la sola fe, y reivindica el libre examen de la Biblia. Su mensaje encuentra eco en el pueblo alemán, pero especialmente en su nobleza, deseosa de romper los lazos con Roma.

El resultado es que una parte importante de las comunidades alemanas se alistan a la Reforma propuesta por Lutero, y se alejan de la comunión con Roma. Más tarde, la Iglesia de Inglaterra se apuntará también a la Reforma, impulsada por el deseo de su rey Enrique VIII de ganar autonomía con respecto al Papa.

Los papas de la época de Lutero tienen otras prioridades que las pastorales, la situación se deteriora hasta el punto de no retorno. Cuando el Concilio de Trento se convoca en 1545 para tratar el problema de la Reforma, ya es demasiado tarde. Además, debido problemas políticos y eclesiales, el concilio no terminará hasta 1564. Trento ayudó a la reforma interna de la Iglesia Católica,  pero el endurecimiento de las posturas por ambos bandos hizo la reconciliación imposible.

(En 1999, la Declaración Oficial conjunta de la Federación mundial luterana y la Iglesia católica afirma que “entre luteranos y católicos hay un consenso respecto a los postulados fundamentales de dicha doctrina” [se refiere a la doctrina de la justificación por la fe, núcleo de la Reforma luterana]. El texto completo de esta declaración puede consultares en http://www.zenit.org/spanish/archivo/document/luterano-catolica.html)

La modernidad

En el s. XVIII, entra en la escena un nuevo movimiento cultural que cuestiona la autoridad de las iglesias y de la misma religión, la Ilustración. En formulación de su gran filósofo, Emmanuel Kant, el lema de la Ilustración es “atrévete a pensar”. Se insta a Europa a “despertar del sueño dogmático”. Los filósofos ilustrados eran mentes idealistas que creían en la posibilidad de un mundo mejor, para lo cual abogaban por el abandono de las supersticiones y el ensalzamiento de la razón. Voltaire, otro de los próceres de la Ilustración exclamará: “Écrasez l’infâme” (destruid al infame). Por “infame” se refiere el filósofo a la coalición entre aristocracia, monarquía e Iglesia en el Ancien Régime, supuesta responsable de la superstición, la hipocresía, la ignorancia y la tiranía.

La Revolución Francesa (1789) viene a ser la toma del poder político por parte de la rama más radical de la Ilustración. Una ola de violencia sacudirá Europa cuando Napoleón trate de exportar a todo el continente los supuestos beneficios de esta revolución.

El s. XIX es un siglo revolucionario y en gran medida anticlerical. La Iglesia es atacada ideológica y materialmente. En España, Mendizábal ejecuta la expropiación de los bienes de la Iglesia en 1834. En Italia, los estados pontificios son invadidos por Garibaldi. Sintiéndose acosada, la Iglesia asume una postura defensiva contra la Modernidad. En la bula “Syllabus” el Papa censura la opinión según la cual el Romano Pontífice debe reconciliarse con el progreso. “Romanus Pontifex potest ac debet cum progressu, cum liberalismo et cum recenti civilitate sese reconciliare et componere” (DS 2980)

En el cambio de siglo del XIX al XX, surgen intelectuales y movimientos en el seno de la Iglesia católica que proponen una profunda reforma espiritual, así como una reconciliación tanto con la cultura contemporánea como con las iglesias separadas. El movimiento litúrgico aboga por una reforma de en la celebración de los sacramentos para acercarlos al pueblo. El movimiento bíblico reclama una recuperación de la Biblia por parte de la espiritualidad católica y profundiza en su estudio a través de los modernos métodos de exégesis. El movimiento ecuménico trabaja por la reconciliación con los hermanos separados protestantes y ortodoxos. Numerosos teólogos estudian cómo reconciliar la tradición católica con la cultura contemporánea. En los años 1950, el teólogo redentorista Bernhard Häring junto a otros colegas abre vías para sacar la moral católica del casuismo asfixiante en el que se había confinado.

Estos intelectuales y movimientos se encuentran, la mayor parte de las veces, con el muro de la inflexibilidad de una jerarquía endurecida por siglos de encastillamiento en una actitud defensiva. Hasta que todo cambia inesperadamente.

Pío XII, un Papa prestigioso como pocos, muere en 1958. No hay un hombre de su talla que pueda sucederle. El cónclave decide elegir un Papa de transición, con el que ganar tiempo hasta encontrar un digno sucesor. Se elige a un hombre bueno y anciano, con la previsión de que viva pocos años: Juan XIII. A los dos años de su elección, el “Papa bueno” convoca un Concilio Ecuménico, el Vaticano II.

En el aula conciliar del Vaticano II, contra todo pronóstico, encuentran acogida las ideas más aperturistas del momento: el ecumenismo, la defensa de la libertad religiosa, el retorno de la iglesia a las fuentes del primer cristianismo, la vocación universal a la santidad, el protagonismo de los laicos, la liturgia en lengua vernácula, etc. Juan XXIII propone “abrir las ventanas de la iglesia”; es el aggiornamento, la puesta al día de la Iglesia católica.

El Concilio Vaticano II fue convocado por el papa Juan XXIII cuyo sueño era que se haga realidad una nueva concepción de la Iglesia: “La Iglesia es de todos pero más especialmente es la Iglesia de los Pobres”. Se volvía a la Buena Nueva de Jesús de Nazaret y la vivencia de la Iglesia primitiva.

El Concilio marcó el fin de la cristiandad… en sus documentos. Fue la expresión “Pueblo de Dios” que dejó atrás la noción de Iglesia piramidal, patriarcal, clerical, monárquica, ecuménica… Volvió a la centralidad de Cristo, la prioridad del Reino, una gobernanza descentralizada o sinodalidad, la opción por los pobres, la participación de los bautizados, el respeto a las ciencias y la demás religiones, la lectura comunitaria de la Biblia… El Concilio dará un impulso a la colegialidad episcopal, también expresada por Pablo VI, ‘En Regimini Ecclesiae Universae’.

Qué sucedió después del Concilio Vaticano II

Al final del Concilio los grandes obispos de América Latina presentes en Concilio hacen un pacto en la Catacumba de Domitila de asumir las causas de los pobres, vivir pobremente y fomentar la participación de los bautizados en las instancias de decisiones. Una nueva etapa arrancaba para la Iglesia y para un regreso a la práctica eclesial de la sinodalidad: el caminar juntos entre hermanos iguales entre sí y solidarios con los necesitados y atropellados.

En América Latina, el despertar de los pobres puso en marcha el despertar de los cristianos que se unieron en las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Empezaron a hacer una lectura renovada de la Biblia desde su realidad, de la Iglesia poniendo en marcha un nuevo modelo de Iglesia: la Iglesia comunidad. Se centraron en la prioridad absoluta del Reino. Expresaron una nueva visión de los sacramentos en particular el bautismo, la eucaristía y el sacerdocio. Crearon una liturgia más creativa y participativa. Asumieron las culturas nativas y las religiones indígenas y negras. Las mujeres retomaron su protagonismo. Los pobres pasaban a ser los artesanos de una Iglesia renovada y de un compromiso por una sociedad más justa y equitativa… Había nacido la teología desde América Latina, enraizada en la práctica de Jesús, la experiencia del Pueblo de Moisés, el testimonio de los Profetas y las Sabios, como sobre todo en las vivencias de las primeras Comunidades cristianas.


 

En el resto del mundo las Conferencia Episcopales siguieron como estaban no adaptaron el Vaticano II a sus realidades llegando incluso a oponerse. Las Conferencias Episcopales de Holanda, Bélgica, Alemania, Suiza, Francia en Europa, Congo, Senegal, Mozambique en África se dejaron cuestionar por las conclusiones del Vaticano II y continuaron reflexionando sobre el modelo de Iglesia comunidad.

Por una Iglesia sinodal:

Comunión, participación y misión

La Iglesia de Dios es convocada en Sínodo. El camino, cuyo título es «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión» Con esta convocatoria, el Papa Francisco invita a toda la Iglesia a interrogarse sobre un tema decisivo para su vida y su misión: «Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio»

2. Este itinerario, que se sitúa en la línea del «aggiornamento» de la Iglesia propuesto por el Concilio Vaticano II, es un don y una tarea: caminando juntos, y juntos reflexionando sobre el camino recorrido, la Iglesia podrá aprender, a partir de lo que irá experimentando, cuáles son los procesos que pueden ayudarla a vivir la comunión, a realizar la participación y a abrirse a la misión. Nuestro “caminar juntos”, en efecto, es lo que mejor realiza y manifiesta la naturaleza de la Iglesia como Pueblo de Dios peregrino y misionero.

Este recorrido bíblico es el camino de las CEBs latinoamericanas. Hemos bebido de estas 2 fuentes: la Biblia y la Tradición eclesial, al mismo tiempo que las hemos renovado para el servicio de la Evangelización. Esta abarca una transformación tanto eclesial como social, porque caminamos con “los 2 pies” según monseñor Leonidas Proaño: “El pie de la fe y el de la organización popular” y con “los oídos abierto: uno sobre la realidad y el otros sobre el Evangelio”. De la CEBs podemos decir, con orgullo y modestia: “Del nuevo milenio somos la Buena Noticia”.

3. Vivir un proceso eclesial participado e inclusivo, que ofrezca a cada uno – en particular a cuantos por diversas razones se encuentran en situaciones marginales (Pobres, Homosexuales, Mujeres, Seglares…) la oportunidad de expresarse y de ser escuchados para contribuir en la construcción del Pueblo de Dios.

4. Examinar cómo se viven en la Iglesia la responsabilidad y el poder, y las estructuras con las que se gestionan, haciendo emerger y tratando de convertir los prejuicios y las prácticas desordenadas que no están radicadas en el Evangelio.

5. as Encíclicas Laudato si’ y Fratelli Tutti explicitan la profundidad de las fracturas que marcan los caminos de la humanidad, y a esos análisis podemos hacer referencia para disponernos a la escucha del clamor de los pobres y del clamor la tierra y reconocer las semillas de esperanza y de futuro que el Espíritu continúa a hacer germinar también en nuestro tiempo: «El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aúnposee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común» (LS, n. 13

…La Iglesia entera está llamada a confrontarse con el peso de una cultura impregnada de clericalismo, heredada de su historia, y de formas de ejercicio de la autoridad en las que se insertan los diversos tipos de abuso

En este contexto, la sinodalidad representa el camino principal para la Iglesia, llamada a renovarse bajo la acción del Espíritu y gracias a la escucha de la Palabra. La capacidad de imaginar un futuro diverso para la Iglesia y para las instituciones a la altura de la misión recibida depende en gran parte de la decisión de comenzar a poner en práctica procesos de escucha, de diálogo y de discernimiento comunitario, en los que todos y cada uno puedan participar y contribuir. Al mismo tiempo, la opción de “caminar juntos” es un signo profético para una familia humana que tiene necesidad de un proyecto compartido, capaz de conseguir el bien de todos. Una Iglesia capaz de comunión y de fraternidad, de participación y de subsidiariedad, en la fidelidad a lo que anuncia, podrá situarse al lado de los pobres y de los últimos y prestarles la propia voz. Para “caminar juntos” es necesario que nos dejemos educar por el Espíritu en una mentalidad verdaderamente sinodal, entrando con audacia y libertad de corazón en un proceso de conversión sin el cual no será posible la «perenne reforma, de la que la Iglesia misma, en cuanto institución humana y terrena, tiene siempre necesidad» (UR, n. 6; cf. EG, n. 26).

El presente es, sin duda, un tiempo de crisis para la iglesia católica, pero como toda crisis es, también, un reto.

 


 

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VICTOR CODINA

¿Qué es la Iglesia?

Contenido 

Presentación

El Plan de Dios

1.         ¿Cómo surge la Iglesia?

            -           Dios reúne al pueblo de Israel

            -           Jesús convoca al nuevo pueblo de Dios

            -           La Iglesia nace en Pentecostés

2.         ¿Cuáles son las características de la Iglesia?

            -           Pueblo reunido en comunidad

            -           Pueblo que construye el Reino de Dios

            -           Pueblo en marcha

3.         ¿Nuestra Iglesia?

Conclusión

 

 PRESENTACIÓN

La misma estructura de estas páginas quiere iniciar y fortalecer la experiencia de la Iglesia. Porque la Iglesia no es una teoría, sino una comunidad.

Desearíamos que este curso contribuyese no sólo a conocer mejor y a amar más a la Iglesia, sino sobre todo a fortalecer nuestro sentido de pertenencia eclesial y nuestro compromiso solidario con su marcha liberadora hacia el Reino de Dios.

V.C.

Introducción

El Plan de Dios

Nos cuenta el evangelio de Mateo (Mt 16, 13-19) que un día Jesús preguntó a sus discípulos quien decía la gente que era él. Los discípulos le dijeron que unos decían que él era Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o algunos de los profetas.

Entonces Jesús les preguntó quién decían ellos, sus discípulos, que era él. Pedro tomando la palabra lo proclamó como el Cristo, el Hijo del Dios de la vida. Jesús como respuesta le dijo que él sería la piedra fundamental de su Iglesia.

También nosotros podemos hacer las mismas preguntas sobre la Iglesia. ¿Qué dice la gente que es la Iglesia? ¿qué dicen ustedes?.

A la primera pregunta - ¿qué dice la gente qué es la Iglesia?- seguramente obtendremos muchas respuestas

- para unos la Iglesia es el templo, el edificio donde los cristianos se reúnen los domingos.

- para otros la iglesia son los obispos, los curas, las madrecitas.

- para otros la Iglesia es una institución poderosa que está al lado de los ricos.

- para algunos la Iglesia es una secta más, de las que hoy día aparecen por todas partes

- para otros la Iglesia es una especie de seguro de salvación para la otra vida

- para algunos la Iglesia es simplemente una tradición, un conjunto de costumbres que hemos recibido de nuestros antepasados.

Pero a nosotros nos corresponde contestar la segunda pregunta. ¿Y ustedes qué dicen qué es la Iglesia?, es decir ¿qué es la Iglesia para nosotros?.

Preguntas para pensar un poco

1. ¿Qué es la Iglesia para nosotros?.

2. ¿Qué piensan ustedes de las diferentes, opiniones que la gente tiene sobre la Iglesia?.

Las páginas que siguen intentarán aclarar estas preguntas. Primero intentaremos responder a la cuestión de cómo surgió la Iglesia, luego buscaremos cuáles son las principales características de la Iglesia, y finalmente diremos algo sobre nuestra Iglesia.

Así, al final de estas páginas, podremos responder mejor entre todos a la pregunta ¿qué es la Iglesia para nosotros?.

“En todo tiempo y en toda nación son aceptos a Dios los que le temen y practican la justicia. Quiso, sin embargo, Dios santificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados entre sí, sino constituirlos en un pueblo que le conocieran en verdad y le sirviera santamente”.

(Constitución dogmática del Vaticano II sobre la Iglesia, n. 9.)

 

El Plan de Dios

Dios tiene un plan maravilloso, un gran proyecto, un misterio que se va revelando en la historia: hacer de la humanidad -hombres y mujeres- como una gran familia, que sean sus hijos, hermanos de Jesús y que vivan de su misma vida, gracias a su Espíritu.

Por esto Dios creó el mundo, el cielo y la tierra, el sol y las estrellas, las plantas y los animales, y finalmente, la primera pareja humana. La narración del Génesis sobre la creación relata de formas poética y simbólica este plan de Dios. Adán y Eva, la primera pareja, viven felices, en armonía con la naturaleza y en comunión con Dios, su Padre (Gen 1-2).

Pero este plan pareció quedar arruinando por el pecado. Los capítulos 3 al 11 del Génesis nos explican de forma gráfica esta irrupción del pecado: la muerte entra en el mundo (Caín mata a Abel, Gn 4), la naturaleza se vuelve contra la humanidad (el diluvio, Gn 6-9), la humanidad se dispersa (la Torre de Babel, Gn 11). La humanidad quiere vivir su propio proyecto, no el plan de Dios (pecado de Adán y Eva, Gn 3). 

Vocación de Abraham

Pero Dios quiere, a pesar de todo, llevar su plan adelante, y para ello decide llamar a un hombre para que sea el padre de un pueblo, que tendrá la misión de llevar adelante el plan de Dios. El Génesis, después de los tristes capítulos que narran el pecado (Gn 3-11), comienza con una nueva esperanza:

“Yavé (Dios) dijo a Abraham: Deja tu país, a los de tu raza, y a la familia de tu padre y anda a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre y tu serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas del mundo” (Gn 12, 1-3).

Abraham creyó, obedeció a Dios, dejó su tierra y caminó hacia un país desconocido. Partió con su esposa Sara sin saber a dónde iba. Abraham es la cabeza de un pueblo nuevo, del pueblo de Israel, y el padre de todos los creyentes. El personifica a todos lo que en nombre de Dios dejan atrás el mundo de muerte, odios y división y caminan hacia una tierra nueva de esperanza. Comienza una historia de bendición. El plan de Dios se va a realizar. Si los 11 primeros capítulos del Génesis representan a la humanidad pecadora, que no se fía de Dios, que mata y se divide, Abraham inicia el comienzo de una era de fe en Dios, de vida y de comunión.

“Abraham

es todo aquel que,

en nombre de su fe en Dios

y por causa de su amor a la vida

se levanta contra toda una situación

de injusticia y de maldición

creada por los hombres,

y que para cambiar esta situación

está dispuesto a abandonarlo todo

a cambiar lo cierto por lo incierto

lo seguro por lo inseguro

lo conocido por lo desconocido

el presente por el futuro”.

(Carlos Mesters, Abraham y Sara).

 

Preguntas para pensar un poco

¿Qué lecciones sacamos de esta primera reflexión sobre el plan de Dios y sobre la vocación de Abraham para comprender mejor lo que es la Iglesia?.

¿Nos dejamos conducir confiadamente por Dios como Abraham?

Lecturas bíblicas sobre Abraham.

Vocación y vida de Abraham, Gn 12-23

Fe de Abraham, Heb 11, 1-19

Abraham padre de los creyentes, Rm 4

Somos descendientes de Abraham, Gál 3, 1-18

La fe de Abraham le inspiró buenas obras, Sant. 3, 20-23.

 

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CURSO: LA MUJER EN LA IGLESIA

INTRODUCCIÓN AL TEMA 




SITUACIÓN DE LAS MUJERES EN LA SOCIEDAD Y EN LA IGLESIA EN EL SIGLO XIX Y XX

María del Pilar Silveira, Uruguaya. Doctora en Teología en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, es profesora del Instituto de la Teología para Religiosos y la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, forma parte de la Cátedra Monseñor Romero en la Universidad Central de Venezuela.


LAS MUJERES EN EL MAGISTERIO PONTIFICIO DE PABLO VI A FRANCISCO

María del Pilar Silveira, Uruguaya. Doctora en Teología en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Maestría en Ciencias  Religiosas por la Pontificia Universidad Gregoriana y Licenciatura en Teología por la Pontificia Facultad de Teología para Religiosos y religiosas de Caracas, Profesora de la Universidad Católica de Caracas y forma parte de la Cátedra Monseñor Romero de la Universidad Central de Venezuela. Profesora Internacional Fellowship Initiative at Boston College School of Theology and Ministry



EL CONCILIO VATICANO II Y LOS DOCUMENTOS SOBRE LAS MUJERES (GS Y AA)
 

María del Pilar Silveira, Uruguaya. Doctora en Teología en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Maestría en Ciencias  Religiosas por la Pontificia Universidad Gregoriana y Licenciatura en Teología por la Pontificia Facultad de Teología para Religiosos y religiosas de Caracas, Profesora de la Universidad Católica de Caracas y forma parte de la Cátedra Monseñor Romero de la Universidad Central de Venezuela. Profesora Internacional Fellowship Initiative at Boston College School of Theology and Ministry



EL CONCILIO VATICANO II Y LA IRRUPCIÓN DE LAS MUJERES HACIENDO TEOLOGÍAS

 Dra. Virginia Raquel Azcuy. Lic. Teología especialización en Dogmática Universidad Católica Argentina. Doctora en Teología en Tübingen Alemania- Profesora titular en la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina e investigadora en el Centro Teológico Manuel Larraín, por la Facultad de teología de la Universidad Católica, Chile.

 



 EL CONCILIO VATICANO II Y LA IRRUPCIÓN DE LAS MUJERES HACIENDO TEOLOGÍAS

Dra. Virginia Raquel Azcuy. Lic. Teología especialización en Dogmática Universidad Católica Argentina. Doctora en Teología en Tübingen Alemania- Profesora titular en la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina e investigadora en el Centro Teológico Manuel Larraín, por la Facultad de teología de la Universidad Católica, Chile.



CASAS CRISTIANAS Y MUJERES

La profesora Elisa Estévez López es Doctora en Teología por la Universidad de Deusto (Bilbao) y Licenciada en Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Profesora en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas, donde enseña Sagrada Escritura. Actualmente imparte las asignaturas de: Pentateuco y Libros Históricos, Hebreo, distintos cursos monográficos en la especialidad de Sagrada Escritura de dicha Facultad, y en el post-grado de Especialista en Espiritualidad Bíblica.



MUJERES, ANIMACIÓN COMUNITARIA Y EVANGELIZACIÓN

La profesora Elisa Estévez López es Doctora en Teología por la Universidad de Deusto (Bilbao) y Licenciada en Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Profesora en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas, donde enseña Sagrada Escritura. Actualmente imparte las asignaturas de: Pentateuco y Libros Históricos, Hebreo, distintos cursos monográficos en la especialidad de Sagrada Escritura de dicha Facultad, y en el post-grado de Especialista en Espiritualidad Bíblica.





DIACONADO FEMENINO Y ORDEN VIUDAS

La profesora Elisa Estévez López es Doctora en Teología por la Universidad de Deusto (Bilbao) y Licenciada en Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Profesora en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas, donde enseña Sagrada Escritura. Actualmente imparte las asignaturas de: Pentateuco y Libros Históricos, Hebreo, distintos cursos monográficos en la especialidad de Sagrada Escritura de dicha Facultad, y en el post-grado de Especialista en Espiritualidad Bíblica.


DIACONADO FEMENINO Y ORDEN VIUDAS

La profesora Elisa Estévez López es Doctora en Teología por la Universidad de Deusto (Bilbao) y Licenciada en Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Profesora en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas, donde enseña Sagrada Escritura. Actualmente imparte las asignaturas de: Pentateuco y Libros Históricos, Hebreo, distintos cursos monográficos en la especialidad de Sagrada Escritura de dicha Facultad, y en el post-grado de Especialista en Espiritualidad Bíblica.


¿CÓMO LLEGAMOS A HABLAR DE CRISTOLOGIA FEMINISTA?

Dra. Olga Consuelo Vélez Caro. Doctora en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro (Brasil), Profesora titular e investigadora de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá y de la fundación Universitaria San Alfonso (FUSA) en Bogotá. Miembro de la Comité teológico de la Conferencia Episcopal Colombiana y miembro fundador de la Asociación colombiana de Teólogas.


ALGUNAS REFLEXIONES DE CRISTOLOGÍA FEMINISTA.

Dra. Olga Consuelo Vélez Caro. Doctora en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro (Brasil), Profesora titular e investigadora de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá y de la fundación Universitaria San Alfonso (FUSA) en Bogotá. Miembro de la Comité teológico de la Conferencia Episcopal Colombiana y miembro fundador de la Asociación colombiana de Teólogas.


LA LUZ DE CRISTO DESDE LA CRISIS FEMINISTA

Dra. Olga Consuelo Vélez Caro. Doctora en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro (Brasil), Profesora titular e investigadora de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá y de la fundación Universitaria San Alfonso (FUSA) en Bogotá. Miembro de la Comité teológico de la Conferencia Episcopal Colombiana y miembro fundador de la Asociación colombiana de Teólogas.




EL PROGRAMA DE AGGIORNAMENTO: NOVEDAD Y RUPTURA CON EL PASADO

Sandra Arenas. Chilena. Doctora en Teología Sistemática por la Facultad de Teología y Estudios Religiosos de la Universidad Católica de Lovaina-Bélgica (KU Leuven). Profesora en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Sus áreas de especialidad son: Eclesiología, Historia y Teología del Concilio Vaticano II y Ecumenismo.


LA APARICIÓN DE LAS MUJERES EN EL CONCILIO VATICANO II

Sandra Arenas. Chilena. Doctora en Teología Sistemática por la Facultad de Teología y Estudios Religiosos de la Universidad Católica de Lovaina-Bélgica (KU Leuven). Profesora en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Sus áreas de especialidad son: Eclesiología, Historia y Teología del Concilio Vaticano II y Ecumenismo.





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CURSO: SEGUIR A CRISTO HOY
(TEMAS DE CRISTOLOGÍA)

PRESENTACIÓN DEL CURSO Y DEL PRIMER TEMA



1er Tema

EL BAUTISMO DE JESÚS






2º Tema


LOS DESTINATARIOS DEL REINO

RAFAEL LUCIANI  Seglar Venezolano, Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana, Filosofía por la Universidad Pontificia Salesiana y actividades postdoctorales en la Julius-Maximilians Universität en Würzburg. Es Profesor Titular en la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas). Es miembro del Equipo de Reflexión Teológico-Pastoral del Conferencia Episcopal Latinoamericana.




3er Tema

LAS PARÁBOLAS DE JESÚS.


ALFREDO INFANTE. Sacerdote Jesuita, venezolano, educador. Experto en Espiritualidad, Derechos Humanos y Derecho Humanitario. Licenciado en Teología en el Instituto de Teología para Religiosos (ITER), fue misionero del Servicio Jesuita de Refugiados en Angola. Es Párroco de la Parroquia San Alberto Hurtado, Rector de la Red Educativa San Alberto Hurtado y Director de la revista SIC, dedicada al análisis y reflexión del comportamiento económico, social,, político y cultural de Venezuela y Latinoamérica.




4º Tema
JESÚS Y LA LEY


CARMEN BERNABÉ UBIETA. Doctora en Teología por la Universidad de Deusto (Bilbao) y diplomada en Trabajo Social. Profesora titular del Departamento de Sagrada Escritura de la Facultad de Teología de la Universidad de Deusto (Bilbao). Miembro fundadora de la Asociación de Teólogas Españolas (ATE)


5º Tema
JESÚS Y EL TEMPLO

CARMEN BERNABÉ UBIETA. Doctora en Teología por la Universidad de Deusto (Bilbao) y diplomada en Trabajo Social. Profesora titular del Departamento de Sagrada Escritura de la Facultad de Teología de la Universidad de Deusto (Bilbao). Miembro fundadora de la Asociación de Teólogas Españolas (ATE) 


6º TEMA

LOS DISCÍPULOS Y LOS COLABORADORES DE JESÚS.

COSTADOAT SJ, Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Ha sido profesor de Trinidad y Cristologia, y de Teología Latinoamericana de la P. Universidad Católica de Chile. Se ha desempeñado como Director de la carrera de Licenciatura en Teología en esta universidad. (2010-2012)  y Director del Centro Teológico Manuel larrain (2004-2016) en el que, en la actualidad, desarrolla labores de investigación. Ha sido Coordinador de la Comisión de Teología de la Compañía de Jesús en  América Latina en dos períodos (2000-2004 y 2006-2013)



7º TEMA
EL DISCERNIMIENTO DE JESÚS

COSTADOAT SJ, Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Ha sido profesor de Trinidad y Cristologia, y de Teología Latinoamericana de la P. Universidad Católica de Chile. Se ha desempeñado como Director de la carrera de Licenciatura en Teología en esta universidad. (2010-2012)  y Director del Centro Teológico Manuel larrain (2004-2016) en el que, en la actualidad, desarrolla labores de investigación. Ha sido Coordinador de la Comisión de Teología de la Compañía de Jesús en  América Latina en dos períodos (2000-2004 y 2006-2013)



8º TEMA
SEGUIMIENTO DE JESÚS


PEDRO TRIGO SJ. Jesuita Venezolano. Estudió Letras y Filosofía en las Universidades Católicas de Caracas y Quito y se doctoró en Teología en la Universidad de Comillas (Madrid). Profesor en la facultad de Teología de la Universidad de Teología de la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas y miembro del Centro Gumilla. Acompaña a comunidades de base desde  hace más de 30 años.


Tema 9º
LA BONDAD DEL DIOS DE JESÚS

COSTADOAT SJ, Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Ha sido profesor de Trinidad y Cristologia, y de Teología Latinoamericana de la P. Universidad Católica de Chile. Se ha desempeñado como Director de la carrera de Licenciatura en Teología en esta universidad. (2010-2012)  y Director del Centro Teológico Manuel larrain (2004-2016) en el que, en la actualidad, desarrolla labores de investigación. Ha sido Coordinador de la Comisión de Teología de la Compañía de Jesús en  América Latina en dos períodos (2000-2004 y 2006-2013)


Tema 10º
JESÚS Y LAS MUJERES

OLGA CONSUELO VÉLEZ CARO. Colombiana. Doctora en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (Brasil). Fue profesora titular e investigadora de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javierana en Bogotá por más de 30 años. Actualmente colabora con la Licenciatura en Teología de la Fundación Universitaria San Alfonso (FUSA) en Bogotá y en diversos proyectos teológico-pastoral a nivel nacional e internacional. Es miembro de la asociación laical Institución Teresiana y diversas asociaciones teológicas internacionales.


Tema 11º

JESÚS Y LA OPCIÓN POR LOS POBRES Y EXCLUIDOS

OLGA CONSUELO VÉLEZ CARO. Colombiana. Doctora en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (Brasil). Fue profesora titular e investigadora de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javierana en Bogotá por más de 30 años. Actualmente colabora con la Licenciatura en Teología de la Fundación Universitaria San Alfonso (FUSA) en Bogotá y en diversos proyectos teológico-pastoral a nivel nacional e internacional. Es miembro de la asociación laical Institución Teresiana y diversas asociaciones teológicas internacionales.




Tema 12º
JESÚS Y LA OPCIÓN POR LOS POBRES Y EXCLUIDOS (parte II)


OLGA CONSUELO VÉLEZ CARO. Colombiana. Doctora en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (Brasil). Fue profesora titular e investigadora de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javierana en Bogotá por más de 30 años. Actualmente colabora con la Licenciatura en Teología de la Fundación Universitaria San Alfonso (FUSA) en Bogotá y en diversos proyectos teológico-pastoral a nivel nacional e internacional. Es miembro de la asociación laical Institución Teresiana y diversas asociaciones teológicas internacionales



SALUDO Y AGRADECIMIENTO





26 comentarios:

  1. Excelente, este video me trae a la actualidad , esa Galilea somos nosotros, pero aparece María para sensibilizar al hijo y Juan Bautista para hacernos cruzar el Jordán y abrir esa `posibilidad de recuperar la Humanidad perdida y abrirlas puertas del Reino de Dios, esto aviva la esperanza de seguir a Jesús ahora más que nunca para poder superar todas estas crisis que nos afectan y la incertidumbre cada vez más grande... muy interesante éste primer video. Gracias Carmen Luisa Cubero, Guanare Venezuela

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  2. Excelente iniciativa, os felicito. Sois unas comunidades cristianas muy vivas. Ángeles de Tudela

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  3. Me ha encantado, muchas veces no sacamos tiempo para formarnos, aunque vivimos en pueblos, pocas veces pensamos en la importancia de ser seguidores de Jesús y que para ser buen discípulo hay que conocer al maestro. Gracias
    Ochagavía

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  4. En primer lugar, quisiera dar las gracias por este trabajo y compartirlo gratuitamente con nosotros. En mi modesta opinión, el curso promete. He visto el vídeo tres veces ya que necesitaba comprender bien lo que se exponía. Muchas gracias a todos. Miguel desde Guatemala

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  5. Somos una Comunidad Cristiana de Base que vivimos y trabajamos en San Cristóbal, Venezuela
    Somos gente muy pobre y tener un curso de esta categoría y gratis es muy chevere ya que muchos cursos hay que pagar y ya saben cómo está el pueblo pobre. Muchos cursos hablan de nosotros los pobres y sus opciones, pero en pocos nos dejan entrar por ser costosos, Gracias a ustedes que cuentan con nosotros, lo hemos compartido entre 43 personas de las dos comunidades. Gracias nuevamente. Juan Aranzabal desde San Cristobal, Venezuela

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  6. El tema 2 me pareció muy interesante, el Reino está entre nosotros cuando somos capaces de vivir relaciones incluyentes y humanizadora. Si como iglesia seguimos poniendo el acente en la estructura y no en la persona, seremos iglesia sin reino y estaremos anunciando un Dios muerto. Roberto desde Valencia, Venezuela

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  7. Muchas gracias por vuestra entrega. Desde Navascués con cariño.

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  8. Desde Argentina nos unimos en esta formación, un abrazo a todos. Claudio

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  9. Que buen curso, con esas palabras tan sencillas nos ayudan a conocer mejor nuestra Fe. Gracias desde Ezcároz

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  10. Este curso para mí ha sido todo un descubrimiento. La verdad es que la información que se da es excelente. El contenido de este curso es muy, muy amplio,se lo he recomendado a un colega. Gracias. Norberto Paparoni, Maracay, Venezuela

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  11. Me gusta mucho esta manera de participar en la formación como cristiana que soy del Valle de Salazar, me permite ver el vídeo en el momento que mas tranquilidad tengo, gracias por vuestro esfuerzo ya el fruto se está viendo.

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  12. Reciban un Saludos Hermanos de la Parroquia Ochagavia.
    Querido Padre Livio, espero se encuentre bien.

    Quiero primeramente darle las gracias por el material que me hacen llegar sobre el curso de Seguir a Jesús hoy, temas interesante de Cristología. Gracias por permitirme alimentar los conocimientos de fe a través de ellos.
    Por otro lado, ya al culminar la primera semana que dio inicio el curso, quisiera compartir algunas reflexiones que me ha surgido de los contenidos que involucra el tema del Reino, donde los facilitadores desde sus ponencias, me han dado a discernir desde las siguientes interpelaciones:
    Del Dr. Rafael Luciani.
    Entendiendo que el Reino es una Oferta de Transformación individual, y que involucra enormemente el Reinado de Dios a través de nosotros, de nuestro modo de vivir en comunidad/ sociedad, me lleva a preguntarme: Como hija de Dios, al igual que Jesús, Bautizada, inmersa en una sociedad que no escapa de conflictos y necesidades, ¿cómo llevo mi itinerante del reino, cuáles son mis eunucos, qué es lo que realmente debo aportar en el reino para humanizar a la sociedad?

    Bien, las respuestas las pueda dar, como también lo señala el Dr. Luciani, tomando conciencia que el reto del Reino de Dios, es encontrar la manera de canalizar mis relaciones con el otro, que son los llamados destinatarios del reino, al igual que yo. Relaciones que me conlleva a vivir un itinerario en la escucha continua de Dios, de su palabra; relaciones que me mueva de mis comodidades (eunucos: prioridades fueras de Dios), para poder encontrar la forma de vivir la fraternidad entendiendo al otro y de esta manera así, propiciar el encuentro con Dios.
    Del PS. Alfredo Infante.
    Desde el entender el Reino y de interpretar las parábolas, como el Reino está presente hoy, y que Jesús es la parábola de Dios, del reino, me lleva a preguntarme: ¿Cómo llevo mi relación personal con Dios, con Jesús?

    Bien, el conocer el contenido de las parábolas, la esencia que ellas encierran, puedo reflexionar, que mi relación con Jesús es cercana, es de oración, es de confianza plena, pero me queda resonando la frase que comenta el PS. Alfredo Infante, respecto al aceite de las lámparas: “el aceite es intransferible, representa la relación personal con Dios”, eso me interpela y me invita a revisar el cómo estoy cultivando, manteniendo mi relación con Dios, que no es más, que mi relación con el otro que es cercano a mí. Y es desde el poner en práctica, al servicio mis capacidades, mis observancias contemplativas del reinado de Dios, donde es Jesús el que se encarna en la cotidianidad, donde es Jesús el Samaritano (el prójimo)en quien se acontece el reino y en consecuencia el reinado de Dios.
    Atte.: Francisca Salas. Desde Valencia, Venezuela un abrazo

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  13. Excelente la ponencia de Jorge, cómo ser discípulo y discípulas, allí estamos las mujeres, Gracias

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  14. Infinitamente gracias por el curso, solo os pido un favor, continuad con otros cursos, necesitamos formarnos y sentirnos iglesia adulta. Gracias

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  15. Hola a todos y todas, Gracias por este curso, somos una comunidad cristiana que vivimos en un barrio en Maracay y éste curso nos ha venido fenomenal. Muchas gracias y si no es abuso, continúen con otros cursos de éste estilo, Gracias y Dios y la Virgen les bendiga

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  16. Es para mí un verdadero placer utilizar este espacio para expresarlesles mis
    agradecimientos, debo agradecer a ésta Parroquia que ha tomado esta iniciativa.
    TODO NUESTRO AGRADECIMIENTO, NUESTRA ADMIRACIÓN Y NUESTRO ÁNIMO. Un abrazo
    ARATZ

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  17. Gracias por compartir esos regalos de Dios. Pamplona

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  18. Caixo, tengo 54 años de edad y nunca había recibido un curso de esta calidad, lenguaje sencillo y profundo. Viva el Valle de Salazar. Eskerrik asko eta jarraitu lan honekin. Aroa

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  19. Doy gracias a Dios y a vosotros por éste magnifico esfuerzo. La formación es fundamental y éstos temas son excelente

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  20. Muchas gracias por el curso, Dios los bendiga, es hermoso conocer mas de nuestro Maestro de Jesús nuestro Dios. Gracias

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  21. Un curso de esta categoría y encima gratis y en nuestras casa es un lujo, Gracias

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  22. He visto y escuchado el vídeo que nos enviáis de saludo y agradecimiento de recibir el curso de Cristología. Soy uno de los 65 que lo he recibido a través del correo electrónico. Del que he hecho partícipes a dos compañeros sacerdotes.

    Soy yo y somos nosotros los que tenemos que estar agradecidos por esos envíos, que nos han ayudado a repensar puntos fundamentales para el acercamiento a la persona de Jesús. Muchas gracias y espero compartir con ilusión ese nuevo curso del que nos habláis en torno a la mujer en la Iglesia.
    Un saludo fraterno..

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  23. Gracias Livio, me encantó, no me perdì ni uno solo... grandes expositores con un lenguaje sencillo. Aquí en la Parroquia de Maracaibo lo siguieron 90 personas. Un abrazo
    Jesús Vazques

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  24. Gracias a ti Hermano y a todo el equipo que te acompaña en esta propuesta de formación tan importante para la vida de cada bautizado y bautizada, ya que nos permite conocer detalles de la vida de Jesús, el contexto histórico en el cual se desenvolvió y otros muchos detalles que clarifican dudas que surgen, ante algunos acontecimientos ocurridos.
    Nuevamente gracias por utilizar las diversas plataformas de comunicación, para que esta formación llegue al rincón mas escondido y que cada uno pueda tener la posibilidad de acceder a ella, en el medio de comunicación que le sea mas factible.
    Comunicarte, que desde ya me apuntes para la siguiente formación de mujeres en la iglesia, Dios les pague y les bendiga. Alexis Ramos

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Bienvenido amig@, gracias por tu comentario