NUESTRAS PARROQUIAS

Buscamos unas Parroquias que sean Comunidades generadoras de vida, en ella fuimos engendrados por el Bautismo, y ella acompaña a sus hijos desde que nacen hasta que mueren. Escuela en la que nos formamos y maduramos unos con otros en la fe por la evangelización y la formación, como tarea permanente de conversión personal y comunitaria, entendida como un proceso dinámico que nunca acaba, como experiencia profunda de Dios e interiorización de la vida de Cristo (Gál 2,20; Filp 1,21). Debe ser un lugar de encuentro y vínculo de comunión, casa abierta a todos, hogar de los pobres, plataforma misionera, donde aprendemos y vivimos en libertad, fermento de nueva humanidad. Atenta a los signos de los tiempos y a las necesidades de nuestra gente


Bizitza sortzen duen Parrokia baten bila gabiltza, bertan Bataioaren bidez sortu ginen, eta gure seme-alabei jaiotzetik hil arte laguntzen diena. Katekesi eta ebanjelizazioaren fedean hezten eta heltzen garen ikastetxea da, bihurtze pertsonal eta komunitarioko etengabeko zeregin bezala, inoiz bukatzen ez den prozesu dinamiko bat bezala ulertua, Jainkoaren esperientzia sakona eta Kristoren bizitzaren barnerapen bezala (Gal 2,20; Filp 1,21). Topagune eta elkarte-lotura izan behar du, denontzat irekitako etxea, behartuen etxebizitza, plataforma misiolaria, aske ikasi eta bizitu dezakegunak, gizarte berri baten hartzigarria.


Evangelio del día comentado, aipatuteko egunaren Ebangelioa.

LA PALABRA nos guía a la EUCARISTÍA

La EUCARISTÍA nos guía a la VIDA

Domingo, 29 de marzo de 2026

 DOMINGO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR O DE RAMOS

 


La oración es una entrega de corazones, un intercambio de latidos para al final encontrar el mismo ritmo y latir al unísono. P. Guillermo Serra, LC

¡Debemos creer! Y entonces la oración hace milagros, SS. Francisco

Cuidado con tener un espíritu flojo, tibio y libertino. Velad en oración, guardaos de la negligencia.

 

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Espíritu Santo y de amor
 Comunícanos un ardor indomable,
 una caridad dinámica
que se  entregue sin reservas
a extender el reino de Dios.

 Con tu soplo ardiente,
 mueve nuestra voluntad
para hacer el bien en la oración,
con el ejemplo y en la acción.

 Haz que difundamos con gozo
alrededor de nosotros las riquezas espirituales
que Tú has acumulado en nuestra alma
a través de nuestra vida.

 Renueva por nuestro medio,
 el misterio de Pentecostés,
 con la expansión victoriosa
 de un amor irresistible
 y una fe a toda prueba.

 Amén.



 Evangelio de san Mateo 26,14-27,66

(para el relato de la Pasión podría haber un cuarto lector que va anunciando los textos en negrita)

La traición de Judas
C. En aquel tiempo uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes
y les propuso:
S. "¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?"
C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

Los preparativos para la comida pascual El anuncio de la traición de Judas
El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
S. "¿Donde quieres que te preparemos la cena de Pascua?"
C. Él contestó:
+ "Id a casa de Fulano y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos"".
C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
+ "Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar".
C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
S. "¿Soy yo acaso, Señor?"
C. Él respondió:
+ "El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!, más le valdría no haber nacido".
C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
S. "¿Soy yo acaso, Maestro?".
C. Él respondió:
+ "Así es".

La institución de la Eucaristía
C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a los discípulos diciendo:
+ "Tomad, comed: esto es mi cuerpo".
C. Y cogiendo un cáliz pronunció la acción de gracias y se lo pasó diciendo:
+ "Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza derramada por todos para el perdón de los pecados.
Y os digo que no beberé más del fruto de la vid hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo
en el Reino de mi Padre"

 

El anuncio de las negaciones de Pedro
C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo:
+ "Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: "Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño". Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea".
C. Pedro replicó:
S. "Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré".
C. Jesús les dijo:
+ "Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante tres veces, me negarás".
C. Pedro le replicó:
S. "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré".
C. Y lo mismo decían los demás discípulos.

La oración de Jesús en Getsemaní
Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:
+ "Sentaos aquí mientras voy allá a orar".
C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:
+ "Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo".
C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
+ "Padre mío, si es posible, que pase y se aleje d mí ese cáliz.
pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres".
C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos.
Dijo a Pedro:
+ "¿No habéis podido velar una hora conmigo?
Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil".
C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
+ "Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad".
C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque estaban muertos de sueño.
Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras.
Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:
+ "Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega".

El arresto de Jesús
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo.
El traidor les había dado esta contraseña:
S. "Al que yo bese, ése es: detenedlo".
C. Después se acercó a Jesús y le dijo:
S. "¡Salve, Maestro!"
C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:
+ "Amigo, ¿a qué vienes?"
C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.
Jesús le dijo:
+ "Envaina la espada: quien usa espada, a espada morirá.
¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre?
Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles.
Pero entonces no se cumpliría la Escritura que dice que esto tiene que pasar".
C. Entonces dijo Jesús a la gente:
+ "Habéis salido a prenderme con espadas y palos como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis".
C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas.
En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

Jesús ante el Sanedrín Las negaciones de Pedro
Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote,
donde se había reunido los letrados y los senadores.
Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello.

Los sumos sacerdotes y el consejo en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:
S."Este ha dicho: "Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días".
C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
S. "¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?"
C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:
S. "Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios".
C. Jesús respondió:
+ "Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo."
C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo:
S. "Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?"
C. Y ellos contestaron:
S. "Es reo de muerte".
C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo:
S. "Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado".

S. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo:
S. "También tú andabas con Jesús el Galileo".
C. Él lo negó delante de todos diciendo:
C. "No sé qué quieres decir".
C. Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí:
S. "Este andaba con Jesús el Nazareno".
C. Otra vez negó él con juramento:
S. "No conozco a ese hombre".
C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron: 
"Seguro; tú también eres de ellos, 
se te nota en el acento".
C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo:
S. "No conozco a ese hombre".
C. Y en seguida cantó el gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: "Antes de que cante el gallo me negarás tres veces". Y saliendo afuera, lloró amargamente.

Jesús conducido ante Pilato La muerte de Judas
Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y atándolo lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces el traidor sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de palta a los sumos sacerdotes y senadores diciendo:
S. "He pecado, he entregado a la muerte a un inocente".
C. Pero ellos dijeron:
S. "¿A nosotros qué? ¡Allá tú!"
C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, 
recogiendo las monedas, dijeron:
S. "No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas porque son precio de sangre".
C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía "Campo de Sangre". Así se cumplió lo escrito por Jeremías el profeta: "Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor".

Jesús ante Pilato  Jesús y Barrabás
Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:
S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"
C. Jesús respondió:
+ "Tú lo dices".
C. Y mientras la acusaban los sumos sacerdotes y los senadores no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
S. "¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?"
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado.
Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera.
Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:
S. "¿A quien queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman Mesías?"
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia.
Y mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
S. "No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él"
C. Pero los sumos sacerdotes y los senadores convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:
S. "¿A cuál de los dos queréis que os suelte?"
C. Ellos dijeron:
S. "A Barrabás".
C. Pilato les preguntó:
S. "¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?"
C. Contestaron todos:
S. "¡Que lo crucifiquen!"
C. Pilato insistió:
S. "Pues ¿qué mal ha hecho?"
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
S. "¡Que lo crucifiquen!"
C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia del pueblo, diciendo:
S. "Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!"
C. Y el pueblo contestó:
S. "¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!"
C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotado, lo entregó para que lo crucificaran.


La coronación de espinas   La crucifixión de Jesús  Injurias a Jesús crucificado
Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y trenzando una corona de espinas se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha.
Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:
S. "¡Salve, rey de los judíos"!
C. Luego lo escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella en la cabeza.
Y terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.

Al salir, encontraron un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz.
C. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir "La Calavera"), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo, probó, pero no quiso beberlo.
Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo.
Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: "Este es el Rey de los Judíos". Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Los que pasaban, lo injuriaban y decían meneando la cabeza:
S. "Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz".
C. Los sumos sacerdotes con los letrados y los senadores se burlaban también diciendo:
S. "A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel?
Que baje ahora de la cruz y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios?
Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?".
C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.
  
 

La muerte de Jesús
Desde el mediodía hasta la media tarde vinieron tinieblas sobre toda aquella región.
A media tarde, Jesús gritó:
+ "Elí, Elí, lamá sabaktaní"
C. (Es decir:
+ "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?")
C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:
S. "A Elías llama éste".
C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber. los demás decían:
S. "Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo".
C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.
Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rasgaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron.
Después que él resucitó salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba dijeron aterrorizados:
S. "Realmente éste era Hijo de Dios"

 

C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderle; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos.

La sepultura de Jesús
Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran.
José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. 
María Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.

A la mañana siguiente, pasado el día de la preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:
S. "Señor, nos hemos acordado que aquel impostor estando en vida anunció: "A los tres días resucitaré". Por eso da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: "Ha resucitado de entre los muertos". 
La última impostura sería peor que la primera.
Pilato contestó:
S. "Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis".
C. Ellos fueron, sellaron la pierda y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

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Entrada festiva hoy, unida al “se humilló a sí mismo”. No nos acostumbraremos a un Dios humillado
Jefes, Judas, apresado, solo, sanedrín, condenado, azotado, Pedro, soldados, asesinado ¿Qué más?
La Semana Santa, iniciada hoy, es el pórtico de la celebración del gran acontecimiento: LA PASCUA
Aspectos de Domingo de Ramos: triunfo y fracaso, aplauso y sufrimiento, muerte y gloria de Jesús
Si los que le aclamaron con ramos hubieran hablado el viernes…….el silencio de los “buenos”
No tengamos dependencia del triunfo, a Jesús también le tentó, pero lo suyo fue “hágase tu voluntad”

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AYUDA para la CELEBRACIÓN

«BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR»
Monición de Entrada.
Iniciamos hoy la gran Semana Santa de este año. Hemos venido para aclamar a Cristo el Señor, y llevamos en la mano ramos verdes
que son signos de vida. Es a Jesús que vamos a seguir a lo largo de estos días santos, en su entrada triunfal en Jerusalén, en su subida al Calvario, hasta la luz de la mañana de Pascua. Amigos, con esta celebración iniciamos la Semana Santa. No te quedes fuera de nuestro grupo, anímate y celebra estas fiestas de Pascua.
¡Aclamemos a Cristo el Señor!

Bendición de los Ramos: Comunidad: Señor Jesús, Tú que vienes en Nombre del Señor, te aclamamos con estos ramos verdes
que son signos de la vida que nunca termina
Ministro: Te suplicamos: Bendice + estos ramos y a los que los levantan hacia Ti para que seamos portadores de tu vida que es más fuerte que todas nuestras muertes, Tú, el Dios que vive por los siglos de los siglos.
Oración de Apertura. 
Comunidad: Señor y Dios nuestro, acabamos de aclamar a tu Hijo Jesús porque es Él quien nos salva.
Nos amó hasta el extremo y entregó su vida. Se dejó llevar por la muerte y clavar en la madera de la cruz. En el momento en que vamos a hacer memoria de su Pasión, te suplicamos: concédenos descubrir y comprender de verdad con qué amor nos amas, Tú el Dios que vive por los siglos de los siglos.

Una persona puede leer las moniciones antes de leer las lecturas.
Primera Lectura del libro de Isaías, escrito hacia el 740 antes de Cristo: Dios Vendrá en Mi Ayuda.
El Siervo de Dios, Sufriente, permanece fiel a su misión, incluso cuando es perseguido, ya que confía plenamente en Dios.
Segunda Lectura: Carta de San Pablo a los Filipenses escrita hacia el año 60. Jesús se humilló a sí mismo para hacerse uno de nosotros y para servirnos. Por eso Dios lo resucitó y le hizo Señor de todo.
Proclamación de la Pasión, según San Mateo escrito hacia el año 80: En su pasión y muerte Jesús es el Salvador anunciado por las Escrituras. Su muerte vencerá a la muerte y traerá vida a todos.

Peticiones, respondemos: Te lo pedimos Dios amigo. 
-- Señor, frente a nuestros hermanos angustiados por los problemas que los aquejan, concédenos encontrar la palabra que libera y el gesto que alivia. 
-- Tu Palabra, Señor, es fuente de paz y de unidad. Enséñanos a prestarle atención para que encontremos en ella la energía necesaria para el servicio de los demás. 
-- Por los cristianos que tiene que celebrar estas fiestas de manera clandestina por miedo a la persecución. Llénalos de tu paz.
Comunidad: Señor, a imagen de tu Hijo, queremos ser servidores de tu Palabra. Con Él queremos emprender el camino del amor a nuestros hermanos. Haznos capaces de atrevernos a dar nuestra vida por los demás. Tú que nos amas por los siglos de los siglos. Amén

Oración Prefacio:
Prefacio. Ministro: Te aclamamos, te felicitamos y te admiramos, por lo bien que nos explicaste la mejor manera de vivir, por cómo nos contaste quién es nuestro Dios padre y madre, porque nos abriste caminos nuevos y nos llenaste de ilusión, porque, aunque las cosas te fueron difíciles, llegaste hasta el fin, porque nos invitas a
vivir a tu manera y a contar con tu presencia. Comunidad: y porque sentimos, que caminas a nuestro lado... GRACIAS, JESÚS... TU PASIÓN MERECIÓ LA PENA. Queremos ahora unir nuestras voces
a las de todo el género humano, para bendecir tu nombre, aclamarte y proclamar tu infinita bondad. Santo, Santo…

Oración
Ministro: Realmente es nuestra obligación darte gracias, Padre Dios, y de modo especial en esta fiesta del Domingo de Ramos,
porque obra tuya es el universo entero y lo sigues sosteniendo,
porque somos fruto de tu amor y nos das la vida. 
Comunidad: Es justo que te demos gracias porque eres un buen Dios, que amparas a todos los seres humanos por igual, sin reparar si somos más ricos o más pobres, más o menos cultos, creyentes o no, más o menos cumplidores. 
Ministro: Queremos dedicar la semana que hoy comienza a recordar los últimos días de la vida de Jesús, su pasión y su muerte. Tenemos vivas todas las imágenes de sus sufrimientos a lo largo de aquel primer vía crucis, y de verdad que nos siguen doliendo en el alma. 
Comunidad: Pero también queremos ser conscientes de que otros muchos hijos tuyos están ahora sufriendo en sus carnes toda una pasión, que se nos están muriendo de hambre y sed y toda suerte de violencias. A modo de testamento, Jesús nos explicó en dos gestos y unas pocas palabras que nuestra vida, como la suya, no puede tener otro sentido que entregarla por amor a tantos hermanos que imploran nuestra ayuda. 
Ministro: Hoy te pedimos por nuestro Papa Francisco, por nuestro Obispo Florencio y por todas las comunidades cristianas del mundo. En un mundo en crisis, donde la esperanza brilla por su ausencia, como iglesia que somos, queremos ser profetas de la esperanza. 
Comunidad: Te agradecemos, Señor, ahora todo lo bueno que han hecho por nosotros nuestros familiares difuntos, que ya sólo viven en ti. Nos unimos en una sola comunidad a todas las personas de buena voluntad, para prometerte que pondremos todo nuestro empeño en hacer un mundo más justo y solidario, por Cristo con Él y en Él

Oración de envío
Hoy, Señor, te damos gracias,
te proclamamos “Bendito”.
Te queremos y admiramos
porque eres un “REY” distinto
Entras en Jerusalén
sobre un humilde borrico.

Viniste para servir y no para ser servido.
No te acompañan soldados,
sino la gente y los niños.
Sus espadas y sus lanzas
son verdes ramos de olivo.
No llevas carros de guerra
para matar enemigos.
Eres, Señor, REY DE PAZ”,
a todos llamas amigos.

En los labios de la gente
no suenan marciales himnos.
Sólo cantos de alabanza
se escuchan por el camino.
Nosotros. “Bendito REY”,
queremos seguir tu estilo:
ser pobres, humildes, mansos,
solidarios y pacíficos.

Aunque muramos contigo
en la cruz del sacrificio,
Señor, en el corazón, 
te reservamos un sitio.


Meditación del Papa
En el centro de esta celebración, que se presenta tan festiva, está la palabra que hemos escuchado en el himno de la Carta a los Filipenses: “Se humilló a sí mismo”. La humillación de Jesús.

Esta palabra nos desvela el estilo de Dios y, en consecuencia, el que debe ser del cristiano:
la humildad. Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis:
nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde.

Humillarse es ante todo el estilo de Dios: Dios se humilla para caminar con su pueblo, para soportar sus infidelidades. Esto se aprecia bien leyendo el Libro del Éxodo:
¡Qué humillación para el Señor oír todas aquellas murmuraciones, aquellas quejas!
Estaban dirigidas contra Moisés, pero, en el fondo, iban contra él, contra su Padre, que los había sacado de la esclavitud y los guiaba en el camino por el desierto hasta la tierra de la libertad.

En esta semana, la Semana Santa, que nos conduce a la Pascua, seguiremos este camino de la humillación de Jesús. Y sólo así será “santa” también para nosotros.

Veremos el desprecio de los jefes del pueblo y sus engaños para acabar con él.
Asistiremos a la traición de Judas, uno de los Doce, que lo venderá por treinta monedas.
Veremos al Señor apresado y tratado como un malhechor; abandonado por sus discípulos;
llevado ante el Sanedrín, condenado a muerte, azotado y ultrajado.
Escucharemos cómo Pedro, la «roca» de los discípulos, lo negará tres veces.
Oiremos los gritos de la muchedumbre, soliviantada por los jefes, pidiendo que Barrabás quede libre y que a él lo crucifiquen.
Veremos cómo los soldados se burlarán de él, vestido con un manto color púrpura y coronado de espinas.
Y después, a lo largo de la vía dolorosa y a los pies de la cruz, sentiremos los insultos de la gente y de los jefes, que se ríen de su condición de Rey e Hijo de Dios.

Esta es la vía de Dios, el camino de la humildad.
Es el camino de Jesús, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación.
(S.S. Francisco, 29 de marzo de 2015)

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
Los primeros cristianos celebraban la Pascua anual, máxima solemnidad del año, en una sola festividad. Todo se concentraba en ese día radiante y jubiloso, intensamente esperado y anticipado a lo largo de cada domingo del ciclo litúrgico.

Fue en el siglo IV cuando se comenzó a fragmentar la celebración de esa gran fiesta, quizá en Jerusalén, con el deseo de recorrer con Jesús incluso visiblemente el camino de la pasión.
Surgió entonces la Semana Santa, que se inicia precisamente con el Domingo de Ramos.

Estamos, pues, en el pórtico de la celebración del gran acontecimiento de la Pascua.
En él se concentran, de manera muy expresiva, sus dos aspectos principales: el triunfo y el fracaso, el aplauso y el sufrimiento, la muerte y la gloria de Jesús.

Fray Emilio García Álvarez
Convento de Santo Domingo. Caleruega (Burgos)


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ORACIÓN

EL PUEBLO QUE FUE CAUTIVO

El pueblo que fue cautivo
y que tu mano libera
no encuentra mayor palmera
ni abunda en mejor olivo.

Viene con aire festivo
para enramar tu victoria,
y no te ha visto en su historia,
Dios de Israel, más cercano:
ni tu poder más a mano
ni más humilde tu gloria.

¡Gloria, alabanza y honor!
Gritad: «¡Hosanna!», y haceos
como los niños hebreos
al paso del Redentor.
¡Gloria y honor
al que viene en el nombre del Señor!
Amén.

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https://www.youtube.com/watch?v=KujfHvCChuM

ARRIBA NUESTROS RAMOS

Arriba nuestros ramos cantando al Señor
Arriba nuestros ramos cantando al Señor
Bendito el que viene en el nombre del Señor
Jesús nuestra esperanza, Jesús liberador.

Era un domingo
allá en Jerusalén
cuando en un burrito
Jesús entra a padecer
Todo el pueblo humilde
lo salió a recibir
y con entusiasmo
comenzaron a decir.

Pero el mejor canto
que Jesús quiso escuchar
fue el canto puro
de los niños del lugar
Ellos saludaban
a Jesús liberador
Cristo el esperado
de los pobres del Señor.

Hoy también nosotros
te queremos recibir
y por tu camino
serte fieles hasta el fin
Cristo nos conduces
hacia el reino de la luz
marcas nuestra huella
con la sangre de la cruz.

Llegan ya los días
de la Pascua del señor
Cristo con su muerte
nos da vida y salvación
Juntos revivamos
el misterio de la cruz
y compartiremos
el triunfo de Jesús.


  **  Es mejor sufrir por la obra del Señor,
       y no que la obra del Señor sufra por nosotros  **

CONTIGO SIEMPRE

ABBÁ



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LA PALABRA nos guía a la EUCARISTÍA

La EUCARISTÍA nos guía a la VIDA

Sábado, 28 de marzo de 2026

 (semana 5ª de Cuaresma y 1ª del salterio)



La oración es también un arma para los débiles y para cuantos sufren alguna injusticia. Es el arma de la lucha espiritual que la Iglesia libra en el mundo, pues no dispone de otras armas. SS. Juan Pablo II

"Nuestra propia impaciencia cierra la puerta en contra de nuestras oraciones."

“Hay dos cosas que están unidas… la enseñanza y la oración; Dios quiere que aquel a quien Él ha colocado como maestro en su iglesia sea alguien asiduo a la oración.”


INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Santo Espíritu de Dios,
 en un instante en Pentecostés,
 transformaste a los discípulos miedosos, 
que se escondían en el cenáculo,
 en almas fuertes y ardientes.

 Tú los hiciste salir de aquel  encierro, 
lanzándolos a una  grandiosa empresa apostólica.

 Transforma ahora nuestros corazones,
 débiles y temerosos, 
en corazones  intrépidos 
desbordantes de alegría
Amén



Evangelio según san Juan 11,45-57
Para reunir a los hijos de Dios dispersos

Muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
"¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación."
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
"Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo,
y que no perezca la nación entera."
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año,
habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación;
y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.

Y aquel día decidieron darle muerte.
Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.

Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén,
antes de la Pascua, para purificarse.
Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
"¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?"
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba
les avisara para prenderlo.

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Jesús inaugura un reino separando fe y política: sólo era posible perdiendo todo poder en la cruz
Por la fe en el Crucificado y por eso enaltecido, con la nueva comunidad Dios domina en el mundo
La cruz era una “necesidad” divina que Caifás, con su decisión de motivación impura, ejecutó
Jesús sube a la fiesta desafiando a sus autoridades, vive momentos trágicos, los amigos tiemblan
Los jefes celebrarán la liberación de Egipto y contradictoriamente, planean la muerte de un profeta
Celebrar la pascua es empaparse del proyecto de Dios; es vivir profundamente enraizados en Jesús

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Meditación del Papa
Hemos dicho que Jesús, en su anuncio y en toda su obra, había inaugurado un reino no político del Mesías y comenzado a deslindar los dos ámbitos hasta ahora inseparables.
Pero esta separación entre política y fe, entre pueblo de Dios y política, que forma parte esencial de su mensaje, sólo era posible en última instancia a través de la cruz:
sólo mediante la pérdida verdaderamente absoluta de todo poder externo, del ser despojado radicalmente en la cruz, la novedad se hacía realidad.
Sólo mediante la fe en el Crucificado, en Aquel que es desposeído de todo poder terrenal, y por eso enaltecido, aparece también la nueva comunidad, el modo nuevo en que Dios domina en el mundo.
Pero eso significa que la cruz respondía a una “necesidad” divina y que Caifás, con su decisión, fue en último análisis el ejecutor de la voluntad de Dios, aun cuando su motivación personal fuera impura y no respondiera a la voluntad de Dios, sino a sus propias miras egoístas»
(Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, segunda parte, p. 66).

Jesús está viviendo momentos trágicos. Su sentencia de muerte está firmada y sube a Jerusalén, en medio de una enorme expectativa popular.
La gente se pregunta si irá o no a la fiesta, sabiendo que está desafiando a las autoridades del templo. Los dirigentes celebrarán la memoria de la liberación de Egipto y contradictoriamente, planean la muerte de un profeta.
Los discípulos tienen miedo. Caifás profetiza que la muerte de Jesús tendrá un valor salvífico universal.
Jesús está decidido a llegar hasta las últimas consecuencias: el Reino de su Padre Dios, vale su vida. Celebrar la pascua es una invitación a dejarnos empapar por el misterio de Dios y su proyecto; es una manera de vivir profundamente enraizado en Jesús.
Cada vez que compartimos lo que somos y tenemos, cuando nos ponemos al servicio de los demás, cuándo vivimos con coherencia y verdad, estamos celebrando nuestra adhesión a Jesús, a su vida y a su entrega.
Abramos nuestros oídos al evangelio y nuestro corazón a las llamadas del Espíritu.


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ORACIÓN

AYÚDAME, SEÑOR
A remar hacia las profundidades de las aguas de la fe
A lanzar, aunque me parezca inútil, las redes de la esperanza
A esperar, aunque me desespere, en lo que hago por tu nombre

AYÚDAME, SEÑOR
A confiar en tu Palabra
A fiarme de tus indicaciones
A orientarme, sin miedo alguno, en la dirección que me marcas

AYÚDAME, SEÑOR
A  sentirme  aquello que soy: pecador
A ser consciente de lo poco que soy
A ofrecerte lo escaso que tengo
A darme con lo mucho que Tú me das

AYÚDAME, SEÑOR
A no resquebrajarme cuando no hay resultados inmediatos
A no desinflarme cuando surgen dificultades
A no dejar de pescar, en terrenos que me parecen indiferentes

AYÚDAME, SEÑOR
A juzgarme indigno de ser tu asalariado
A sentirme inmerecido de Alguien tan excepcional como Tú
A considerarme limitado, ante Alguien tan magnánimamente perfecto

AYÚDAME, SEÑOR
A deslizarme del “yo” hacia el “nosotros”
A caminar de lo “mío” hacia lo “nuestro”
A pescar, no tanto en aguas tranquilas,
cuanto en aquellas otras que pueden dar, por Ti,
un feliz, soñado y sacrificado fruto.
Amén.

Javier Leoz
  
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https://www.youtube.com/watch?v=5tJPMDz2ei4&index=2&list=PL218846ACD39C70E9


LO QUE ME DUELE ERES TÚ

No me duele le cruz
ni la corona de espinas
Ni la lanza que cruelmente atravesó mi corazón

No me duelen ni los clavos
ni los crueles latigazos;
al fin todo lo he aceptado por amor.

Lo que me duele eres tú
porque estás desperdiciando
tanto amor que yo te he dado
pues te abrí mi corazón.

Lo que me duele eres tú,
prefieres seguir pecando
aunque eso te esté matando con dolor.
Lo que me duele eres tú

No me duele le cruz
ni la corona de espinas
Ni la lanza que cruelmente atravesó mi corazón

No me duelen ni los clavos
ni los crueles latigazos;
al fin todo lo he aceptado por amor.

Lo que me duele eres tú
que has perdido la esperanza
por no tenerme confianza
por no creer en mi perdón.

Lo que me duele eres tú
prefieres seguir perdido
que escuchar lo que te digo.

Lo que me duele eres tú

Tu amargura, tu dolor,
tu falta de compasión,

Lo que me duele eres tú,
tu pecado, tu traición,
tu dureza de corazón

Lo que me duele eres tú
que has perdido la esperanza
por no tenerme confianza
por no creer en mi perdón.

Lo que me duele eres tú
prefieres seguir perdido
que escuchar lo que te digo.
Lo que me duele eres tú

Y por eso estoy llorando,
por lo que me dueles tú

  
**   Cuando la voz de un enemigo acusa, 
     el silencio de un amigo condena   **

  
CONTIGO SIEMPRE

ABBÁ



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