17 de Octubre de 2012,miércoles
Si quieres que una planta tenga vida, debes regarla.
Si deseas mostrar que quieres a una persona, debes decírselo.
O R A R S I E M P R E
A DIOS ORANDO
Me pongo en presencia de Dios
-Me doy cuenta de que Él está aquí; Él me mira, me conoce, me penetra con su luz
-Orar es unirme con Dios que está presente delante de mí estos momentos...
Inicio con una invocación al Espíritu Santo:
Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Acto de esperanza:
Confío en Ti, Señor. Sé que miles de personas a veces confiamos en otras cosas como dinero, prestigio, posición social, las propias cualidades.... Pero yo quiero confiar únicamente en Ti.
Sé que nunca me vas a fallar y que siempre eres fiel. Espero en Ti para la salvación de mi alma y que me darás todo lo necesario para alcanzar la vida eterna.
Evangelio según San Lucas (11, 42-46)
Jesús dijo:
--“¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios!
Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas!
¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!”
Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo:
--“Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros”.
Entonces Jesús le respondió:
--“¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”
¡Ay de ustedes, fariseos! ¡Ay de ustedes, doctores de la ley!
La función de la Ley es garantizar lo mínimo en la vida social para alcanzar lo máximo en la vida diaria.
El problema es que, como cualquier institución, la Ley puede ser evadida con las mismas formalidades que se crean para cumplirla.
Esta situación paradójica recuerda el dicho popular: “hecha la ley, hecha la trampa”.
El texto presenta una serie de lamentaciones que hacen evidente un cumplimiento puramente formal de la Ley, en detrimento de un compromiso más auténtico y existencial.
La primera de ellas, pone en evidencia que exigencias absolutas como la justicia y la misericordia se ven burladas por mecanismos absurdos como el pago de impuestos por condimentos y especias. Si bien estos impuestos son importantes en orden a la sustentación del culto y los ministros, la relación con el prójimo y con Dios se ven relativizadas, al no concretar en actitudes, comportamientos y opciones la realización de la justicia interhumana.
Qué sentimientos surgen en mí al orar y reflexionar sobre la Palabra de Dios?
Me imagino a Jesús mismo sentado o de pie, cerca de mí y le abro mi corazón.
Orando al amanecer
Señor, desde el silencio de este día que nace,
vengo a pedirte paz, sabiduría y fortaleza.
Quiero mirar hoy el mundo con unos ojos llenos de amor;
quiero ser paciente, comprensivo y amable.
Quiero ver, más allá de las apariencias, a tus hijos, mis hermanos,
tal como tú los ves, tal como Tú me ves, para no mirar nada más que lo bueno de cada uno.
Cierra, Señor, mis oídos a todo lo que sea calumnia; guarda mi lengua de todo malquerer;
que sólo permanezcan en mí los pensamientos que te alaban.
Que yo sea de tal manera, que cuantos se acerquen a mí descubran tu presencia.
Lléname de todo lo tuyo, para que a lo largo del día te revele en todo y a todos.
Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen
Orando al atardecer
Un día más que se acaba. A esta hora, quiero acudir ante Ti
para presentarte las acciones de esta jornada,
como buen trabajador o administrador de los bienes que hoy me has concedido.
Aquí te presento lo que hoy he hecho;
respondo ante Ti de mis obras, de las buenas y de las malas.
Todo lo pongo ante tu mirada de Padre, porque sé que me amas y sé que me ayudarás,
para que mañana me «salgan» mejor las cosas.
Gracias por las cosas buenas que hoy he hecho.
Perdona las otras.
Acoge, sobre todo, Señor, los esfuerzos por caminar junto a Ti, en el día que acaba.
A tus manos entrego mi sueño y mi descanso, porque sé que no me dejarás solo.
Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen
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