NUESTRAS PARROQUIAS

Buscamos unas Parroquias que sean Comunidades generadoras de vida, en ella fuimos engendrados por el Bautismo, y ella acompaña a sus hijos desde que nacen hasta que mueren. Escuela en la que nos formamos y maduramos unos con otros en la fe por la evangelización y la formación, como tarea permanente de conversión personal y comunitaria, entendida como un proceso dinámico que nunca acaba, como experiencia profunda de Dios e interiorización de la vida de Cristo (Gál 2,20; Filp 1,21). Debe ser un lugar de encuentro y vínculo de comunión, casa abierta a todos, hogar de los pobres, plataforma misionera, donde aprendemos y vivimos en libertad, fermento de nueva humanidad. Atenta a los signos de los tiempos y a las necesidades de nuestra gente


Bizitza sortzen duen Parrokia baten bila gabiltza, bertan Bataioaren bidez sortu ginen, eta gure seme-alabei jaiotzetik hil arte laguntzen diena. Katekesi eta ebanjelizazioaren fedean hezten eta heltzen garen ikastetxea da, bihurtze pertsonal eta komunitarioko etengabeko zeregin bezala, inoiz bukatzen ez den prozesu dinamiko bat bezala ulertua, Jainkoaren esperientzia sakona eta Kristoren bizitzaren barnerapen bezala (Gal 2,20; Filp 1,21). Topagune eta elkarte-lotura izan behar du, denontzat irekitako etxea, behartuen etxebizitza, plataforma misiolaria, aske ikasi eta bizitu dezakegunak, gizarte berri baten hartzigarria.


viernes, enero 30, 2026

LIBRES PARA ELEGIR

 


Vivimos inmersos en un mundo que corre demasiado rápido, donde lo inmediato parece más valioso que lo profundo. Las redes sociales, la prisa, la necesidad de mostrar una vida perfecta… todo eso nos va disociando poco a poco de lo real. Entramos sin darnos cuenta en la rueda de la productividad, en la corriente de “cómo debería ser mi vida” según otros, olvidando pararnos a preguntar lo que de verdad importa: ¿qué quiere Dios de mí?, ¿hacia dónde me llama?

La fe nos recuerda que estamos llamados a honrar su plan y a responder con un “sí” confiado. Pero eso no es posible si no aprendemos a escuchar, a dar espacio para que su voz resuene en medio del ruido. No basta con dejar que nos guíe; hace falta confianza para elegirle a Él y su propuesta. Muchas veces, el miedo a decidir nos paraliza. Terminamos dejando que otros decidan por nosotros, arrastrados por la corriente de lo que dicta la sociedad, y así vamos apagando poco a poco nuestra libertad. Nos alejamos entonces de la llamada de Dios a una vida que se construye desde su amor. Y que no se nos pide elegir sin miedo, sino aprender a caminar con Él, confiando que no estamos solos.

Ser libres para elegir radica en confiar en el plan de Dios y así abrirle un espacio para que nos muestre ese plan y saber cómo decirle que sí.

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