Hace poco celebrábamos el misterio de la Santísima Trinidad.
En la homilía, el sacerdote nos explicaba que Dios es uno en tres personas.
Creo que, por mucho que intentemos comprenderlo, esa unidad siempre será un
misterio.
¿Acaso no dudábamos hace apenas un año de la unidad de la
Iglesia católica cuando falleció el papa Francisco? Mucha gente estaba
preocupada por si el siguiente Papa pertenecería a una corriente más liberal o
más conservadora, sin comprender que la única corriente que sigue el Papa es la
del amor de Dios y el amor de Jesús a su Iglesia, a nuestra Iglesia, en la que
cabemos todos.
Por aquel entonces, Luispo publicó junto a Ozores la canción
"Petrus", que esta semana ha sido relanzada junto a otros 26 autores
y grupos. Desde aquel momento, se convirtió en un ejemplo de unidad dentro de
la música católica. Sin embargo, si profundizamos en su letra, descubrimos que
ese unirse es solo el comienzo de algo mucho más grande.
Esta nueva versión comienza con unas palabras del papa León
XIV: «Vosotros sois la sal de la tierra, la luz del mundo, y el mundo necesita
un mensaje de esperanza». Ese mensaje de esperanza es la propia figura del
Papa. Puede parecernos simplemente un hombre vestido de blanco que reza en la
Ciudad Eterna, sentado en la sede de Pedro, y quedarnos ahí. Pero, desde que
Jesús entregó a Pedro las llaves de su Reino (Mt 16,18), este ha guiado a la
Iglesia como una nave sobre el mar.
Hay épocas en las que soplan fuertes vientos, arrecia el
temporal y aparecen rumbos que pueden hacernos dudar. Pero no debemos seguir
destellos pasajeros, sino al Amor verdadero, a Aquel a quien esperamos abrazar
algún día en la otra orilla. Si Jesús nos dejó la figura de san Pedro y de sus
sucesores, es para que podamos seguir las huellas de su santidad, porque el
Papa es reflejo del Buen Pastor que conduce al rebaño, la piedra firme de la fe
y de la unidad que ni el grito terrible del miedo ni el bramido del fuego
infernal podrán derribar.
Jesús pidió a Pedro que pastoreara sus ovejas (Jn 21,17),
que las cuidara. Del mismo modo, confía al Papa la misión de cuidarnos. Él es
la llave de su Reino, la cabeza visible de su pueblo y el signo de comunión de
un solo cuerpo. Porque donde está Pedro, está la Iglesia entera. "Ubi
Petrus, ibi Ecclesia".
Especialmente en estos días, alcemos la mirada y seamos una
Iglesia unida. Seamos uno en Cristo. "In Illo uno unum".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Bienvenido amig@, gracias por tu comentario