NUESTRAS PARROQUIAS

Buscamos unas Parroquias que sean Comunidades generadoras de vida, en ella fuimos engendrados por el Bautismo, y ella acompaña a sus hijos desde que nacen hasta que mueren. Escuela en la que nos formamos y maduramos unos con otros en la fe por la evangelización y la formación, como tarea permanente de conversión personal y comunitaria, entendida como un proceso dinámico que nunca acaba, como experiencia profunda de Dios e interiorización de la vida de Cristo (Gál 2,20; Filp 1,21). Debe ser un lugar de encuentro y vínculo de comunión, casa abierta a todos, hogar de los pobres, plataforma misionera, donde aprendemos y vivimos en libertad, fermento de nueva humanidad. Atenta a los signos de los tiempos y a las necesidades de nuestra gente


Bizitza sortzen duen Parrokia baten bila gabiltza, bertan Bataioaren bidez sortu ginen, eta gure seme-alabei jaiotzetik hil arte laguntzen diena. Katekesi eta ebanjelizazioaren fedean hezten eta heltzen garen ikastetxea da, bihurtze pertsonal eta komunitarioko etengabeko zeregin bezala, inoiz bukatzen ez den prozesu dinamiko bat bezala ulertua, Jainkoaren esperientzia sakona eta Kristoren bizitzaren barnerapen bezala (Gal 2,20; Filp 1,21). Topagune eta elkarte-lotura izan behar du, denontzat irekitako etxea, behartuen etxebizitza, plataforma misiolaria, aske ikasi eta bizitu dezakegunak, gizarte berri baten hartzigarria.


Pensando Pentsatzen

20-9-2022

Carta a comunicadores, políticos e intelectuales

(Por Blanca Mijares)

Querido comunicador, político e intelectual:

Si, querido porque tú sin saberlo eres parte importante de mi vida cotidiana. Tú por las noches ocupas el asiento más importante y central de la reunión familiar, mis cuatro hijos adolescentes, mi marido y yo esperamos escuchar y ver con interés sobre los sucesos de ese día, tus comentarios y análisis con la esperanza de saber un poco más y convertirnos en personas un poco más cultas. Pero, ese no es el único momento del día que compartimos tú y yo. Tú has sido mi copiloto durante los largos trayectos en automóvil llevando y trayendo niños, gracias a ti he aprendido junto con psicólogos, médicos, economistas, etc. sobre muchas cosas que me han resultado útiles o simplemente interesantes. Durante las interminables horas en las diversas salas de espera has compartido conmigo, a través de tu escritura, interesantes historias, hechos y análisis diversos. Y mientras realizo las labores del hogar también te escucho, eres tan importante en mi vida que hasta influyes en la forma en que me visto y si les recomiendo a mis hijos llevar suéter o no, gracias al pronóstico del clima.

Ciertamente lo más importante y por lo que tengo que agradecerte mucho, es tu ayuda a que nos formemos una idea de la realidad y de lo importante; definitivamente eres un educador. No te considero un amigo porque al amigo se le ve como igual, sino más bien como una autoridad en tu área y por lo mismo, todo cuanto dices o escribes tiene gran relevancia y llama a creer como verdad cuanto tú me dices. Gran responsabilidad tienes frente a la sociedad y frente a las nuevas generaciones, ya que eres modelo y punto de partida para la concepción del mundo y de la vida.

En muchas ocasiones he estado de acuerdo en lo que me comunicas y como la haces, pero en muchas otras no y esa es la razón de mi carta. Me atrevo a escribirte porque la comunicación es dialogo, no monólogo. Yo he mantenido una comunicación permanente contigo y desde dentro de mi corazón en muchas ocasiones te he respondido sobre muchos asuntos, pero creo que ya llego el momento de decirte lo que siento, tal vez no estés de acuerdo, tenme paciencia, no soy una autoridad, simplemente soy una ama de casa preocupada por la sociedad que les vamos a dejar a nuestros hijos (tu y yo).

El asunto es que tristemente he notado que en muchas ocasiones más que un amor a la verdad y al rigor profesional algunos de ustedes, no digo que todos, manipulan la información o la falsean  por motivos personales, económicos o de poder.

En otras ocasiones, tu discurso esta diametralmente alejado de la realidad de tu vida privada; o no te importa declarar cosas que pueden llegar a provocar odios o mal entendidos dentro de la sociedad con la consecuente violencia o agresividad entre grupos, etc., etc. Esto no puede seguir así ¿Acaso crees que soy tonta?, ¿Qué la verdad no cae por su mismo peso? Puedes engañarme en un primer momento y hasta manipularme a favor de tus intereses o ideologías; pero en el momento que descubro la verdad me siento traicionada y resentida contra ti. La reacción es tremenda, porque he creído en ti y haz defraudado mi confianza, ya no te creo nada y veo que así les pasa a otras personas. Dirás: “a mí que me importa si ya logre lo que buscaba”. Pues si te importa ya que tu actuar tiene consecuencias importantes para tu vida personal, familiar y social.

En primer lugar, te digo: ya basta de discursos falsos, dogmáticos y rígidos. Quiero oír argumentos que tengan rigor en la busque de la verdad y que no olviden lo que es relevante para nuestra vida cotidiana, para nuestras familiar y nuestro desarrollo personal y social. Quiero escuchar discursos  en los que se haga justicia al asunto que se trata, abordándolo con exactitud y el detalle que merece, con precisión y propiedad, bajo el parámetro de su relevancia a la perfección humana y social. No es solo idea mía, ya Sócrates hablaba del “bien vivir” sobre el “vivir bien” que parece el objetivo de algunos de ustedes.

En segundo lugar, te advierto que lo que te pido no hará tu trabajo ni más fácil, ni más ágil, al contrario tendrás que ir más despacio, pero con más eficacia. Tendrás que reflexionar sobre lo que dices y como lo dices y sobre la coherencia que tiene con tu forma de vida.

Cualquier persona de la profesión que sea ha de ser un amante de la verdad es decir, de la sabiduría. Para un piloto aviador no es cuestión de opinión la altura de un volcán, o para un dentista la muela que habrá que extraer. La verdad es objetiva y todos deseamos poseerla. Al respecto, como te dije antes, tu trabajo es crucial para que nosotros el común de los mortales podamos alcanzarla a través de tus palabras y de tus hechos. Por eso, en la labor que tu realizas es muy importante  que consideres la libre búsqueda de la verdad como un estilo de vida, a través del cual des sentido, hondura y plenitud a tu existir: que sea una búsqueda comprometida y responsable que involucre tu cabeza y tu corazón, y cuya labor sea la de aclarar, responder e iluminar las cuestiones que nos preocupan a todos.

El hombre se construye a través de sus acciones que van dejando una marca en él; así el que roba se convierte en ladrón, el que miente en mentiroso, y al contrario, el que práctica las virtudes (hábitos operativos buenos) es un hombre virtuoso y como ya lo decían los antiguos griegos al hombre le llama lo verdadero, lo bueno y lo bello, y por eso, son personas por las que sentimos gran simpatía, nos interesan y les creemos, independientemente de su posición social o educación.

Para lograr el prestigio tan deseado por ti, necesitas la disciplina de la voluntad, para trabajar con inteligencia hacia el continuado perfeccionamiento del conocimiento de tu área. Si no lo haces así serás como un loco que se deja llevar por su afectividad y opiniones personales perdiendo rigor en el discurso y veracidad frente al público. Tú que en ocasiones eres radical en tus opiniones recuerda que todos poseemos la capacidad de reconocer la verdad y que cada esfuerzo intelectual nos permite descubrir una pequeña parte del todo.

Recuerda que antes de descalificar algo que realmente desconoces, debes pensar que todos podemos aprender de los demás y de su experiencia, y que además, puedes estar equivocado o poseer sólo una perspectiva limitada del problema que se trate. La historia del conocimiento ha demostrado que toda opinión siempre puede ser enriquecida o transformada gracias a la aportación de los demás, pero para esto necesitas humildad y por lo tanto, no es fácil.


Te invito a que te imagines una conversación continuada en el tiempo acerca de los asuntos de la vida entre los sabios de la historia. Me imagino que te gustaría participar en ella. Para lograrlo y que se considere valiosa tu aportación  tendrás que hacerte cargo de las diversas posiciones que cada momento estén en litigio, más que desde un punto de vista intelectual, sobre todo desde un punto de vista práctico.

Sólo tras un análisis inteligente de todo lo que se ha dicho sobre el tema, a través de la historia y en el momento actual, serás capaz de hacerte una ideal más cercana a la verdad. En cambio, si aplicas prejuicios a la hora de elegir tus lecturas o tus fuentes antes de hacer tus declaraciones, nunca alcanzaras la verdad. Sólo cuando leas, reflexiones y cuestiones, mucho, lo que es mejor para el desarrollo del “buen vivir” tuyo, de tu familia, de tu país y del mundo, estarás en situación de poder aportar algo nuevo y práctico, no algo supuestamente innovador y llamativo, que se vende bien, pero que resulta inútil y en muchas ocasiones estúpido.


Debes amar y preocuparte por los que te escuchamos, entrar en sintonía con nosotros. Muchas  veces te veo tan alejado y tratando asuntos tan fuera de la realidad que me parece  como si viviéramos en mundos diferentes: yo el real y tú el imaginario que te has creado. Recuerda que lo que dices y como la haces es una proyección de tu propia vida.  Por lo tanto, necesitas llevar un estilo de vida que facilite el crecimiento personal, tanto el tuyo como el de las personas que te rodean, para lograr un estilo de vida mucho más humano, con todo lo maravilloso que eso implica. Tu labor por eso ha de ser no sólo el saber más, sino ser mejor, difundiendo un estilo de vida por el cual la búsqueda de la verdad, la belleza y el bien, en unión con los demás, para el  crecimiento común, sean los elementos que determinen tus opciones de vida.

Disculpa mi atrevimiento pero, como te dije al principio me eres muy querido y deseo que seas una mejor persona en beneficio tuyo y porque así podrás colaborar al mejoramiento de mi mundo y de todos sus problemas. Voltea a verme, voltea a ver la realidad de todas las familias y aprende a querernos y a darnos la importancia que nosotros te ofrecemos dentro de nuestros hogares y no nos defraudes.





17-8-2022

Así es la vida

No quiero malgastar ningún segundo, miro la vida en su belleza, sin pensar que un día puede que caduque

No hay final para mí y tampoco para aquellos a los que amo. Están protegidos por el mismo halo sobrenatural que a mí me protege.

después del último aliento de vida estarán Dios y los míos esperándome. 

El final de mi vida no lo elijo yo

no puedo elegir el momento de irme aunque quiera.

El suicidio no es la respuesta, no tengo derecho a acabar con ese don 

¿De qué valen esas vidas que se sostienen en medio de sufrimientos?

La vida es un regalo

No elijo yo cómo irme,

Acepto que los demás están el tiempo que Dios les regala junto a mí,

cuidar el amor y las relaciones para que no se pierda lo que tengo, Aprovechar el presente

No quiero malgastar ningún segundo. Miro la vida en su belleza, sin pensar que un día pueda que caduque.

No dejo de decir lo que pienso o siento, esperando un mejor momento.

El tiempo pasa y con él la vida vuela. 

vivir con pasión la vida.

Centrarme en lo importante

vivir dando la vida, sin miedo a perder el tiempo.

Gasto mis días como si fueran los últimos que tengo en mi poder. 

Nada permanece eterno ante mis ojos.

No tengo miedo a perderlo en cualquier momento, cuando la suerte o la vida así lo dispongan. Lo acepto sonriendo.

(Carlos Padilla Esteban en “aleteia”)



14-8-2022

Buscar la verdad, ser verdad

por Rosa Ruiz 

  

En estos días recordamos a dos mujeres que merece la pena conocer. Las separan siglos y dos trayectorias vitales muy distintas, pero ambas fueron buscadoras de la verdad. Dicho así suena algo grandilocuente pero, al final, ¿no es acaso lo que todos intentamos hacer día tras día? Y, ¿qué es la verdad? Quizá mirarse al espejo por la mañana y no espantarse de una misma; quizá no transigir con medias verdades y pequeños embustes que nos contamos para no llamar a las cosas por su nombre. Y qué difícil es a veces…

La primera mujer era judía y alemana. La primera que defendió una tesis doctoral de Filosofía en Alemania, nada menos que bajo la dirección de Husserl, quizá el filósofo vivo más influyente de la época, y con una calificación de summa cum laude. Nadie le regaló nada, evidentemente. Nadie se lo puso fácil. De hecho, intentó habilitarse para la cátedra en cinco universidades distintas (Gotinga, Múnich, Friburgo, Breslau y Kiel) y en todas fue rechazada por ser mujer. El propio Husserl no solo no hizo nada por ayudarla sino que intentó mantenerla subordinada en todos los sentidos, tanto intelectualmente como en la tareas que la exigía. Al parecer, ese fue el motivo por el que acabó rompiendo su relación con él para que otro joven filósofo ocupara su lugar y publicara parte de sus trabajos sin citarla, por supuesto: un tal Martin Heidegger.

Su tema de tesis fue “Sobre el problema de la empatía”. Se llamaba Edith y su número de prisionera en el campo de concentración nazi Auschwitz-Birkenau fue el 44074. Murió gaseada, junto a tantos otros, convertida al cristianismo y como monja carmelita.

Edith destacó desde niña por su capacidad intelectual, por su amor por la lectura y la soledad. Tenía todos los ingredientes para ser considerada, cuanto menos, rara. En su adolescencia eligió conscientemente abandonar la fe y declararse atea. Con la misma libertad, muchos años después, en el verano de 1921, tras leer la Vida de Teresa de Jesús toda una noche, escribió: “Cuando cerré el libro, me dije: esta es la verdad”. Evidentemente, nadie llega ahí en una sola noche. Sólo un viaje sincero de búsqueda puede conducirte hasta ese momento en que “ves” algo con tal claridad que ya no puedes dejar de verlo. Quizá por eso mismo, también escribió mucho más tarde, repasando su vida:

“Mi anhelo por la verdad era ya una oración (…) Creía que llevar una vida religiosa significaba renunciar a todas las cosas terrenas y vivir solamente con el pensamiento puesto en Dios. Gradualmente, sin embargo, me he dado cuenta de que este mundo exige de nosotros otras muchas cosas… Creo, incluso, que cuanto más se siente uno atraído por Dios, más debe salir de sí mismo, en el sentido de dirigirse al mundo para llevar allí una razón divina para vivir“.


La otra mujer se llamaba Clara, italiana, hija de un caballero rico, con bastante poder y una madre de familia noble y feudal. Fue creciendo en un entorno de corrección social y religiosa, sin duda la joven guapa, dulce y tranquila de la que toda familia de bien quiere presumir.

El único problema fue que Clara pensaba por sí misma y a los 18 años, escuchando los supuestos desvaríos de otro buscador –Francisco-, descubrió que solo sería feliz plenamente libre, sin depender de nada ni de nadie. Y sintió que había “visto” y ya no podía dejar de ver. Y tomo la decisión de dejar su casa y unirse a este joven Francisco, que andaba mendigando y cantando por las calles, como si no hubiera nada de lo que preocuparse que no fueran los mismos pobres que le rodeaban.

Clara de Asís buscó la verdad con la misma honestidad que Edith Stein, aunque por caminos distintos. Ambas sufrieron las críticas y el rechazo de una sociedad que no entendía semejante libertad en mujeres. Ambas conocieron el dolor de que tu propia familia o tu entorno más cercano dude de ti. Ambas -creo yo- fueron felices. Buscaron y encontraron la verdad. Que quizá no es otra cosa que vivir despiertas, sin dar nada por hecho ni acabado, sin miedo a tomar decisiones, decididas a vivir en la inseguridad de caminos no trazados con tal de no quedarse en lo conocido y seguro si el corazón te dice que no es por ahí.

Y me recuerdan a hombres y mujeres, aquí y ahora, que intentan cada mañana hacer lo mismo: buscar la verdad, ser verdad, al menos en la medida que nos es posible a cada uno. Puede que no sean muchos. No cotiza al alza la verdad. Son mucho más asequibles otros saldos y apenas lo nota la mayoría. Pero merece la pena intentarlo.

A todos los que “habéis visto” algo y ya no podéis dejar de verlo; a todos los que en estos días tomáis decisiones incómodas buscando ser un poquito más verdad. Para todos vosotros estas líneas.

La verdad duele pero quizá es de las pocas cosas que merece la pena entregar en medio del mundo. La verdad y el amor que es, en definitiva, lo más verdadero que puede movernos en la vida.







20-7-2022

que no nos han expulsado de ningún paraíso:

«Siempre hemos estado fuera. En verdad, y por suerte, aquí el paraíso es

imposible. Nuestra condición es la de las afueras […] 

Aquí en las afueras, cuesta muchísimo moverse medio palmo en la buena dirección. Es el medio palmo hacia la comunidad fraterna que vive. […] 

La condición humana es la de las afueras del paraíso imposible. […] 

Si nos desplazáramos medio palmo, continuaríamos todavía en las afueras —más allá de las afueras hay afueras— pero todo sería diferente. 

Sin embargo, estos nueve o diez centímetros exigen un esfuerzo tan grande, o una disposición tan especial, que pocas veces se recorren. 

Algunas veces sí. El desplazamiento es, al mismo tiempo, personal, político y religioso, y se alude a él con palabras como ascesis, revolución y conversión, respectivamente. A la distancia de medio palmo. 

Bien, en verdad, la distancia decisiva es de un palmo. 

Pero sin duda nosotros solos no podemos recorrerla entera. 

Nuestro horizonte personal y político lo tenemos a medio palmo. 

Hay continuidad entre nuestra situación y la de medio palmo más allá. 

Es importante situar bien este “más allá”. 

Si imaginamos un camino, el medio palmo no es hacia adelante. 

Si imaginamos el perímetro de una circunferencia, el medio palmo no es ni hacia el exterior ni hacia el centro. Es medio palmo hacia dentro, hacia el fondo, hacia el trasfondo en profundidad. 

Desplazamiento que, al hacerse, no se convierte nunca en una posesión definitiva. Pronto vuelve a quedar pendiente, y hay que repetirlo. 

Sin embargo, nunca es en vano, porque cada vez que se recorre, da frutos. 

El desplazamiento ha sido realizado por personas anónimas y sencillas; por sabios humildes y un puñado de filósofos; por revolucionarios e individuos comprometidos políticamente; por personas de auténtica vida espiritual y, sobre todo, por la buena gente.

Todos ellos han contribuido a cambiar el mundo que, sin embargo, está todavía por cambiar».

«Apenas medio palmo» nos puede parecer poco. Sin embargo, «Poco es mucho; poco es todo. Según como, casi-nada, puede ser casi-todo. Medio palmo, y ahora mismo podríamos habitar unas afueras sin violencia, justas y fraternales. Evitaríamos todo el daño que nos hacemos a nosotros mismos, y afrontaríamos más unidos el mal inevitable vinculado a nuestra condición finita y mortal. 

En el pasado, si todas las personas lo hubieran recorrido, se habrían evitado montañas de sufrimiento y de víctimas de la violencia y la injusticia. 

Pocos centímetros hubieran bastado para impedir la aparición de los peores genocidas de la historia; pocos centímetros hubieran bastado para prevenir el estallido de muchas guerras; pocos centímetros, y la miseria no hubiera azotado el mundo tal como lo ha hecho ni mucho menos lo azotaría ahora». 

(tomado de Josep Maria Esquirol)



25-6-2022

Formas de rezar, formas de querer

Existen formas de rezar de las que tal vez ya hayas escuchado: la lectio divina, la oración mental, la contemplación… 

Cada uno encuentra una manera que mejor le ayude durante un tiempo determinado. Hay veces en las que nos servirá meditar con una lectura espiritual, otras sentarnos en silencio y mirar al Santísimo que nos devuelve la mirada. 

Pero, ya que te he hablado de detalles de amor e historias inesperadas, quisiera hablarte de formas de rezar inesperadas. Esas que pueden sazonar tu día a día para que el amor esté siempre a punto. Para ser creativos en el romance divino. 

Son formas de rezar que te darán presencia de Dios, mientras trabajas o cumples tus responsabilidades. Te ayudarán a llegar «empapado» de esa presencia cuando llegue la hora de rezar. Con seguridad, entonces podrás rezar mejor. 

Otras son formas de rezar que pueden ayudarte en el tiempo en que te sientas y buscas un tema para tratar con Él. O reavivar el alma cuando está entumecida por el cansancio y necesita un empujoncito. 


1. «Señor, esta te la dedico a Ti»

Volviendo a citar al Padre de la Iglesia, San Agustín decía que «el que canta reza dos veces». Tal vez ya lo sabías. Esto es muy útil para expresarnos ante Dios, especialmente para ayudarnos de la letra cuando no sabemos bien qué decir en la oración. 

Pero te diré algo más: ¿sabías que puedes cantar una canción de Imagine Dragons, Mumford & Sons, Ed Sheeran o The Killers y agradar a Dios?

Cuando hay canciones que hablan de un amor humano limpio, puro, noble… ¿por qué no podrías dedicárselas a Dios? San Josemaría Escrivá decía que a él le encantaba cantar canciones «de amor humano, a lo divino».

¿Estás pensando en algunas en especial? Adelante, que también son formas de rezar. 


2. Rezar con la mirada

Contemplar un cuadro, se puede convertir en oración. Los temas espirituales o bíblicos pueden ayudar aun más. Esto también podemos conocer como «Visio Divina». 

Meditar ante el Hijo Pródigo de Rembrandt, contemplar la Anunciación desde la mirada de Fra Angelico o sobrecogernos ante La Piedad de Miguel Ángel… son formas de rezar. 

Mediante lo visible, aprendemos a contemplar lo invisible. Mediante los sentidos, capaces de captar pequeños destellos de belleza, entablamos conversación con la Belleza. 


3. La oración de los sentidos

Tal vez ya sabes lo importante que es realizar pequeñas mortificaciones. No solo durante cuaresma, sino en cualquier tiempo litúrgico. Este «negarse» algo nos ayuda a forjarnos, con espíritu deportivo, para adelantar en el combate espiritual. Para ayudar a cargar una partecita de la Cruz.

Pero, ¿sabías que también es una oración? Es la oración de los sentidos. Cuando dejas de darte un gusto, porque ese gusto ofreces a Dios… se transforma en oración.

Una oración discreta, pequeña, que puede salpicar tu día entero. 


4. Otras formas de rezar: el trabajo y el descanso

Al despertarnos y hacer un breve ofrecimiento de obras, le entregamos a Dios el día entero. Luego, podemos repetir y renovar este ofrecimiento a la hora de empezar a trabajar. 

Porque tal vez no podamos estar «charlando» con Dios mientras nos ocupamos de temas delicados que exigen toda nuestra atención. Pero, como antes de comenzar le hemos ofrecido ese tiempo y esfuerzo, todo lo que quepa en ese tiempo y todo lo que emprendamos con amor, serán formas de rezar. 

¡Y el descanso también! Cuando cambias de actividad por alguna más placentera, ¿piensas que no vale? Puedes ofrecerle una partida de ajedrez, la lectura de un libro, una caminata con tu perro… e invítame a Él a que descanse contigo. 


5. Besos y miradas… también son formas de rezar

Como dije, quizás mientras trabajas no puedes rezar una estampa o siquiera decir una jaculatoria. Pero puedes, de vez en cuando, dirigir una mirada al crucifijo – que te invito a tener en tu mesa de trabajo – o incluso besarlo. 

O una mirada a la Virgen, y dejar que ella entienda lo que le dices sin palabras: «ayúdame con esto, que está difícil», «ayúdale a tal compañero», «dame paciencia». 


6. Mensajitos breves, todo el día

Suena el celular. Es una notificación de WhatsApp. Es la persona que quieres, que te envía un breve mensaje con cariño. Sabes que no pueden hablar más en ese momento, pero te alegra saber del otro. Recibes con gratitud ese pequeño gesto de amor. 

Eso son las jaculatorias. Un pequeño mensajito que envías a Dios, entre una actividad u otra. Mientras subes una escalera. Cuando esperas el ascensor. Al reiniciar la computadora. 

El tiempo no da para charlar, pero necesitas decirle al menos unas palabras que se transforman en formas de rezar. 

Están algunas conocidas: «Señor mío y Dios mío», «Tú sabes que te amo», «ayúdame más», «haz mi corazón semejante al Tuyo», «en Ti confío», y un infinito etcétera. 

Puedes buscar en la Biblia y encontrarás entre salmos y otras lecturas algunas frases que puedes repetir durante el día. Pero también puedes inventar las tuyas… tú sabes lo que te gustaría decirle a la persona que más quieres en el mundo.


Un último recordatorio…

Como dije, es necesario tener el diálogo con Dios. No descuidar el espacio para hablar de «tú a tú» con Él. Es importante procurarnos un tiempo que podamos reservar de manera exclusiva para charlar con el Señor. 

Por eso – quiero insistir una última vez – aunque convirtamos nuestras actividades en oración o recemos algunas jaculatorias para permanecer en presencia de Dios, no elimines los espacios más extensos y exclusivos para la oración mental. 

Volviendo a las historias de amor: piensa en una relación de pareja. Enviar flores a una novia, ¡es buenísimo! Ella lo agradecerá. Agradecerá el detalle, y el mismo puede avivar el amor. 

Pero si cada vez que quiere hablar contigo no atiendes el celular, no te tomas el tiempo para visitarla, no quieres devolverle las llamadas… ¿Es, verdaderamente, una historia de amor? ¿Cuánto durará?

Lo mismo con Dios. Podemos ofrecer una pequeña mortificación o rezar una jaculatoria, para ponernos en presencia de Él. Y aunque son lindas formas de rezar para tenerlo presente, el amor es expansivo. Quiere dar más y necesita cada vez dar más. Hasta querer darse. 

Llega un punto en que un pensamiento de pocos segundos necesita pasar a pocos minutos. Luego, unos minutos más. Quizás, varios más. 

No solo por lo que tú puedas decirle a Él, sino porque ansías escucharle. Necesitas abrir el espacio para que Él alumbre, Él responda, Él inspire. 




17-5-2022

Deconstruir a Jesús

«Jesús fue un ciudadano letrado, un hombre culto, no fue un artesano analfabeto... 

El Jesús histórico no fue sacerdote, sino que mantuvo distancia con los rituales de su tiempo, 

Tampoco era profeta. 

Jesús era más bien un maestro, hablaba en el lenguaje de los relatos... Cristo es el paradigma del autoconocimiento de Occidente. Nadie en la historia de la humanidad ha tenido capacidad de decir yo como lo ha dicho Jesús de Nazaret: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida... 

El Reino de Dios no tiene que ver nada que ver con un logro sociopolítico, sino con una nueva manera de ser y de estar en el mundo, una consciencia unitaria y unitiva de la que Jesús habla constantemente en sus palabras.»

(Vida Nueva digital)



19-4-2022

Para repensar las actitudes (mías y del mundo)

No sólo de pan vive el hombre Lucas 4, 1-13

Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo darás culto

No tentarás al Señor tu Dios         

¡Qué bueno es estarnos aquí!          Lucas 9, 28-36

Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadle

Yo la cuidaré a ver si da fruto. Si no, córtala Lucas 13, 1-9

Este hijo mío estaba muerto y ha revivido; perdido y lo hemos encontrado Lucas 5, 1-32

Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no peques más Juan 8, 1-11

También vosotros debéis lavaros los pies unos a otros Juan 13, 1-15

Este es mi cuerpo, que va a ser entregado por vosotros.           Lucas 22, 19-20

También vosotros debéis lavaros los pies unos a otros                          Juan 13

Perdónalos porque no saben lo que hacen                                              Lucas 23, 34                
Este es mi cuerpo, que se entrega por vosotros                                      Lucas 22, 19

¡La paz esté con vosotros!                                                                      Juan 20, 21 

Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra                                  Colosenses, 3,2
La persona mira al cielo, el animal mira al suelo (sabiduría popular)

El Mesías padecerá, resucitará, y en su nombre se predicará la conversión  Lucas 24, 46.47

Vosotros sois testigos de esto                                                                  Lucas 24, 48

 












27-2-2022

Árboles sanos, corazones buenos, guías ciegos.

En una sociedad dañada por tantas injusticias y abusos, donde crecen las «zarzas» ¿qué podemos hacer cada cual para sanar un poco la convivencia social tan dañada entre nosotros?
Crear en nuestro entorno unas relaciones diferentes hechas de confianza, bondad y cordialidad.
¡Qué importante es ofrecer refugio, acogida y escucha a tantas personas maltratadas por la vida!.
No necesitan recetas para resolver su crisis. Necesitan a alguien que comparta su sufrimiento y ponga en sus vidas la fuerza interior que las sostenga.

Gracias, Señor, por tantas personas que siembran esperanza a su alrededor. Junto a ellas siempre crece la vida.
La manera más sana de luchar contra el mal en una sociedad tan dañada como la nuestra es hacer el bien
El pensamiento de Jesús es claro: el hombre auténtico se construye desde dentro.
No se trata de vivir cínicamente al margen de la ley, pero sí de humanizar las leyes viviendo del espíritu hacia el que apuntan cuando son rectas.
Podemos adornar al ser humano con cultura e información; 
podemos hacer crecer su poder con ciencia y técnica. 
Si su interior no es más limpio y su corazón más capaz de amar, su futuro no será más humano. 
«El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal». Así decía Jesús.

Tal vez se nos ha olvidado que sólo alimenta y enriquece de verdad aquello que somos capaces de escuchar en lo hondo de nuestro ser.
Pareciera que el bien no brota de nosotros espontáneamente. 
Hemos de cultivarlo y hacerlo crecer en el fondo del corazón.
Muchos de nosotros hemos sido educados en un clima de optimismo y fe ciega en la eficacia de la ciencia.
Sin embargo, en los ambientes científicos ya no se respira hoy el optimismo de hace 30 años. 
El progreso científico no se identifica sin más con el crecimiento del ser humano. 
La ciencia puede ofrecernos soluciones técnicas para los diversos problemas, pero no podemos esperar de ella la solución del ser humano como problema.
La ciencia es ciega. Carece de dirección. No tiene conciencia.
¿No necesita este progreso científico una dirección desde la fe en un Dios salvador del ser humano?
¿No está pidiendo todo este desarrollo una orientación moral que lo encauce hacia la construcción de una humanidad más justa, más fraterna y más liberada?

Según el ejemplo gráfico de Jesús, cuando un ciego guía a otro ciego, corren el riesgo de caer los dos en el hoyo. Nosotros hemos caído ya en la espiral del crecimiento por el crecimiento
Quizá la fe, lejos de desaparecer, se haga más necesaria que nunca para guiar a una humanidad necesitada de luz y sentido.

(tomado de José Antonio Pagola)



23-2-2022

LA IGLESIA SINODAL

¡Qué bueno es ir viendo a los compañeros de camino!

Los sueños no son para los dormidos

https://www.iglesiasinfronteras.org/


Hoy vemos a la IGESIA de AMÉRICA LATINA

Hacia una Iglesia más sinodal

La que debería ser la Sexta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, se ha transformado por iniciativa del papa Francisco en la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, una Asamblea en la que se ha querido privilegiar la participación de todo el pueblo de Dios y que afianza a la Iglesia Latinoamericana en el camino de la sinodalidad.

Del 21 al 28 del pasado mes de noviembre, tuvo lugar en México la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe. 
Este acontecimiento, histórico en la vida de la Iglesia, convocó en la capital mexicana a más de un centenar de personas, entre obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y laicas, procedentes de todos los rincones del continente, y a unos mil participantes de manera virtual.

Tuvo una fase preparatoria llamada “proceso de escucha”, que duró varios meses y que supuso un exhaustivo trabajo en el que se dio la oportunidad a todos los miembros de la Iglesia latinoamericana y de distintos ámbitos de la sociedad civil a expresar sus inquietudes, preocupaciones, esperanzas y propuestas. 
Según los organizadores, en esta fase participaron alrededor de 70 mil personas.

Lo que sonó con más dolor para los asambleístas fue el clericalismo que se percibe en la comunidad eclesial.

Entre las esperanzas figura de manera particular la que están dando el pontificado y el magisterio del papa Francisco, su liderazgo espiritual y su coherencia. 

Suscitan también esperanza el crecimiento del papel de la mujer y su compromiso en la sociedad y en la Iglesia, la conciencia creciente del necesario cuidado de la Casa Común, la ecología integral y las acciones en defensa de los derechos humanos. 

Manifestaron también su confianza por el hecho de que “muchos jóvenes se organizan y asumen nuevos compromisos, respondiendo a las necesidades del mundo, las necesidades ecológicas y buscan, de modo creativo, nuevos caminos de evangelización”.

Elaboraron una lista con 41 desafíos con sus correspondientes orientaciones pastorales, de los cuales seleccionaron los 12 que consideraron más importantes, que no suprimen los 29 restantes,


LOS 12 DESAFÍOS PASTORALES DE LA ASAMBLEA ECLESIAL

Los asambleístas elaboraron una lista con los 12 retos principales para la Iglesia en la región con sus correspondientes orientaciones pastorales:

1. Reconocer y valorar el protagonismo de los jóvenes en la comunidad eclesial y en la sociedad como agentes de transformación.

2. Acompañar a las víctimas de las injusticias sociales y eclesiales con procesos de reconocimiento y reparación.

3. Impulsar la participación activa de las mujeres en los ministerios, las instancias de gobierno, de discernimiento y decisión eclesial.

4. Promover y defender la dignidad de la vida y de la persona humana desde su concepción hasta la muerte natural.

5. Incrementar la formación en la sinodalidad para erradicar el clericalismo.

6. Promover la participación de los laicos en espacios de transformación cultural, político, social y eclesial.

7. Escuchar el clamor de los pobres, excluidos y descartados.

8. Reformar los itinerarios formativos de los seminarios incluyendo temáticas como ecología integral, pueblos originarios, inculturación e interculturalidad y pensamiento social de la Iglesia.

9. Renovar, a la luz de la Palabra de Dios y el Vaticano II, nuestro concepto y experiencia de Iglesia Pueblo de Dios, en comunión con la riqueza de su ministerialidad, que evite el clericalismo y favorezca la conversión pastoral.

10. Reafirmar y dar prioridad a una ecología integral en nuestras comunidades, a partir de los cuatro sueños de Querida Amazonía.

11. Propiciar el encuentro personal con Jesucristo encarnado en la realidad del continente.

12. Acompañar a los pueblos originarios y afrodescendientes en la defensa de la vida, la tierra y las culturas.    






12-1-2022

El “Big Data” y el Dataísmo

Javier Pons en "Monasterio Virtual de Espiritualidad"

Últimamente nos están bombardeando con una serie de datos que conducen “inexorablemente” a pensar en un “hombre tecnológico” que acabará siendo parecido a un dios; eso sí, con atributos bien distintos a los que han sido concebidos hasta hoy por el hombre realmente existente. La persona está pasando a ser controlada por algoritmos que saben todo de él y que pronto determinarán todo sobre su vida. Se acabó el ámbito de lo privado, de lo personal, de la intimidad de cualquier tipo.

Así como parece que todo se consulta en Google o en Wikipedia, en Facebook o en Amazon, pronto ese “todo” se extenderá a esferas que no podemos ni imaginar: no solo hablamos de cuestiones de salud, sino de amores, pensamientos, parejas o incluso de decisiones vitales ante cualquier duda, problema o incomodidad que se presente en nuestra vida.

Ilustración de Steve Cutts

El uso de los móviles ha llegado a copar de tal forma las horas de nuestro día, que pronto parecerá ya un apéndice del cuerpo sin el cual somos incapaces de vivir, distraernos o sacarnos de cualquier duda o reto en el que la vida nos coloque. Pero cada clic que vamos dejando por ahí va dejando huellas claras de nuestras preferencias, de nuestros pensamientos, de nuestras elecciones. Y los que manejan los hilos de esas inmensas corporaciones juegan como quieren con esos millones de datos cruzados entre sí. Diríase que ellos saben más de nosotros que nosotros mismos. Y eso… irá avanzando. No ha hecho más que empezar. Estamos en los albores de ese hombre tecnológico, de ese “hombre-dios”.

Es posible que todo lo que se nos va inoculando en ese sentido nos suma en la depresión y el desconcierto, en la desorientación, en el miedo ante un futuro próximo tan incierto y controlado. ¿Qué queda de la persona, de su libre albedrío, de sus sentimientos, de sus emociones, de sus vivencias, de sus anhelos…? ¿No nos van preparando para que veamos “que no hay nada que hacer” y que “ese es el futuro inexorable que nos espera”?


SIN EMBARGO…

Tenemos la convicción interna de que eso es solo parte del panorama, es solo una posibilidad entre muchas, es solo el escenario que contemplan quienes creen que el pensamiento humano lo es todo, que la tecnología es el único camino a emprender, lo más excelente de la raza humana, lo último que nos queda.

Y, humildemente, discrepamos. Todas nuestras células gritan al unísono que existen muchos otros caminos; pero sobre todo que, por confiar, con tanto fideísmo en el pensamiento, estamos donde estamos: una Tierra maltrecha, un ser humano reducido y empequeñecido y una Naturaleza expoliada y maltratada en sus entrañas. Y debemos recordar con Shakespeare aquello de:

“Hay más cosas en el Cielo

  y sobre la Tierra, Horacio,

de las que tu Filosofía puede soñar”.


En ese reduccionismo y en ese pensamiento único en el que nos han educado y con el que nos siguen bombardeando, nos pretenden hacer creer que todo sale del pensamiento, de la técnica, del beneficio económico y de lo que llaman progreso y desarrollo. Pero no olvidemos que si muchos intelectuales nos hablan de la aparición de una nueva raza de Homo Deus u Homo tecnologicus, otro tipo de personas (sinceramente, se nos antoja, más profunda, ejemplar y humana) también hablan de que está emergiendo una nueva etapa, o raza humana, de personas conscientes de que no son ovejas, de que no son rebaño, de que son más bien seres espirituales conectados a una fuente global y a una conciencia Universal.

Seres como Madame Ghis, Krishnamurti, Humberto Maturana, Francisco Varela, Sergi Torras, Josep Pàmies, Ervin László, Xavi Galindo, Teresa Forcades o Heleno Saña nos hablan desde otra perspectiva y desde otra amplitud. Es verdad que no son todavía suficientemente conocidos por las mayorías, y que muchas personas ni siquiera han oído hablar de ellos (en eso estará nuestro trabajo), pero no hay duda de que mantienen otra visión que nos parece infinitamente más rica, holística y humana.

Basarnos, a estas alturas, tan solo en el camino trazado por los datos almacenados, los pensamientos, la física, los descubrimientos técnicos y los mayores beneficios económicos, nos anticipa como futuro lo que es reducir –una vez más- a la especie humana, olvidando las infinitas posibilidades inscritas sin duda en lo desconocido, en lo todavía no explorado por la ciencia, en las inmensas posibilidades de las potencias de las que no nos suelen hablar: nuestra capacidad de amor, de solidaridad, de imaginación, de vivir en fraternidad, de poesía, de danza, de belleza, de asombro, de silencio.

Olvidar en los análisis de futuro la Naturaleza, que nos da la vida y de la que salimos (humanidad viene del humus fértil de la tierra), olvidar por encima de todo el bien común, la paz, la alegría, la compasión, la armonía de nuestras emociones y de nuestras relaciones, olvidar la dignidad y el ser uno mismo, olvidar la comprensión y el silencio, olvidar la música y los abrazos, olvidar la sencillez y el desapego; pero, sobre todo, olvidar la dinámica de la vida que todo lo mueve, no parece que apunte a dar los mejores frutos (quizás sí los mejores dividendos).

Cuando todo se vaya quedando en la lógica (la cochina lógica que dirían entre otros Unamuno, Cervantes o Pío Baroja) me parece que, una vez más, nos están escatimando parte de lo que somos y vivimos, nos están ocultando quizás la parte más importante y esencial del vivir (“lo esencial es invisible a los ojos” hacía decir Antoine de Saint-Exupéry a su Principito). ¿No tendrá eso algo que ver con lo que hoy nos quieren decir los astrofísicos cuando nos dicen que toda la materia del Universo apenas forma el 4% de lo que captamos, que el 24% es materia oscura y que “el 72% del Universo es energía oscura” (es decir: ni idea)? ¿Cómo se atreven entonces ciertos “videntes”-filósofos-historiadores- modernos a explicarnos “por dónde va inexorablemente el futuro”?

Me parece que si nos olvidamos de la “mecánica del Universo”, de la “dinámica de la vida” que todo lo impulsa, la mente y la conciencia universales, la fuerza del Amor que todo lo puede, la capacidad de comprensión y de solidaridad del ser humano, la fuerza de la poesía, del arte y del silencio, estamos haciendo unos análisis basados únicamente en la razón, la tecnología, la ambición y espejismos de “diosicidad” que no tienen en cuenta para nada las capacidades de entrega, imaginación, amor y desapego de las que el ser humano parece que está justamente ahora empezando a tener conciencia.

Cada uno sabrá dónde pone su centro de atención y a qué dedica su vida; o mejor, cada uno sabrá si se deja arrastrar por el “realismo agorero de los que hoy dominan el mundo” o decide apostar por la Naturaleza, la conciencia y las fuerzas de la Vida e, inclinándose por una Antropología luminosa, decide colaborar en la emergencia, desde el corazón, la honestidad, el bien común, el compromiso y el ejemplo, de un ser humano más pleno y equilibrado, más autónomo y más consciente.

En definitiva: vida, conciencia y solidaridad o avances tecnológicos, ambición y beneficio propio. No es que hayamos de elegir entre blanco y negro, pero sí quizás podamos inclinarnos por una dirección u otra, apuntar una tendencia, dejarnos llevar por la vida o por la inercia. ¿Queremos basar nuestro futuro sobre los avances técnicos y el beneficio propio, o nos inclinamos por darle fuerza y vida a la emergencia de un ser humano superior que camine hacia la plenitud y el desarrollo de la semilla que le da origen?


27-12-2021

¿Qué es ser cristiano hoy?     (0piniones)

Llega Navidad, fiesta religiosa transformada en otra cosa, pero no para estos cuatro creyentes que explican por qué mantienen su fe en este siglo XXI.

(Carmen Rengel en The Huffington Post)


Llega la Navidad, la fiesta nacida de las Saturnales romanas y transformada por el nacimiento de Jesús, pero hoy cuesta encontrar su origen religioso, espiritual, bajo las toneladas de regalos, confeti y luces. En un país de base cristiana como el español, las Misas del Gallo no se llenan y, en casa, las retransmisiones televisadas desde Roma o Belén son un añadido más a las cenas familiares, una curiosidad de una vez al año que se pone de fondo y se puede eliminar a golpe de mando a distancia.


Es cada vez más la tónica general, pero siguen estando ahí los cristianos que sí viven la fiesta como el origen de todo, de su fe y su esperanza, de su modelo de vida y sus anhelos. También de la estructura poderosísima que lo sustenta. Estamos en el siglo XXI y hay en el planeta 2.500 millones de cristianos, el 33% de la población mundial. No hay confesión con más fieles. España tampoco ha dejado de ser católica, como vaticinaba Manuel Azaña: un 66% de los españoles aún se considera como tal, por más que la cifra baje año tras año y esté lejos de ese 92% que afirma haber sido educado como tal. Por el camino se han caído 12 millones de fieles, según un estudio del Pew Research Center.


En El HuffPost hemos hablado con cuatro personas de las que aún “creen”, “perseveran”, “militan”, en sus propias palabras. Estos son sus motivos para seguir siendo cristianos y su visión de lo que eso supone en nuestros días. 



“Es un afán por mejorarnos a nosotros y al mundo a través del amor”

“Soy cristiano por herencia, sí, pero también por elección. Me viene de familia, como a la mayoría, imagino; me lo dio el entorno, pero luego, en completa libertad, he podido elegir. El mandamiento en casa era ser feliz. Si sigo dentro es porque ser cristiano es militar en la piedad, la solidaridad y la justicia. Para mí eso es irrenunciable”. Habla Mauricio Jaén, cordobés de 52 años, abogado y activista vecinal.


Lo hace con firmeza y convencimiento. Rechaza etiquetas como “meapilas”, “fanático”, “iluso”, que dice que le regalan, entre bromas y veras, algunos de sus amigos y hasta familiares, porque es de misa dominical fija y hasta ha ejercido de catequista en Valencia o Murcia, donde lo ha llevado el trabajo. “Yo tengo fe, creo que algo trasciende al hombre, que hay un poder superior que está más allá de la ciencia. Tengo clarísimo que las cosas no empezaron como dice la Biblia y que lo que existen son mensajes muy profundos transmitidos como pedían los tiempos, para entenderlos entonces, pero llega un momento en que ni todas las pruebas científicas me dan respuestas a todo. Es como que tienes sed todo el tiempo. Con mi fe me sacio, pienso que hay algo por encima de todo, al principio del principio”, reflexiona. 


Defiende Jaén una fe “que movilice, no mustia, a la espera”, que cuaje en obras. “Lo de hechos son amores...”, afina. “Ser cristiano es creer y hacer. Es un afán por mejorarnos a nosotros mismos y al mundo a través del amor, que es la mayor lección que nos legó Jesús. Ese sí es un mensaje documentado en la historia y transmitido a lo largo de la historia que resiste a metáforas, imágenes y comparaciones”. 


A su entender, los “valores de compasión absoluta” son los que fijan su creencia, incluso en nuestros tiempos. “Yo no veo un alejamiento del cristianismo, sino al contrario. Con el coronavirus la gente tiene más preocupaciones morales, sobre los que tenemos cerca y a los que podemos hacer daño, sobre los que sufren o se entregan por los demás, como los sanitarios. Eso lo he hecho siempre: tratar de que mi vida responda al ejemplo de Jesús y construya sociedad, en mi barrio, en mi oficina o en mi familia. Justicia y perdón, eso es clave”, añade.


¿Y cómo lleva la estructura de la Iglesia a la que pertenece, la Católica, y sus polémicas, de los abusos sexuales a los negocios?

Resopla. “Es obvio que tiene que modernizarse. Igual que tiene que cambiar el lenguaje, tiene que tener una mirada más misericorde, empezando por sus propios pecados. Reconocerlos y asumirlos. 

Y abrir debates que antes no han estado presentes, como la homosexualidad. 

Somos comunidad y todo lo que pase en la comunidad hay que estudiarlo. 

Claro que hay política en la Iglesia, hay que ser honestos, pero me apena que sea lo único que sale. 

No la obra social que hace, el trabajo de base en rincones donde no llegan ni los Gobiernos. 

Eso retrata cómo es, su identidad”, defiende. Augura crisis futuras si no flexibiliza su capacidad de poner “a todos bajo su manto”. “Sólo hay que releer a Jesús. Con eso estaría todo hecho”, concluye. 


“Es ir más allá de mis necesidades y tratar de ver las de los demás”

Alba Jiménez es enfermera, ha trabajado como cooperante en Palestina, Jordania y Senegal y, en este último destino, lo hizo cobijada por una comunidad de misioneras francesas. Su familia es cristiana de las que practican poco o nada, como ella misma. Su fe se reforzó sobre el terreno, en sus destinos. Primero, “con sorpresa”. Después, “sin dudas”.


¿Qué lleva a ese cambio a una mujer que tenía entonces 31 años? “Acabé la carrera, busqué trabajo en Reino Unido y Alemania, quería un salario, un piso para mí, independencia. Lo tuve y entonces centré mi vida en consumir y gastar, tanto el tiempo como el dinero y la energía. 

La cooperación fue una salida para estar con mi pareja de entonces, nada más. 

Ahí me di de bruces con una realidad tan dura, la de las personas como nosotros que sufren lo indecible, que me vi pidiendo a Dios fortaleza para pasar los días y ayuda para que las cosas les fueran bien a mis pacientes. La impotencia diaria ahí tenía consuelo”, narra. 


Recuerda esos días con un cruce de sensaciones. Habla de cierta incomprensión por parte de sus compañeros, aunque estando en Tierra Santa el entorno ayudaba para tener dónde y con quién compartir sus pensamientos. Ahí entran las religiosas y, luego, África. “Yo no soy monja, en absoluto, pero con ellas he reconocido la utilidad de creer. 

Si te despegas, si eres escéptico, el esfuerzo me resultaría más vacío. Cada cual es un mundo. 

Yo no me lo planteo como algo sobrenatural, sino como una fuerza que me levanta, ser cristiano es ir más allá de mis necesidades y tratar de ver las de los demás. 

Lo que había sido algo mecánico se convirtió en misión”, sostiene. 


Aún hoy acude a pocos oficios religiosos, pero a lo mejor se deja caer en una misa entre semana o va a confesarse para ganar paz. Repite términos como “bondad”, “comunión” y, sobre todo, “humanidad”. “

Es la mayor aportación, a mi juicio: el mensaje de amor a los otros. No hay que creer a pies juntillas pasajes de la Biblia sobre costillas o milagros, no yo, al menos. Lo que hay es que creer en el mensaje de Jesús y llevarlo a la práctica, eh, que las palabras son muy bonitas”, advierte. 


Y se despide con un mensaje político cargado de intención. “Cada vida, todas las vidas, cuentan y son preciosas y tienen dignidad y valor. A mí que no me vengan ciertos partidos que hacen bandera de Cristo a decirme que ellos, los individuos de una nacionalidad, un color y unas ideas, merecen más que los que llegan en patera o profesan otra religión. Eso es lo que no es cristiano hoy”, zanja. 


“El cristiano tiene una agenda en el corazón que incluye todas las necesidades del mundo”

“Hola, soy Paco, cristiano”. La presentación lleva retranca, porque la hace el padre Juan Francisco Ferrer, cura con doble nacionalidad hispano-chilena. La noticia sería que no lo fuera. Su explicación es, lógicamente, la menos llana de entre los entrevistados, aunque se agradece el empeño en bajar a la arena. “La palabra cristiano significa “literalmente seguidor de Cristo y discípulo” significa “alumno” o “aprendiz”. Eso es lo que es hoy y siempre un verdadero cristiano, el que además de creer en Jesús aprende de él y sigue y aplica sus enseñanzas. Es esforzarnos en imitar su ejemplo de entrega, el mayor que existe. Tan sencillo y tan complicado”, reconoce. 


La religión también le viene dada a este hombre de 41 años por parte de su familia, españoles exiliados desde Asturias en los estertores del franquismo.

La vocación, por la lectura y la necesidad de “colocar el puzzle” que era su cabeza de joven con dudas. “Yo entiendo que he dado un paso más de compromiso, que podría haber sido comunidad, pero es que Jesús es revolucionario y lo cambia todo. Cuestiona lo que no es justo, concede perdón y descubre al mentiroso, al hipócrita. Es un imán imbatible”, resume. 


A su entender, un cristiano hoy necesita ir más allá de sí mismo, “del narcisismo de las redes sociales o el egocentrismo” y de sus “necesidades inmediatas”, para virar los ojos hacia los demás. “

Siempre los demás, que somos nosotros”. Y Jesús en el centro, dice, como ejemplo a imitar. 

“Es una manera de experimentar la vida en su máxima expresión, que creo que se está extendiendo en estos tiempos duros, porque nos ayuda a reflexionar sobre el mundo y tratar de hacer algo transformador sobre él. Lo más alejado del cristianismo es el conformismo”, denuncia. 


“Los cristianos saben que Dios los ama. Ellos reconocen que su rebelión los separa de Dios, esto es lo que la Biblia llama pecado. Saben que Jesús vino a la tierra, murió y volvió a la vida para ofrecer perdón. Los cristianos han respondido a la oferta de perdón de Dios al tomar la decisión de dejar de vivir para sí mismos y permitir que Dios les haga lo que Él quiere que sean”, sostiene.


Ciencia, tecnología... Todo eso lo admite Ferrer, “si se tiene la centralidad de Cristo”. “Todo lo que hay en el mundo lo ha creado Dios y es como debe ser. Ciencia que nos explica y nos cura, tecnología que nos facilita la vida o entretiene. ¿Quién dice a eso que no? El cristiano del siglo XXI vive con eso y es bueno que sea así, puede dedicarse a ello, obviamente, pero además enfoca su vida en una misión de servicio, tiene una agenda en el corazón que incluye todas las necesidades del mundo. Las pequeñas acciones de cada uno lo son todo”, insiste. 


Añade que creer en la existencia de algo superior aporta “calma” ante unas personas “vulnerables, especialmente en la actualidad”, y da sentido a la vida. “Hay que dar respuestas a las necesidades sociales y espirituales del momento en que nos ha tocado vivir”. Por eso, dice, está creciendo el movimiento ecologista cristiano, por ejemplo. “El amor por la humanidad lo abarca todo”, sentencia. 


Frente a eso, los “grandes pecados” actuales. “El insulto a los pobres con el olvido y hasta con el odio o la ceguera tranquilizante que impide que nos movilicemos y nos mantengamos cómodos en la poltrona”. 


¿Y los pecados de la Iglesia? ¿No hacen que la fe se encoja? Se niega a ir más allá de una defensa a ultranza del Papa Francisco, de las “reformas” que está emprendiendo, de su “empeño” en abordar temas espinosos “o que traen los nuevos tiempos”. Sí concede que, “a lo mejor”, la Iglesia Católica necesitaría de una estructura “más ligera” y “más cercana”, que “llame a la acción” y convenza también a los jóvenes, pero insiste en que se están haciendo cosas y son los que están fuera, ajenos, los que no lo ven. “El mensaje de Jesús es imperecedero y seguirá conquistando almas”, augura. 


“Yo no sé qué hay, pero hay, y me consuela”

Miriam Castillo es cristiana “de sentimiento”. No va a una parroquia salvo que haya sacramentos y amigos de por medio, lo que ha visto hacer a su familia desde siempre. “Bueno, a mi abuela no. Con ella tenía una vereda hecha para ir a San Lorenzo”, la plaza donde está la basílica de Jesús del Gran Poder, en Sevilla. No es cofrade, pero es un mundo que “estéticamente fascina”. 


No pasó de la primera comunión, no ha confirmado su fe pero afirma sin duda que es cristiana. 

¿Eso puede ser? “Quien quiera quitar diplomas que los quite. Yo lo siento. 

Creo que hay algo que nos sobrepasa, creo que hay algo que es mayor que nosotros, creo que Jesús fue un personaje real, documentado, que dejó unas enseñanzas revolucionarias, para empezar, sobre el papel de las mujeres. Esas lecciones a mí me sirven para vivir y, cuando tienes dudas, te las reducen”, explica. 


Defiende que sí hay fe y pertenencia aunque no se adscriba a la comunidad cristiana como tal 

-“No necesito eso, porque lo que siento me basta”-, algo denostado desde El Vaticano. 

Defiende el aborto justificado por razones médicas, avala la igualdad “radical” de un matrimonio homosexual y uno heterosexual, metería en la cárcel a cada cura pederasta suelto y compensaría a las víctimas, hablaría con otras religiones para reforzar el mensaje de humanidad. 

“Mi abuela -otra vez la abuela- me decía que era calvinista por lo menos, jaja, pero yo creo que es sólo otra manera de sentir y llevarlo”. 


Afirma que a veces expresarse así es “un riesgo”, tanto ante creyentes practicantes que “no dan valor” a su “experiencia” o ante ateos que le insisten en que si defiende “la ciencia, y el origen de las especies y las investigaciones de la NASA”, no puede creer en nada más, aunque persistan las dudas. 

“El cristianismo es una religión de amistad, de convivencia y tolerancia. A eso se suma que yo no sé qué hay, pero hay, y me consuela que así sea”.


Castillo se ríe al hablar de la polémica de Jorge Bergoglio sobre si el infierno existe o no. “Anda ya. Entiendo que todo eso eran mensajes para ganar seguidores hace 2.000 años, claro. 

Sin embargo, no se ha respondido a qué pasa después de la muerte. Eso nadie lo sabe. 

Yo quiero creer que sí hay inmortalidad para el alma y que habrá encuentros y alegrías, no sé cómo. 

Esa trascendencia me la da la religión. Si a esa trascendencia le sumas el mensaje de todos valemos lo mismo, todos somos iguales, el amor es el motor, que no he visto en otros cultos, pues tengo motivos para quedarme”, concluye.  




26-12-2021

Una navidad sin Jesucristo

 Mucha controversia existe acerca de la persona de Jesucristo. Uno de los temas más candentes y menos entendidos es el de la unión de la naturaleza humana y la Divina realizada en la encarnación de Cristo, por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María. El evangelio de Mateo en el capitulo 1 verso 18 nos narra parte de este evento “El nacimiento de Jesús, el Cristo, fue así: Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo.” 

           

Muchos cristianos hoy en día no prestan atención a este hecho en particular –nacimiento virginal de Jesús—esto puede ser consecuencia de varios factores, pero uno que resalta es el de una mala concepción de la doctrina Persona de Cristo, no podemos tener una correcta noción de lo que significa ser seguidor de Jesucristo si pasamos por alto elementos de la cristología tan esenciales para nuestra vida en el Señor.

 

Peor aún existen casos donde creyentes tienen serias dudas acerca del nacimiento virginal, en mis estudio en la universidad me he encontrado con muchos que cuestionan nuestras creencias, esto no me asombra, mi sorpresa viene cuando del mismo seno de la iglesia se hallan creyentes que desconocen las implicaciones de este tema y peor su importancia el desarrollo sano de su congregación.

 

Una aplicación de esta doctrina de la encarnación virginal es que la Biblia nos exhorta a vivir en unidad como pueblo de Dios, la iglesia de vivir en unidad y somos exhortados no solo a buscarla sino a guardarla celosamente, pero ¿Por qué nos cuesta tanto? He allí donde viene mi reflexión. . . ¿será que estamos entendiendo bien la obra de Cristo? Dios se dispuso desde el inicio de los tiempos revelarse al hombre, acercándose, donde Dios el primer paso y el clímax de esa revelación se manifiesta en Jesús que cuando encarnó, vivió, murió y resucitó nos enseño cual era el camino el ejemplo a seguir.

 

La venida mediante el vientre de la virgen fue para que él pudiera tener una perfecta naturaleza humana. El Hijo de Dios asumió una naturaleza—no una persona – en la encarnación. Su deidad requirió el nacimiento virginal porque hay una diferencia entre su humanidad y la nuestra. El Incorruptible no puede unirse con el corruptible. Este fundamento teológico sencillo y práctico que todos deberíamos conocer, enseñar y alabar, ¿no tendrá un alcance directo en nuestro modo de vivir con respecto al pecado? Pienso que si, pero ¿porque la realidad es otra? Mi parecer pastoral me lleva a pensar que no estamos enseñando suficientemente acerca de la persona de Cristo, probablemente nuestro mensaje se esta diluyendo con lo cotidiano, lo del día a día, el “¿Qué comeremos o que beberemos?”

 

Los afanes del mundo son cada vez mayores, un ejemplo de una mala concepción acerca del nacimiento virginal de Jesús es la que en estos días de “navidad” traen al ambiente de nuestra sociedad, todo gira en torno a las compras, el árbol de navidad, la cena de navidad, estrés, gastos y de todo un poco. . . pero,  ¿eso es lo que la Palabra de Dios nos trae como mensaje principal? ¿Ese es el motivo de la navidad?

 

El motivo de celebrar la navidad deber ser una profunda meditación personal de que lugar ocupa Jesús en nuestras vidas, en la vida de nuestra familia, de nuestra iglesia y país. Dios en su gracia se digno en visitarnos a través de su Hijo Jesucristo eso es más que suficiente para llenar mi vida de felicidad y paz en esta navidad.

(tomado de Darío Ortega en Entrecristianos)



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