NUESTRAS PARROQUIAS

Buscamos unas Parroquias que sean Comunidades generadoras de vida, en ella fuimos engendrados por el Bautismo, y ella acompaña a sus hijos desde que nacen hasta que mueren. Escuela en la que nos formamos y maduramos unos con otros en la fe por la evangelización y la formación, como tarea permanente de conversión personal y comunitaria, entendida como un proceso dinámico que nunca acaba, como experiencia profunda de Dios e interiorización de la vida de Cristo (Gál 2,20; Filp 1,21). Debe ser un lugar de encuentro y vínculo de comunión, casa abierta a todos, hogar de los pobres, plataforma misionera, donde aprendemos y vivimos en libertad, fermento de nueva humanidad. Atenta a los signos de los tiempos y a las necesidades de nuestra gente


Bizitza sortzen duen Parrokia baten bila gabiltza, bertan Bataioaren bidez sortu ginen, eta gure seme-alabei jaiotzetik hil arte laguntzen diena. Katekesi eta ebanjelizazioaren fedean hezten eta heltzen garen ikastetxea da, bihurtze pertsonal eta komunitarioko etengabeko zeregin bezala, inoiz bukatzen ez den prozesu dinamiko bat bezala ulertua, Jainkoaren esperientzia sakona eta Kristoren bizitzaren barnerapen bezala (Gal 2,20; Filp 1,21). Topagune eta elkarte-lotura izan behar du, denontzat irekitako etxea, behartuen etxebizitza, plataforma misiolaria, aske ikasi eta bizitu dezakegunak, gizarte berri baten hartzigarria.


jueves, mayo 14, 2026

El reconocimiento de Comprometidos al equipo de Enviados del Valle de Salazar y Almiradío de Navascués

 

Comprometidos

La Diócesis de Pamplona y Tudela a través de la Delegación de Apostolado Seglar convocó “COMPROMETIDOS 2026”. 

Este reconocimiento diocesano pretende poner en valor e impulsar la labor que los laicos realizan para la misión que la Iglesia tiene encomendada.

COMPROMETIDOS 2026 tiene como finalidad reconocer y poner en valor por la Iglesia de Navarra la entrega y servicio de un laico o laica o grupo de laicos al servicio de las necesidades de la Iglesia en las Diócesis de Pamplona y Tudela, dando ejemplo a través de su vida y compromiso siempre humilde y conforme al mensaje transmitido en el Evangelio.

Este año quieren reconocer la labor del Grupo: Enviados del Valle de Salazar y Almiradío de Navascués

Enviados es un camino de experiencia eclesial en el que han participado diversas parroquias y diversos agentes de pastoral, siendo una experiencia profundamente exitosa con acogida por todos los pueblos. Una verdadera Bendición de Dios.

Desde el año 2016 nos planteamos un proyecto de parroquias, cómo responder a la realidad desde un modelo de iglesia ministerial en donde cada quien tenga su puesto y su misión. Somos 17 parroquias y dos sacerdotes, nos planteamos

 ¿Cómo poder servir a las parroquias con las celebraciones de la eucaristía?
Reflexionando vimos que tras el Concilio Vaticano II se redescubrió el papel del laico no como un espectador, sino como un sujeto activo por su bautismo.

Nos planteamos la posibilidad de formar Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión (comúnmente llamados ministros de la eucaristía). La creación de ministerios laicales para que la vida comunitaria no se detuviera ante la ausencia del clero. Esto permitió que la Eucaristía siguiera siendo el centro de la vida del pueblo. Llevarla a los ancianos y enfermos y celebrar la palabra.

En ese entonces empezaron 6 hombres y mujeres pertenecientes a 4 parroquias. Durante años, entre la formación, la experiencia y la oración hemos ido creciendo. Una de las experiencias más hermosas, que aún se vive es poder tener las celebraciones de Semana Santa en los 18 lugares, incluyendo la residencia de abuelos y ver a las comunidades parroquiales recibir a los ministros con biscocho y compartir después de las celebraciones.

Actualmente son 22 ministros y ministras pertenecientes a 8 parroquias que están al servicio de las comunidades cristianas.
Las respuestas de las personas han sido de aceptación, agradecimiento y deseo de participar. El Sínodo de la Sinodalidad nos dio un espaldarazo y nos hizo entender que vamos por buen camino.
Surgieron por una necesidad logística, pero se consolidaron como una expresión de una Iglesia que busca ser "pueblo de Dios" y que quiere llegar a las periferias geográficas y existenciales.

En el contexto de una Iglesia Sinodal (caminar juntos), los méritos de los ministros de la Eucaristía y de la Palabra no se entienden como "premios" o jerarquía, sino como frutos pastorales que enriquecen a toda la comunidad.
Los ministros demuestran que la misión de la Iglesia no recae solo en los hombros de los dos sacerdotes para las 17 parroquias, sino que el laico asume su protagonismo bautismal. No son "ayudantes" del cura, sino servidores de la comunidad y así se ven en el Valle de Salazar y Almiradío de Navascués.

Gracias a ellos, la vida comunitaria no se detiene; el tejido social y de fe de la parroquia se mantiene vivo y unido a pesar de la despoblación.
En resumen, su mérito es ser el rostro concreto de la ternura de Dios y el motor que permite la unidad de las parroquias.




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